jueves, 20 de julio de 2023

La Santina desterrada, recuperada y mostrada. Por Jorge López Teulón


(Víctor in vínculis) Justo a los pies de la Santina, en el corazón del Santuario, se encuentra la CASA DIOCESANA DE EJERCICIOS DE COVADONGA, gestionada por las Hijas de Santa María del Corazón de Jesús. En el mismo edificio de la histórica Colegiata de San Fernando. Allí en unas de sus capillas se encuentra la imagen original de la Santina. En el pasillo se conserva el cajón en que fue devuelta -tras los días de la persecución religiosa- desde Paría.

Una copia en poliéster, más resistente para estar a la intemperie, se venera en la Cueva.


CUANDO LA VIRGEN ESTUVO EN PARÍS

El incombustible don Ángel Garralda García (1923), que fue párroco de San Nicolás de Bari de Avilés, publicó en 1977 La persecución religiosa del clero en Asturias en dos tomos (I. Martirios y II. Odisea). En 2009 ha publicado una nueva edición en uno solo. En la página 71 del primer tomo leemos:

«El último capítulo de la persecución religiosa en Asturias concluye con la vuelta del destierro de la Virgen de Covadonga. Raptada y prisionera, fue exiliada y apareció inesperadamente en un desván de la Embajada española en París.

Así apareció: El señor Quiñones de León, que representaba a España en tanto llegaba el nuevo embajador, señor Lequerica, encontró en el desván del edificio donde está la embajada de España en París, unas cuantas cajas que habían servido para trasladar el tesoro artístico robado por los rojos asturianos. Estas cajas tenían en sus tapas notas indicando lo que contenían cada una de ellas.

Todas las cajas habían sido saqueadas por los marxistas al abandonar la embajada, a excepción de una que permanecía cerrada y que en su parte superior tenía un rótulo que decía: Virgen de Covadonga.

Abierta la caja, se vio que la imagen estaba intacta y que únicamente le faltaba la corona (la corona de uso diario, porque la auténtica se conservaba en un banco de Oviedo). Vestía un manto que, según se supo, es el mismo que le regalaron unas damas asturianas cuyos nombres aparecen bordados en el mismo manto.


[Nuestra Señora de Covadonga, 1876. Fotografía de Vicente Pérez Sierra. Museo de Covadonga. Escribe Javier Remis: «Aunque existen algunas fotografías anteriores, esta es una de las más antiguas que se conocen de la Virgen de Covadonga. Es muy curiosa, porque en ella se aprecia que, en aquella época, la imagen llevaba rostrillo. A día de hoy todavía se conserva en el santuario el manto y la peana, no así la corona, desaparecida durante la guerra civil española»].

La persona que abrió la caja en que se guardaba la imagen de Nuestra Señora de Covadonga, ha sido el señor Selgas (Boletín Oficial Eclesiástico de Oviedo. 1939 - 15 de abril, nº 7, pág. 234).

Doña Carmen Pérez-Caballero, viuda de la Torre, en su función de canciller de la Embajada española en París, fue la que encontró personalmente la imagen de la Santina, según declaró (en el periódico Región de Oviedo el 6 de noviembre de 1977).

Un día -dice-, en un cuarto pequeño, situado en el descansillo entre el primero y el segundo piso, encontramos (me acompañaba el ministro consejero de la embajada, señor Castilla), unos cajones cerrados. Uno de ellos ponía en la tapa: Virgen de Covadonga. Pensamos que estaría vacío, y al abrirlo fue una gran emoción, porque allí estaba la Virgen con su manto, pero sin corona.

La noticia llenó de alborozo a Asturias y a España entera. Inmediatamente se nombró una comisión organizadora del retorno de la Madre a su trono del Auseva».

Sin embargo, el sacerdote e historiador Silverio Cerra (1) nos explica que la historia del destierro de la Virgen de Covadonga se inició al estallar la Guerra Civil, cuando la Santina fue escondida en un armario ropero del Hotel Pelayo para evitar que sufriese algún daño (2). Allí estuvo custodiada por una joven socialista, que era la responsable del departamento de lencería del establecimiento. Muy pocas personas conocían el secreto, entre ellas el médico y diputado de Izquierda Republicana Luis Laredo y su esposa Ángeles López-Cuesta. Esta, que era católica, acudía a menudo a rezar a la habitación que guardaba la imagen hasta que, en diciembre de 1936, cuando se creó el Consejo Interprovincial de Asturias y León, el control del santuario pasó a otras manos con lo que la familia del político republicano decidió llevar a la Virgen hasta Gijón. El traslado fue responsabilidad del consejero de Propaganda Antonio Ortega, amigo de Luis Laredo y del escultor Antonio Goicoechea Aguirre quien se encargó de depositarla en el Ateneo Obrero.

En Gijón fue exhibida en abril y mayo de 1937 en sendas exposiciones organizadas por Ortega, quien pretendía crear un Museo Popular de Arte, pero ante la evidencia de que Asturias estaba a punto de caer en poder del Ejército nacional, en septiembre de 1937 se decidió el traslado a Valencia. La misión le fue encargada al anarcosindicalista Eleuterio Quintanilla, un hombre ponderado y de toda garantía que debía conducirla a su destino vía Burdeos, pero los acontecimientos bélicos hicieron que los planes se torcieran y finalmente la Virgen acabó en la Embajada española de París.

En cuanto acabó la Guerra Civil, entra en juego el superior de la Misión Española, el padre claretiano Joaquín Aller (3), quien supo del paradero de la Santina a través del testimonio de un joven comunista asturiano, que prestaba sus servicios en la representación diplomática del gobierno de la República. Según el testimonio del claretiano aquel joven le dijo:

Yo soy un comunista asturiano... Es el caso que la Santina asturiana, patrona de mi tierra, está entre otros tesoros artísticos, almacenados en la embajada. Esta va a ser evacuada, y yo no quiero que esta imagen tan querida sufra más ultrajes... Está guardada dentro de una caja, cuyo lugar conozco, y no me sería difícil dar con ella sin que lo advirtiesen.

El padre Aller le ofreció su ayuda y colaboración, le encomendó que la separase de los otros objetos y la guardase con cuidado hasta que las nuevas autoridades españolas se hiciesen cargo de aquellos locales. Vuelto a la embajada, el joven comunista escondió la imagen en un pequeño departamento junto al ascensor, del cual él mismo tenía las llaves, evitando que en los últimos momentos la Santina fuese llevada a otra parte, y acabase vendida o liquidada de cualquier modo.

Según texto recogido por Silverio Cerra, el anarquista Álvarez Palomo (4) dejó escrito: «Ese símbolo de la cristiandad, al margen de toda creencia y desmintiendo la ferocidad que se nos atribuye, fue puesto a salvo... por los rojos y custodiado por el hombre más representativo del fondo humanista del anarquismo: Eleuterio Quintanilla».


El caso es que, al salir a la luz, la imagen, aunque no mostraba graves deterioros, aparecía exhibiendo sobre sí la pobreza y las heridas de la guerra: no tenía corona, ni flor en la mano, ni la peana con los tres ángeles, ni adornos sobre el pobrísimo vestido. Y mostraba diversas rozaduras que lastimaban su rostro.

El embajador Lequerica comunicó la noticia del hallazgo al gobierno español. La buena nueva, tan largamente esperada se difundió de inmediato por todas partes. El 25 de marzo de 1939 el mismo Franco comunicaba al gobernador cívico-militar de Asturias, coronel José Ceano, en un telegrama que imagen Virgen Covadonga ha sido encontrada en un desván de la Embajada española en París, revuelta con otros objetos. La emoción de Asturias tras el hallazgo de la Santina no tuvo medida.

La colonia española en París empezó a visitar a la Santina, y la presencia de multitud de devotos motivó que la imagen fuese trasladada el 8 de abril de 1939 a la iglesia de la Misión Española. Al tiempo que sucede todo esto, se trabaja para que la imagen regrese a España.

La Santina salió de París el 10 de junio, siendo despedida en Versalles, haciendo paradas en Loyola, Mondragón, Vitoria, Burgos, Valladolid y León, para entrar en Asturias, el 13 de junio, por el puerto de Pajares «a hombros» de costaleros.

Recorrió diversos municipios hasta llegar el día 17 de junio a Oviedo, donde permaneció nueve días en la catedral hasta que fue trasladada a Gijón el 27 de junio. Finalmente, el 6 de julio de 1939, la Santina regresaba a Covadonga para ser entronizada en la cueva.




(1) Silverio Cerra Suárez (1938-2014) era profesor en el seminario de Oviedo y se había dedicado a la investigación de temas religiosos relacionados con Asturias.

(2) Los responsables de sanidad del comité republicano provincial convirtieron Covadonga en un gran centro hospitalario. En el otoño de 1936, el Hotel Pelayo fue destinado a la atención de enfermedades infecciosas. El Hotel Favila se dedicó a la atención de militares heridos.

Además, Covadonga fue en este tiempo refugio y residencia de dirigentes republicanos. Allí pasó parte de la guerra José Maldonado, diputado de Izquierda Republicana y que llegaría a ser el último presidente de la República en el exilio. También residió unos meses en Covadonga, el diputado del mismo partido, Luis Loredo y la esposa de este, Angeles López-Cuesta, que habría de convertirse en personaje de singular importancia y sin cuya animosidad y coraje quizá no hubiera sido posible que la imagen de la Santina estuviera hoy en Covadonga.

(3) En 1910 Joaquín Aller Aller (1897-1964) ingresó en la Congregación de los Misioneros del Corazón de María, los claretianos. En Santo Domingo de la Calzada se ordenó sacerdote, siendo profesor durante un quinquenio en el colegio de Castro Urdiales (Cantabria). Después de casi una década como formador, en julio de 1938, fue enviado a París como superior, en la misión que los claretianos tenían en Rue de la Pompe, recuperando la imagen de la Virgen de Covadonga de los sótanos de la Embajada de España. También en París, falsificó documentos que permitieron salvar la vida a 155 judíos.

(4) Ramón Álvarez Palomo (1913-2003) fue un histórico anarcosindicalista asturiano y una de las figuras claves de la Revolución de Asturias de 1934 y de la constitución de la Confederación General del Trabajo.

Encuentro en Santander, del 18 al 20 de septiembre, sobre “Identidad cristiana y Piedad popular”

(C.E.E.) La Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado organiza el V Encuentro de rectores de santuarios y de delegados de piedad popular, cofradías y hermandades. Este año abordará el tema “Identidad cristiana y Piedad popular” y tendrá lugar en Santander del 18 al 20 de septiembre.

Identidad cristiana hoy

Este encuentro dará comienzo el lunes 18 de septiembre a las 11.00 horas. En la presentación intervendrá Mons. Santiago Gómez Sierra, obispo responsable del área de Santuarios, Peregrinaciones y Piedad Popular, que organiza este encuentro. A su lado también estará el coordinador del mismo área, Eugenio Abad Vega. A continuación, tendrá lugar la primera ponencia en la que Ángel Cordovilla Pérez, profesor de teología dogmática en la Universidad Pontificia de Comillas, hablará de la “Identidad cristiana hoy”.

Después de la comida se dará paso a la segunda ponencia en la que se tratará la “Religiosidad popular e identidad cristiana”, a cargo del obispo de Santander, Mons. Manuel Sánchez Monge. Los integrantes del encuentro también pondrán en común lo abordado mediante trabajo en grupos.

Aunque el seminario diocesano será la sede de las sesiones de trabajo, el martes 19 de septiembre la ponencia será en el santuario de Santo Toribio de Liébana. En ella, el hermano guardián de la fraternidad franciscana del Santo Toribio, José María Lucas, Ofm., profundizará en el tema de los santuarios y la identidad cristiana. Por la tarde se visitarán la Iglesia Santa María de Lebeña y el Santuario Virgen del Mar en Santander. El programa del miércoles finaliza con la intervención del delegado diocesano del Apostolado del Mar de Santander, Juan Luis Cerro Aja, con la comunicación sobre “La devoción mariana en las gentes del mar”.

El último día, el tema de la ponencia será “Cofradías, hermandades e identidad cristiana” y la impartirá el encargado de la Pastoral Juvenil y Universitaria en Santiago de Compostela y Vigo, Daniel Cuesta Gómez. Antes de finalizar el encuentro se resumirán los trabajos en grupo y se dialogará sobre posibles propuestas para el próximo encuentro.

miércoles, 19 de julio de 2023

Para comprender mejor el Sacerdocio de Jesucristo


Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores

«Su misericordia se extiende de generación en generación» (Lc 1,50)

Queridos hermanos y hermanas:

«Su misericordia se extiende de generación en generación» (Lc 1,50): este es el tema de la III Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores. Es un tema que nos reconduce a aquel encuentro bendito entre la joven María y su pariente anciana Isabel (cf. Lc 1,39-56). Esta, llena del Espíritu Santo, se dirige a la Madre de Dios con palabras que, a distancia de milenios, acompasan nuestra oración cotidiana: «Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre» (v. 42). Y el Espíritu Santo, que ha descendido ya sobre María, la impulsa a responder con el Magníficat, en el que proclama que la misericordia del Señor se extiende de generación en generación. El Espíritu Santo bendice y acompaña cada encuentro fecundo entre generaciones distintas, entre abuelos y nietos, entre jóvenes y ancianos. Efectivamente, Dios desea que, como hizo María con Isabel, los jóvenes alegren el corazón de los ancianos, y que adquieran sabiduría de sus vivencias. Pero, sobre todo, el Señor desea que no dejemos solos a los ancianos, que no los releguemos a los márgenes de la vida, como por desgracia sucede frecuentemente.

Es hermosa, este año, la cercanía entre la celebración de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores y la de la Juventud; ambas tienen como tema la “prisa” de María para ir a visitar a Isabel (cf. v. 39), y de ese modo nos llevan a reflexionar sobre el vínculo entre los jóvenes y los ancianos. El Señor espera que los jóvenes, al encontrarse con los ancianos, acojan la llamada a custodiar la memoria y reconozcan, gracias a ellos, el don de pertenecer a una historia más grande. La amistad con una persona anciana ayuda al joven a no reducir la vida al presente y a recordar que no todo depende de sus capacidades. Para los más ancianos, en cambio, la presencia de un joven les da esperanza de que todo lo que han vivido no se perderá y que sus sueños pueden realizarse. En definitiva, la visita de María a Isabel y la conciencia de que la misericordia del Señor se transmite de una generación a la otra revelan que no podemos avanzar —y mucho menos salvarnos— solos y que la intervención de Dios se manifiesta siempre en el conjunto, en la historia de un pueblo. Es María misma quien lo dice en el Magníficat, exultando en Dios que ha obrado maravillas nuevas y sorprendentes, fiel a la promesa hecha a Abrahán (cf. vv. 51-55).

Para acoger mejor el estilo de actuar de Dios, recordemos que el tiempo tiene que ser vivido en su plenitud, porque las realidades más grandes y los sueños más hermosos no se realizan en un momento, sino a través de un crecimiento y una maduración; en camino, en diálogo, en relación. Por ello, quien se concentra sólo en lo inmediato, en conseguir beneficios para sí rápida y ávidamente, en tener “todo enseguida”, pierde de vista el actuar de Dios. Su proyecto de amor, por el contrario, atraviesa pasado, presente y futuro, abraza y pone en comunicación las generaciones. Es un proyecto que va más allá de nosotros mismos, pero en el que cada uno de nosotros es importante, y sobre todo está llamado a ir más allá. Para los más jóvenes se trata de ir más allá de esa inmediatez en la que se confina la realidad virtual, la cual muchas veces distrae de la acción concreta; en el caso de las personas mayores se trata de no hacer hincapié en las fuerzas que decaen y de no lamentarse por las ocasiones perdidas. Miremos hacia adelante. Dejémonos plasmar por la gracia de Dios que, de generación en generación, nos libra del inmovilismo en el actuar y de los remordimientos del pasado.

En el encuentro entre María e Isabel, entre jóvenes y ancianos, Dios nos da su futuro. El camino de María y la acogida de Isabel abren las puertas a la manifestación de la salvación. A través de su abrazo, la misericordia de Dios irrumpe con una gozosa mansedumbre en la historia humana. Quisiera pues invitar a cada uno de ustedes a pensar en aquel encuentro, más aún, a cerrar los ojos y a imaginar, como en una foto, aquel abrazo entre la joven Madre de Dios y la madre anciana de san Juan Bautista; a representarlo en la mente y a visualizarlo en el corazón, para fijarlo en el alma como un luminoso icono interior.

Y los invito además a pasar de la imaginación a la realización de un gesto concreto para abrazar a los abuelos y a los ancianos. No los dejemos solos, su presencia en las familias y en las comunidades es valiosa, nos da la conciencia de compartir la misma herencia y de formar parte de un pueblo en el que se conservan las raíces. Sí, son los ancianos quienes nos transmiten la pertenencia al Pueblo santo de Dios. Tanto la Iglesia como la sociedad los necesita. Ellos entregan al presente un pasado necesario para construir el futuro. Honrémoslos, no nos privemos de su compañía y no los privemos de la nuestra; no permitamos que sean descartados.

La Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores quiere ser un pequeño y delicado signo de esperanza para ellos y para toda la Iglesia. Renuevo por ello mi invitación a todos —diócesis, parroquias, asociaciones y comunidades— a celebrar esta Jornada, poniendo en el centro la alegría desbordante de un renovado encuentro entre jóvenes y ancianos. A ustedes, jóvenes, que se están preparando para ir a Lisboa o que vivirán la Jornada Mundial de la Juventud en sus lugares de origen, quisiera decirles: antes de ponerse en camino vayan a encontrar a sus abuelos, hagan una visita a un anciano que esté solo. Su oración los protegerá y llevarán en el corazón la bendición de ese encuentro. A ustedes ancianos les pido que acompañen con la oración a los jóvenes que van a celebrar la JMJ. Estos muchachos son la respuesta de Dios a sus peticiones, el fruto de lo que sembraron, el signo de que Dios no abandona a su pueblo, sino que siempre lo rejuvenece con la fantasía del Espíritu Santo.

Queridos abuelos, queridos hermanos y hermanas mayores, que la bendición del abrazo entre María e Isabel los alcance y colme de paz vuestros corazones. Los bendigo con afecto. Y ustedes, por favor, recen por mí.

Roma, San Juan de Letrán, 31 de mayo de 2023, Fiesta de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María.

martes, 18 de julio de 2023

«Boomrest Cristo Prayer», una iniciativa para los jóvenes del festival Boombastic

(Iglesia de Asturias) La Morgal (Llanera) acoge del 18 al 23 de julio una nueva edición del festival juvenil Boombastic, al que acuden miles de jóvenes asturianos y de otros lugares de España. Con este motivo, la parroquia de Santa María de Lugo de Llanera, que se encuentra a tan solo 10 minutos de distancia caminando del lugar donde se ubica el festival, ha decidido abrir sus puertas y ofrece a estos jóvenes la celebración diaria de una Hora Santa y Adoración Eucarística. 

Se trata de una iniciativa que surgió de manera improvisada, en una conversación al finalizar la eucaristía dominical. «Estábamos hablando sobre el festival los colaboradores habituales de la parroquia y yo, y nos planteábamos qué podíamos hacer nosotros, teniendo en cuenta que la Iglesia ha de ser hogar de acogida, espacio de encuentro y acompañamiento», explica su párroco, José Antonio Bande. «Lo que podemos aportar es muy sencillo y humilde, desde luego, pero es lo que tenemos y lo que somos».

Así, tienen pensado abrir la parroquia desde las 7 de la mañana hasta las 12 del mediodía, «y por supuesto también por la tarde», añade el párroco, «porque la parroquia abre los 365 días del año». Y en esos tiempos celebrarán la Adoración Eucarística y las distintas actividades pastorales. José Antonio Bande reconoce que «Llanera ha sido siempre por ser un concejo acogedor, como podemos comprobar cada año con la fiesta de los Exconxuraos, o con la celebración de nuestras fiestas patronales, y yo creo que, en esta ocasión, ante un acto de esta magnitud, no podemos tampoco estar al margen, sino ofrecer aquello que somos, tenemos y podemos. En el fondo, esta iniciativa no pretende ser nada más que aquello que estamos llamados a hacer y que nos pide siempre el Papa Francisco: ser una Iglesia samaritana, hospitalaria, acogedora».

Por el momento ya ha tenido reacciones de algún grupo juvenil de la Iglesia y el apoyo total y la colaboración de la Delegación de Pastoral Juvenil, que «se ha ofrecido muy amablemente para poder sumar en aquello que la Delegación puede ofrecer, y en contacto con los jóvenes que habitualmente se mueven en la pastoral juvenil diocesana», destaca el párroco de Santa María de Lugo de Llanera.

Ya sabes


lunes, 17 de julio de 2023

La belleza del rescoldo. Por Jorge Juan Fernández Sangrador

Han aparecido, en el fondo de una presa, restos de la Gran Sinagoga de Múnich, que Hitler ordenó demoler en 1938. Entre ellos, una lápida con unos imperativos verbales correspondientes a estos mandamientos de la Ley de Dios, entregada a Moisés en el monte Sinaí:

«No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No testificarás contra tu prójimo falso testimonio. No desearás la casa de tu prójimo, ni la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada de cuanto le pertenece» (Éxodo 20, 13-17).

Desaparecieron hace ya tiempo los causantes de la agresión al templo judío muniqués, pero han sobrevivido, en cambio, haciéndonos saber que la Palabra de Dios permanece para siempre, esos mandamientos de la Ley de Dios, que asestan un sonoro sopapo en toda la cara a la sociedad actual, que se jacta de su alejamiento de los principios morales de la Biblia y, en concreto, de los que figuran en la lápida rescatada de las aguas. «Aquí seguimos», nos dicen, «por si pensabais que ya habíamos caducado. Pues no».

La destrucción, según el plan establecido por los promotores del sacrilegio, debía ser perpetrada el 8 de julio, “Día del arte alemán”, de hace ochenta y cinco años. Cuando los jefes de la comunidad judía recibieron la noticia de que su santuario iba ser derruido, ellos y un grupo numeroso de fieles hebreos trabajaron intensamente durante la noche anterior a la demolición para poner a salvo los rollos de la Torá y los objetos rituales de la sinagoga.

Al leer esto en el periódico, recordé que dos años antes, en 1936, en la localidad de Pelliceira, en Ibias, un incendió devoró casi todas las casas del pueblo. El origen estuvo en el fatídico hecho de que, como los vecinos compartían las brasas, llevándolas de una casa a otra, a una persona que caminaba próxima a los teitos de paja, transportando el fuego, éste se le fue de entre las manos y se propagó inmediatamente en todas las direcciones.

Sin embargo, antes que salvar sus casas de la quema, los vecinos acudieron primeramente a la iglesia, que ardió por completo, para salvar las imágenes de la Virgen y de los santos. Allí están hoy, en la nueva iglesia, que levantaron entre todos en 1964, bajo la dirección del párroco, don Jesús López Rivas, que atiende a la feligresía desde hace sesenta años. Un campeón del ministerio sacerdotal.

En Pelliceira viven actualmente cuatro personas, a las que se suman, en señaladas fechas del año, las que han emigrado a otras zonas de Asturias, de España o del extranjero, que se sienten plenamente vinculadas a esa comunidad que se profesa, tanto por parte de las que residen allí todo el año como las que están fuera, incondicionalmente católica, en torno a su querida iglesia, en la que muchas de ellas, además de a rezar, aprendieron a leer y a emplear los números en la escuelina que se encuentra, formando parte del edificio, tras la pared del testero del templo.

Los pocos habitantes que residen hoy en Pelliceira mantienen vivo, al igual que las antiguas vestales en Roma, el rescoldo del fuego sagrado de la fe cristiana, con el que se iluminan y encienden, cuando regresan al pueblo, sus vástagos. Y esto es algo que se ve y se palpa en el ambiente, hasta tal punto que el visitante logra apreciar allí, con mayor evidencia que en otras localidades de nuestra región, en qué consiste una de las más difícilmente perceptibles formas de belleza: la del rescoldo.

Sí, la belleza del rescoldo de la fe cristiana, que arde, sin que las circunstancias sociales logren extinguirlo, en el corazón de tantos católicos, que, fieles, silenciosos y religiosísimos, perseveran, en sus pueblos, y, en no pocas ocasiones, desatendidos por los sacerdotes, en la fe cristiana que recibieron, en sus casas, de sus mayores. Y que, por la labor de sus párrocos, catequistas y maestros, en las actividades parroquiales de otro tiempo, aprendieron a conocerla en extensión y profundidad, y a vivir conforme a ella con sinceridad, sencillez y voluntad de totalidad. Como en Pelliceira.