sábado, 19 de diciembre de 2020

El románico logrezano de Don Manuel Martínez. Por R.H.M.

El que fuera Párroco de Santa María la Real de Logrezana (Carreño) desde 1960 a 2004 D. Manuel Martínez González, reformó el templo parroquial con sus propias manos. Fue muy criticado por no pedir permiso y por saltarse las normas de Patrimonio... Pero ideó lo que muchos llaman ya el "románico de Don Manuel". Realmente, el templo de Logrezana conservaba muy poco del templo primitivo. Ya en 1875 afirmaba el cronista Canella y Secades que, al reformarse el templo en dicho año, "quedaba muy poco de la antigua fábrica del templo". Después otras reformas, incendios y destrucciones con explosivos durante la guerra civil, volvieron a desfigurar el rostro del templo. Don Manuel consciente de que su iglesia no tenía especial valor ni atractivo, quiso hacerla única y singular a su manera y así lo logró, aunque le costó no pocos disgustos y sin sabores...Estaba un día el párroco de Logrezana (Carreño) trabajando con martillo y cincel sobre uno de los ventanales del templo, pasó un feligrés y le preguntó:

 ¿Pero, que fae Don Manuel?
El cura le respondió: tengo que dejar esa esquinina como una avellanina...
El feligrés, con gracia, sentenció: "¡Don Manuel, lo que usté ta haciendo ye jodenos el románico!"

Le llovieron denuncias, amenazas, cartas en prensa... Pero él siguió adelante teniéndolo todo en contra, desde el Arzobispado al Ayuntamiento, feligreses y vecinos, y luego la salud que empezó a resquebrajarse. Perdió la visión de un ojo por una esquirla y, a base del golpes del martillo perdió mucha audición. Sin embargo, Don Manuel inventó el románico "logrezano", Ya Thomas Stearns Eliot sentenció que ''Sólo aquellos que se arriesgan a ir demasiado lejos pueden descubrir hasta dónde se puede llegar''. Aunque de aspecto rústico y descuidado, con frecuencia con la sotana sucia o arañada por las piedras, Don Manuel era un hombre de gran cultura y especial amor por el arte. Tenía mucha afición a la pintura: las pinturas del interior del templo de Logrezana son obra suya.
En su juventud fue un orador destacado con buena voz para el gregoriano; al final acabó siendo un eremita en ese alto de la Loma Cortina del Barrio Posada de Logrezana, donde antaño hubo un Cenobio y cuyos rezos se pierden en los días de la monarquía asturiana. Monseñor Osoro, contemporáneo Arzobispo de Oviedo, destacó de él que «desarrolló un apostolado con austeridad y desde la belleza de la obra creada».

Preguntaban en otra ocasión al sacerdote: ¿Viene mucha gente a ver su obra D. Manuel?
¿Dejan alguna limosna? A lo que con su peculiar humor respondía: "¡que va! esto ye Santa María de ni un real de Logrezana".

Cuando se jubiló renunciando a la Parroquia de Logrezana de la cual era párroco por oposición desde el concurso de curatos de 1960, así como de la parroquia de Santa María la Antigua de Piedeloro donde sólo era encargado afirmó: «Si algún día tras mi muerte me abren el corazón, encontrarán escrito en él Piedeloro, Logrezana y Covadonga»...

 Hay que aclarar que Piedeloro siempre fue parroquia propia. Don Javier Gómez Cuesta (que fuera Vicario General) afirmó en un artículo que dedicó a Don Manuel en La Nueva España del 12 de diciembre de 2008 que ''a don Manuel le asignaron las parroquia de Santa María de Logrezana y su filial Santa María de al Pie del Oro''. Piedeloro siempre fue parroquia independiente; si bien, desde el martirio de su párroco Don Crescenciano Verde Blanco, no volvió a contar con párroco propio, viviendo alguno en el lugar, pero sólo como "encargado". Don Agustín Hevia Ballina (Archivero Diocesano) así lo refrenda en su obra ''Los archivos de la Iglesia, memoria de la comunidad cristiana, testigos de la vida y de la historia'', en su apéndice donde detalla las parroquias, filiales etc.
Sí cuenta con acierto Don Javier (el ex Vicario General) cómo con frecuencia lo encontraba sentado (a Don Manuel) en un banco del Campo Valdés contemplando el mar; según el cura de Logrezana, allí hacía suyo el salmo 92:  ''grandes y maravillosas son tus obras, señor''.

Compartía con Don Rosendo, el párroco de Albandi y Carrió, el gusto por la pintura y la acuarela; ambos lograron su pequeña pinacoteca con lienzos de artistas asturianos de la altura de Piñole, no en vano Logrezana es tierra de pintores, pues Marino Busto (Cronista Oficial de Carreño) siempre defendió que fue en esta localidad donde nació el pintor Carreño Miranda. Cuando viajaba a Gijón en el ALSA solía dejar una nota en la puerta de su Casa rectoral diciendo en el autobús de qué hora regresaba, lo que favoreció que desaprensivos le robaran más de una vez. Se jubiló en 2005 regresando a su pueblo natal de Cornellana (Salas) donde falleció el buen Don Manuel el 6 de diciembre (Día de San Nicolás) de 2008 a los 82 años de edad.













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