viernes, 4 de agosto de 2023

El Santo Cura de Ars, Párroco sencillo y fuerte

(COPE) La Santidad es vivir de forma extraordinaria lo ordinario. Es decir, lo cotidiano de cada día. Esto el paso a San Juan Bautista María Vianney que celebramos hoy. Popularmente se le ha conocido siempre como el Santo Cur de Ars. Nace en las cercanías de Lyón en el año 1786. El ambiente es hostil dado que La Revolución emerge por todas partes y se encuentra en su pleno apogeo. Él siente que su vida se encamina hacia la vocación sacerdotal.

Es cuando va a la escuela del Párroco de Ecully, maestro de futuros presbíteros. Su camino se afianza pero surge un problema: no es una mente preclara para estudiar. Por entonces el latín era la base, junto a la Teología y él da signos de que le cuesta mucho memorizar y aprender. Esto hace que muchos le ven como un aspirante al sacerdocio inútil que pierde el tiempo siguiendo ese camino. Su formador no lo ve de esa forma y le incrementa el amor y el seguimiento de Cristo desde la consagración.

La historia francesa entroniza a Napoleón que entabla Guerra contra España y quita el privilegio que tenían los seminaristas, obligándoles a ir a filas. Juan Bautista irá y un día cae en poder de unos desertores, lo que le acarrea problemas. Una vez solucionado todo providencialmente, se reincorpora a donde lo había dejado, retomando su preparación. Ordenado sacerdote, es destinado a Ars. Se trata de una aldea pequeña donde sus habitantes son escasamente religiosos.

En la mente de todos suena que es la hechura para el nuevo Presbítero. Sin embargo su tesón en la oración y el trato con los habitantes hace que poco a poco retornen a la Iglesia. Y para colmo, corre de boca en boca la Santidad del Párroco, con lo cual se convierte en un centro de peregrinación mundial. No falta la prueba de fuego como les pasó a los grandes místicos, que es el combate con el maligno, molesto por las conversiones. San Juan Bautista María Vianney muere en el año 1859 y Benedicto XVI le nombró Patrono de todos los Párrocos del mundo.

Encomendamos por todos los párrocos del mundo, y de manera muy especial por el nuestro, para que el Señor los bendiga y custodie en su ministerio pastoral.

jueves, 3 de agosto de 2023

Peregrinos de Lugones reciben en Lisboa una catequesis del arzobispo de Oviedo sobre ecología

Jesús Sanz Montes conmina a los jóvenes a seguir el ejemplo de Francisco y Clara de Asís, "dos cristianos sensibles a esta causa jardinera"

(Sara Arias/ Lne) El grupo de peregrinos de la parroquia de San Félix de Lugones que ha acudido a la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa Francisco en Lisboa (Portugal) participó este miércoles en la catequesis y posterior eucaristía que ofreció el Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ante 230 jóvenes de la región y muchos otros de diferentes del mundo que quisieron escuchar las palabras del mitrado dedicadas a la ecología. Un acto religioso que tuvo lugar en la iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas de Santarem.

"Estaba lleno, con muchísima gente de otros sitios, no solo asturianos, fue una mañana muy bonita", explica el párroco de Lugones, Joaquín Manuel Serrano Vila, al término de los actos religiosos, en la jornada en la que Francisco arribó a tierras lusas. Si bien, en este día no tuvieron un encuentro con el Papa ya que estuvo dedicado a los actos institucionales y protocolarios.

Los jóvenes de Lugones atendieron y disfrutaron la catequesis de Sanz Montes dedicada a la ecología, "una palabra talismán contemporánea" con la que han crecido las últimas generaciones "en esta creciente sensibilidad hacia la creación, viendo en ella una naturaleza a admirar, a cuidar, a agradecer. Pero no todas esas miradas ecológicas tienen una idéntica perspectiva", dijo.

Así, explicó los distintos tipos de visiones de la naturaleza, "desde quienes utilizan su compromiso ecológico como una herramienta antisistema que pretende horadar los gobiernos y los poderes varios, a quienes sencillamente se dejan zambullir en una belleza arcaica y natural buscando en ella el placer estético y encontrando una alternativa de sosiego pacificador, hasta los que descubren en esa maravilla no sólo el encanto natural que de suyo tiene, sino que logran entrever la huella del Creador que por doquier ha dejado firmada en esa creación regalada tan gratuitamente por Él".

En la catequesis, Sanz Montes les animó a seguir el ejemplo de Francisco y Clara de Asís, "dos cristianos particularmente sensibles a esta causa jardinera, que acertaron a colocarse en él de un modo integral, sin distorsionar ninguno de los habitadores del mismo: sin esconderse de Dios, sin inculpar al hermano, sin dañar a los demás seres ni ser por ellos dañados".

Eva Fernández entrega al Papa la carta del joven carmelita Pablo Alonso: "Me hubiera gustado estar en la JMJ"

(COPE) En los viajes apostólicos de los papas, los vuelos en el avión suele ser unos de los momentos más interesantes y jugosos para los periodistas que cubren el viaje. Si en el viaje de vuelta a Roma los periodistas esperan con ganas la tradicional rueda de prensa, en el de la ida los representantes de los medios tienen una buena oportunidad para hacer regalos al Papa, y en el viaje a Lisboa, que ha comenzado este miércoles, no ha sido menos.

Como no puede ser de otra manera, la corresponsal de COPE en Italia y el Vaticano, Eva Fernández, ha hecho lo propio, y ha entregado a Francisco una carta de Pablo Alonso, el joven español que falleció el pasado 15 de julio a causa de un Sarcoma de Ewing que padecía desde los 16 años.

La historia de Pablo Alonso nos conmovió a todos a finales del mes pasado cuando ingresó en la orden de los Carmelitas “in articulo mortis”, ya que padecía un cáncer en estado muy avanzado. En la carta entregada a Francisco, Pablo comparte su enfermedad y su gran testimonio de fe.

Pablo no sabía si iba a estar presente en la JMJ Lisboa 2023 y así se lo decía al Santo Padre: “ No sé si, cuando reciba esta carta, podré acompañarle en la oración, o si Dios, en su infinita misericordia, me habrá llamado ya. En ese caso, espero que Él me permita echarte una mano -y tanto mejor- desde el Cielo, haciendo 'lìo' y celebrando, como bien dices”. “Por el sufrimiento en la enfermedad me encontré con Dios, y por la muerte en la enfermedad me iré con Él. Y, por ello, le doy gracias”, escribe Pablo en su carta.

En su carta al Papa narraba su enfermedad: "Soy consciente de que todo tiene una razón en el plan de Dios. Entre altibajos, días mejores y peores, y con mucha purificación a través de la enfermedad, hoy miro mi vida y puedo confesar que he sido y soy feliz". "He descubierto - dijo el joven - que el centro de mi vida no es la enfermedad, sino Cristo. Como he dicho a mis amigos, a mi familia, a mis hermanos carmelitas: 'A través del sufrimiento en la enfermedad he encontrado a Dios, y a través de la muerte en la enfermedad iré a Él. Y por ello le doy gracias'".

En otra parte de la misiva, Pablo escribe al Papa que le encantaría asistir "a la JMJ de Lisboa con usted y con tantos jóvenes de todo el mundo".

"Sé por experiencia que nadie puede apagar el fuego interior que puede tener un joven enamorado de Jesús. Pido al Señor que este fuego del amor de Dios arda en Lisboa, y ¡cómo me gustaría que los jóvenes conocieran a Jesús, mi Amado! Él me ha dado tanto, me ha consolado tanto, ¡me ha hecho tan feliz! Físicamente estoy sin fuerzas, pero la comunión de los santos me permitirá participar con vosotros de una manera más profunda y no menos", escribió Pablo.

Además, Eva le ha regalado al Papa un precioso dibujo del mismo Pablo que diseñó para su funeral: una cruz floreada con la inscripción “Árbol de la Vida Eterna, signo de esperanza porque en él descansa el autor de la Vida”.

miércoles, 2 de agosto de 2023

Ya tenemos al Beato Luis Ormieres en la Parroquia


El 17 de mayo no es una fecha cualquiera para las hermanas del Santo Ángel, pues celebran la onomástica de su fundadora la Madre San Pascual, que tenía por patrono personal a este gran santo español del siglo XVI y que es también Patrono de la Adoración Nocturna española. Este año en nuestra Parroquia el día de "Chére Mére" (como así la llamaban las primeras hermanas francesas) ha sido muy especial, pues tras la eucaristía se ha procedido a la bendición del cuadro del Beato Luis Ormières. 

El hecho ha tenido lugar por el empeño de nuestro Párroco que hace tiempo que quería colocar una efigie suya en el templo, como así manifestó a la Provincial de la Congregación en su última visita a Lugones. Al fin el proyecto ha tomado forma gracias a la generosidad de las Hermanas, que nos han regalado un cuadro del Beato Luis y que ha sido entronizado en la nave central de nuestra iglesia parroquial. De esta forma los dos fundadores se han fundido en el recuerdo este día en Lugones, aprovechando el santo de la Madre San Pascual, y se ha bendecido del cuadro del Beato Padre Luis Ormières. El retrato es una copia del óleo de Goyo Domínguez (Puentecén, Burgos 1960) que la Congregación del Santo Ángel encargó para la celebración de la beatificación del Padre fundador, la cual tuvo lugar el 22 de abril de 2017 en la Catedral de Oviedo.

El Beato Luis Ormieres fue un apóstol de la educación, modelo de confianza plena en la Providencia y sacerdote celoso por la evangelización. Su vida, sus escritos y su mensaje sigue siendo de gran actualidad y muy atractivo para el momento presente cargado de retos, como lo fue también el tiempo que le tocó vivir al P. Luis Antonio. Don Joaquín cuando dialoga con los niños de la catequesis le gusta preguntarles cómo se llama el Papa y el obispo de la diócesis, algo que los niños se saben muy bien; luego las preguntas se complican cuando les interpela por quién fue San Félix, el patrono de la parroquia, y más aún cuando les pregunta ¿Quién es el Beato Luis Ormières? En Lugones se escucha este nombre a diario en la plegaria eucarística, pero claro, los niños no sabían señalarlo como hacen con San Félix al no haber ninguna imagen suya en el templo. Ahora ya sí; tenemos al P. Luis en la Parroquia representado en esa tierna escena en que está instruyendo a unos pequeños, con el paisaje al fondo de su pueblo natal de Quillán (Francia). Nuestro párroco ha definido muy bien al Padre Ormières: ''Él hizo suyo el amor de Cristo por los débiles y pequeños''.

Que al mirarle pidamos al Señor seguir su ejemplo; que sepamos ser signo y presencia de Dios, que nos esforcemos por ser sus testigos en la tierra siendo fieles a su don, que no nos cansemos nunca de ser valedores de los más pobres y ángeles visibles en medio de nuestro mundo herido. Rezamos porque pronto podamos ver al Beato Luis en el santoral, así como a la Madre San Pascual y a la Madre Serafina beatificadas. Gracias Hermanas por ser ángeles que anuncian, bendicen, acompañan y cuidan.

Oración

Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, que enalteces a los humildes y te complaces en los sencillos y en los pobres. Tu siervo, Luís Ormières, sacerdote, entregó su vida a los más pequeños, como ángel de guarda, para formar verdaderos discípulos de Cristo. Atiende a las necesidades que hoy te presentamos por su intercesión. Danos la gracia de servir a los demás y acelera su proceso de canonización para la gloria de tu Nombre. Amén.

"La Ecología integral". Catequesis de Monseñor Fray Jesús Sanz Montes OFM en la JMJ

 Introducción


La palabra “ecología” es un neologismo creado por el estudioso alemán Ernst Haeckel (1834-1919), que proviene de dos palabras griegas: oikós (casa, hábitat) y logos (tratado sobre).

Estamos ante una palabra talismán contemporánea. Está de moda la ecología, y nuestra generación ha crecido en esta creciente sensibilidad hacia la creación viendo en ella una naturaleza a admirar, a cuidar, a agradecer… según sea la mirada de quienes se asoman a ella. Pero no todas esas miradas ecológicas tienen una idéntica perspectiva. Desde quienes utilizan su compromiso ecológico como una herramienta antisistema que pretende horadar los gobiernos y los poderes varios, a quienes sencillamente se dejan zambullir en una belleza arcaica y natural buscando en ella el placer estético y encontrando una alternativa de sosiego pacificador, hasta quienes descubren en esa maravilla no sólo el encanto natural que de suyo tiene, sino que logran entrever la huella del Creador que por doquier ha dejado firmada en esa creación regalada tan gratuitamente por Él.

En el poemario de Federico García Lorca decía el escritor granadino en el Romance Sonámbulo su célebre «Verde que te quiero verde»[1]. Lo verde puede estar de actualidad desde hace unos decenios como una de las causas que con frecuencia se esgrimen desde las distintas posiciones culturales y políticas. Y, sin embargo, hay otra óptica posible que no contradice a las citadas, pero sí que aporta una cosmovisión religiosa que no es desdeñable, o no debería serlo. Verde soñó Dios su obra, verde como la esperanza que nos regala su esmeralda bella y buena cuando la miran sus ojos creadores. Así rezan los primeros versos de la Biblia cuando nos cuentan cómo hizo Dios sus cosas llamando a cada una mientras iba poniéndoles un nombre. Miró lo que sus manos amasaron, cuando sus labios lo llamaron a la vida, y esos ojos cálidos vieron la firma de su autor con la rúbrica de la bondad y la belleza.

1. Volviendo a los orígenes para sembrar un futuro mejor

Podría parecer un cuadro naïf, una película animada digna de los estudios Pixar o Disney, que nos presentase la vida con colores pastel. Todo bueno, todo bonito, todo barato, todo posible a un golpe de click. Pero esa belleza y bondad con la que Dios firmó su obra creadora. Algo sucedió que introdujo la extrañeza y la sospecha que llamamos pecado original y por ello pecado originante de todos nuestros desastres morales: una escalonada e inevitable triple ruptura se verificó en la tragedia del Edén del jardín primero: se huye de Dios ante quien se siente miedo, se esconde uno del próximo-prójimo ante quien se siente pudor y vergüenza; se transforma la relación otrora amistosa con la vida y sus factores, para trabajar con fatiga y sudores de frente, para alumbrar con dolores de parto la misma existencia[2].

Queda el jardín así de trucado y truncado, y el ángel mensajero de buenas noticias tantas veces, deberá comunicar y ejecutar la expulsión de un jardín habitable, acogedor, en donde Dios era amigo, el hombre hermano y las cosas resultaban cómplices de la bondad y la belleza, cómplices de lo mejor. Cuando hojeamos los rincones de la historia llegamos a reconocernos en ese espacio solaz, el jardín de los recuerdos y de las nostalgias, y lo hacemos como quien no se resigna jamás a una expulsión o autoexpulsión para la que no fuimos hechos. Esta es la historia que Dios mismo nos volverá a proponer sin enfado frustrante ni desprecio malhadado. Volver a empezar con una lejana promesa en ciernes: venir Él mismo a contárnoslo a través de los labios humanos de su propio Hijo, quien vino a repartirnos la gracia con sus propias manos.

Hubo un hombre y una mujer en el jardín primero. Tantos otros después se han adentrado en el jardín de siempre. Pero me viene a la mente el ejemplo de dos cristianos particularmente sensibles a esta causa jardinera, que acertaron a colocarse en él de un modo integral, sin distorsionar ninguno de los habitadores del mismo: sin esconderse de Dios, sin inculpar al hermano, sin dañar a los demás seres ni ser por ellos dañados. Esta singular pareja del solar humano se llamaban Francisco y Clara de Asís. Ellos descubrieron en el jardín de la vida lo que significa amar a Dios sin hacerlo contra el hombre; lo que quiere decir amar al otro exclusiva pero no excluyentemente; por qué los seres todos son hermanos.

Por eso podemos entonar el canto de los santos, quienes más allá de toda apariencia manchada y envilecida, logran ver el horizonte de las cosas con la mirada del mismo Dios, hasta el punto de poder exclamar sin ingenuidad ficticia: «Alabado seas, mi Señor, con todas las criaturas»[3] como cantaba Francisco, o «Tú, Señor, seas bendito porque me creaste»[4] como concluye su vida Clara.

Efectivamente, la vida es bella…, no porque nos ponemos de acuerdo para engañarnos simplonamente como si las cosas no tuvieran su lado oscuro, o porque nos autosugestionamos para superar el trago intragable de las dificultades cotidianas, sino que la vida es bella porque la Belleza presente en su entraña es infinitamente mayor y eternamente más perdurable que todos los episodios fugaces juntos con los que los hombres expulsando de nuestro mundo a Dios, hemos cerrado las fronteras a lo mejor de nosotros mismos. Es bella como la han visto los ojos de los santos. No es una paradoja el que se puedan dar en la existencia real esas aparentes contradicciones, ya presentes en el mismo Evangelio cuando donde hay muerte, Jesús veía vida, o donde había pobreza, hambre y sed, llanto, persecución, Él veía bienaventuranza[5]. No cambian las cosas, pero sí el modo de mirarlas, abrazarlas y vivirlas.

La ecología integral conjuga esa casa común en la que todos habitamos, acertando a convivir de modo adecuado con Dios, con los hombres hermanos y con la historia misma en lo que tiene de ambiente, de respeto natural y de confraternización. Dios, el hombre y el mundo, son los tres interlocutores distintos pero inseparables de esa ecología integral.

2. La ecología integral en la palabra de los últimos papas

El Papa Francisco nos ha regalado una preciosa encíclica en Laudato Si’. No es un simple refrendo ecologista, ni un posicionamiento sin más ante los cambios varios y los diversos climas. Sería reductor zanjar así tan amplia y profunda reflexión que se inspira en un verdadero cristiano: San Francisco de Asís y su cántico de las criaturas. Se inspira en él: porque «era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad y en una maravillosa armonía con Dios, con los otros, con la naturaleza y consigo mismo. En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior»[6].

No se trata de un canto bucólico que se rinde ante una retórica esteticista que no sabe de compromiso. Dice el Papa sobre la creación que «esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes»[7]. Pero no se aboga por un romanticismo ecológico que tuviera la impostura máxima de querer defender la naturaleza, por una parte, justificando por otra el aborto de los niños, o proteger a los seres débiles que nos rodean, pero prescindiendo del embrión humano como desechable[8].

Formamos parte de un sueño de Dios, fuimos eternamente pensados y queridos por Él como criaturas distintas de una creación bella y bondadosa. Dice Francisco conmovido: «¡Qué maravillosa certeza es que la vida de cada persona no se pierde en un desesperante caos, en un mundo regido por la pura casualidad o por ciclos que se repiten sin sentido! El Creador puede decir a cada uno de nosotros: “Antes que te formaras en el seno de tu madre, yo te conocía”[9]. Fuimos concebidos en el corazón de Dios, y por eso “cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario”[10]»[11].

Pero tenemos tal interdependencia entre todos los seres que no podemos cuidar o destruir lo que nos rodea sin que eso afecte al resto de la creación: «Dios nos ha unido tan estrechamente al mundo que nos rodea, que la desertificación del suelo es como una enfermedad para cada uno, y podemos lamentar la extinción de una especie como si fuera una mutilación»[12]. Cuidar y proteger esa casa común, más allá de los intereses económicos, políticos, consumistas, es un modo de salir al encuentro de los hombres más pobres: «Dios creó el mundo para todos. Por consiguiente, todo planteamiento ecológico debe incorporar una perspectiva social que tenga en cuenta los derechos fundamentales de los más postergados… “Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno”[13]»[14].

Se invita a una ecología integral: ambiental, económica, social, cultural, cotidiana[15]. Todos estamos comprometidos, creyentes y no creyentes, quienes tienen una responsabilidad política[16] y cuantos vivimos la fe con una espiritualidad que se hace educación y genera una nueva cultura[17]. Alabado seas, mi Señor, por la vida que nos das, por los ojos para contemplarla, por el corazón que nos mueve a cuidarla y a compartirla.

Estamos ante el gran tema de la ecología integral, y será el papa Francisco quién desarrollará su concepto en su encíclica Laudato Sii. Pero tanto el papa San Juan Pablo II como luego Benedicto XVI también abordaron la cuestión.

El primero en su encíclica Centesimus Annus (38-39), hablaba de lo que vino a llamar la cuestión ecológica:

“Es asimismo preocupante, junto con el problema del consumismo y estrictamente vinculado con él, la cuestión ecológica. El hombre, impulsado por el deseo de tener y gozar, más que de ser y de crecer, consume de manera excesiva y desordenada los recursos de la tierra y su misma vida. En la raíz de la insensata destrucción del ambiente natural hay un error antropológico, por desgracia muy difundido en nuestro tiempo. El hombre, que descubre su capacidad de transformar y, en cierto sentido, de «crear» el mundo con el propio trabajo, olvida que éste se desarrolla siempre sobre la base de la primera y originaria donación de las cosas por parte de Dios. Cree que puede disponer arbitrariamente de la tierra, sometiéndola sin reservas a su voluntad como si ella no tuviese una fisonomía propia y un destino anterior dados por Dios, y que el hombre puede desarrollar ciertamente, pero que no debe traicionar. En vez de desempeñar su papel de colaborador de Dios en la obra de la creación, el hombre suplanta a Dios y con ello provoca la rebelión de la naturaleza, más bien tiranizada que gobernada por él”[18].

Estamos ante un juicio valiente sobre el gran chantaje que la sociedad opulenta construida sobre el materialismo consumista e insolidario no ha dejado de imponer de tantos modos. Frente a esa esclavitud de un consumo por el consumo que ha minado la libertad reduciéndola de modo tramposo a un compulsivo afán de consumir, sobresale como un libertador contrapunto el ejemplo que la misma creación nos ofrece si la contemplamos con una mirada receptiva y creyente: Dios ha hecho las cosas gratuitamente, y su obra creada nos invita a entrar en esa dinámica de la gratuidad.

Usando una de sus palabras preferidas para señalar la incoherencia de la sociedad posmoderna, afirma Francisco que «cuando las personas se vuelven autorreferenciales y se aíslan en su propia conciencia, acrecientan su voracidad. Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir. En este contexto, no parece posible que alguien acepte que la realidad le marque límites»[19].

Así lo vivió San Francisco de Asís, como recordaba el papa Benedicto XVI en un encuentro con jóvenes en su peregrinación a Asís en el año 2007: «como en círculos concéntricos, el amor de san Francisco a Jesús no sólo se extiende a la Iglesia sino también a todas las cosas, vistas en Cristo y por Cristo. De aquí nace el Cántico de las criaturas, en el que los ojos descansan en el esplendor de la creación: desde el hermano sol hasta la hermana luna, desde la hermana agua hasta el hermano fuego. Su mirada interior se hizo tan pura y penetrante, que descubrió la belleza del Creador en la hermosura de las criaturas. El Cántico del hermano sol, antes de ser una altísima página de poesía y una invitación implícita a respetar la creación, es una oración, una alabanza dirigida al Señor, al Creador de todo»[20].

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo


Santarem-Lisboa, 2 de ago. de 2023



[1] F. García Lorca, Romancero gitano (Akal. Madrid 2012) 103.

[2] Cf. Gén 3.

[3] Cántico de las criaturas, 3.

[4] I. Omaechevarría, «Leyenda de Santa Clara», 46, en Escritos de Santa Clara y documentos complementarios (Bac. Madrid 2004) 180.

[5] Cf. Lc 8, 52; Mt 5, 3-12. l Dice al respecto el Catecismo de la Iglesia Católica: «Las bienaventuranzas… son promesas paradójicas que sostienen la esperanza en las tribulaciones; anuncian a los discípulos las bendiciones y las recompensas ya incoadas; quedan inauguradas en la vida de la Virgen María y de todos los santos» (nº 1717).

[6] Francisco, Laudato si’, 10.

[7] Francisco, Laudato si’, 2.

[8] Cf. Laudato si’, 120.

[9] Jer, 1,5.

[10] Benedicto XVI, Homilía en el solemne inicio del ministerio petrino (24 abril 2005).

[11] Francisco, Laudato si’, 65.

[12] Francisco, Laudato si’, 89.

[13] San Juan Pablo II, Centesimus annus (1991), 31.

[14] Francisco, Laudato si’, 93.

[15] Cf. Francisco, Laudato si’, 138-162.

[16] Cf. Francisco, Laudato si’, 164-198.

[17] Cf. Francisco, Laudato si’, 200-232.

[18] San Juan Pablo II, Centesimus Annus, 37.

[19] Francisco, Laudato si’, 204.

[20] Benedetto XVI, Solo l’infinito riempie il cuore. Le parole del Papa pellegrino ad Assisi (Porziuncula. Assisi 2007) 59.

martes, 1 de agosto de 2023

Omella destaca la extraordinaria respuesta de la juventud española en la JMJ de Lisboa

(CEE/InfoCatólica) El cardenal Omella destacó la extraordinaria respuesta de la juventud española, con ya casi 80.000 jóvenes inscritos para participar en esta celebración de fe y comunión. Esta masiva inscripción, señalaron, refleja el entusiasmo y compromiso de los jóvenes de España con la Iglesia católica y su deseo de conectar con personas de todo el mundo para compartir sus experiencias de fe. Se puede dar la circunstancia de que haya más jóvenes españoles que portugueses en esta JMJ

Raúl Tinajero ha apuntado que, acompañando a estos jóvenes vienen 71 obispos españoles, quienes realizarán un papel fundamental en la dinamización de las 25 catequesis diarias en habla hispana. Estas sesiones de catequesis proporcionarán una valiosa oportunidad para que los jóvenes profundicen en su conocimiento y comprensión de la fe católica, en un ambiente de apertura y diálogo.

El cardenal Juan José Omella expresó su ánimo por los jóvenes valientes, que buscan ser el agua viva, que viven en sus realidades y se entregan con la fuerza de ser hombres libres y actuales. Señala también que Europa necesita más que nunca escuchar la frescura del evangelio. Mons. Arturo Ros resaltó que la juventud es el futuro y en el presente de la sociedad. También apuntó que actualmente todos los proyectos pastorales juveniles son creados y desarrollados por ellos mismos.

La Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa representa un momento de reflexión, fraternidad y oración para los jóvenes de todo el mundo, siendo una ocasión única para reafirmar los valores fundamentales de la Iglesia católica y promover la paz y la solidaridad global.

La rueda de prensa concluyó con una invitación a todos los jóvenes españoles y a la comunidad internacional a unirse en esta experiencia de fe y comunión durante la JMJ en Lisboa, con la certeza de que será un encuentro inolvidable y lleno de esperanza para el futuro. Al finalizar la rueda de prensa el alcalde de Lisboa, Carlos Moedas, se hizo presente en la rueda de prensa para agradecer la presencia de los españoles en Lisboa y desear un encuentro fructífero para la ciudad y para la Iglesia.

La rueda de prensa empieza en el minuto 14 del siguiente vídeo

La juventud del Papa, de Lugones a Lisboa

(Lne/ Sara Arias) Los jóvenes de la parroquia de San Félix de Lugones acuden muy motivados a la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa Francisco, que se celebra esta semana en Lisboa (Portugal). Van con "muchas ganas e ilusión" de participar en los actos previstos hasta el próximo domingo, comenta el párroco, Joaquín Manuel Serrano Vila, quien lidera la expedición a bordo de una furgoneta que conduce él mismo.

"Hay muy buen ambiente, en una parada en una gasolinera nos hemos encontrado con cantidad de grupos que vienen desde Italia o Francia, y también hay muchos jóvenes de Latinoamérica. Todos ellos con mucha alegría y mucho ánimo de vivir esta experiencia que seguro les será inolvidable", subraya el párroco, quien organizó el viaje de peregrinación al que han invitado a jóvenes de otras parroquias del vecino concejo de Llanera.

El grupo, que está formado por ocho jóvenes y el sacerdote, partió el pasado domingo desde el templo de San Félix a bordo de una furgoneta conducida por Serrano, quien vive con alegría la implicación de estos jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud. Para llegar con fuerzas y descansados a Lisboa, hicieron noche en un hotel de Ciudad Rodrigo (Salamanca), desde donde salieron bien temprano este lunes rumbo a Portugal.

Tras unas horas de carretera, por la tarde llegaron a la capital del país luso, donde acudieron a recoger sus acreditaciones oficiales como participantes en la Jornada Mundial de la Juventud. También estrenaron el alojamiento donde pasarán los próximos días antes de acudir en Estoril al primer acto previsto por la organización.

El grupo de Lugones y Llanera también tenía previsto participar en un encuentro con el resto de jóvenes españoles que acuden esta semana a Lisboa, para culminar la jornada con una alegre y motivadora eucaristía.