miércoles, 27 de enero de 2021

Fallece a los 86 años el P. Félix Pérez Ormazábal, Carmelita

(El Comercio) El P. Félix Pérez Ormazábal, religioso Carmelita, falleció a los 86 años tras sufrir un infarto de miocardio el pasado lunes en Oviedo. Nacido el 4 de octubre de 1934 en Almanza (León), se ordenó como sacerdote con 24 años. Deja por tanto una huella de más de sesenta años de vocación y trabajo.

Sirvió en casas de formación y colegios de Burgos, El Burgo de Osma, Valderas, Armunia, León y en su última etapa en la comunidad y parroquia de Oviedo. Los hermanos trataron de asistirle siguiendo las indicaciones de los sanitarios hasta su llegada. Allí solo pudieron certificar su muerte.

Hoy, a las nueve de la mañana, se abrirá la capilla ardiente en la capilla Niño Jesús de Praga de la parroquia de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen. Posteriormente, a las once, se celebrará el funeral para después proceder a la incineración.

Aparece una hostia consagrada intacta en el lugar de la explosión de Madrid

(Infovaticana) La pasada semana, una trágica explosión en las dependencias parroquiales de la Virgen de la Paloma de Madrid, se llevó por delante la vida de cuatro personas, entre ellas un sacerdote neocatecumenal que atendía la citada iglesia.
En las últimas horas apareció en las redes sociales el siguiente mensaje: “Este es el sagrario que había en la casa de la explosión de la calle Toledo. La sagrada forma, protegida por el viril, está intacta. La policía lo ha llevado al Obispado. Es impresionante. Por si alguien aún duda de la veracidad de Jesús vivo en la eucaristía. El sagrario estaba en la sexta planta, esto es un milagro eucarístico. La planta ha sido arrasada, y esto estaba con la hostia intacta”.

Aleluya, de la Cadena COPE, ha contactado con el portavoz de la parroquia de la Virgen de la Paloma, que les ha explicado que el sagrario estaba en la capilla de los sacerdotes: “El sagrario es de la capilla de la sexta planta, es decir, adyacente a la vivienda del párroco, donde también subían los sacerdotes de la quinta planta”. Además, ha remarcado que “esa Forma está consagrada”. Por otra parte, desde la Archidiócesis de Madrid, han confirmado a COPE que “efectivamente, el sagrario roto está en el Arzobispado y la Sagrada Forma está en el sagrario de la catedral de Santa María la Real de la Almudena”.

Este suceso, independientemente de que se trate o no de un milagro, nos recuerda el valor de la presencia real de Jesucristo en la eucaristía. “En la Santa Eucaristía es donde mejor y con mayor plenitud conocemos el amor que Dios nos tiene. La Santa Eucaristía desvela la verdad sobre el amor de Dios por nosotros, y alimenta, dentro de nosotros, la libertad de amar como Dios ama. Si hemos perdido el sentido de reverencia y profunda gratitud ante el Sacrificio Eucarístico y la Presencia Real de Nuestro Señor Jesucristo en la Hostia consagrada, entonces no reconocemos la verdad que se halla ante nuestros ojos”, escribe el cardenal Sarah, prefecto de la Congregación del Culto Divino, en el prólogo de ‘Divino amor hecho carne’, el libro del cardenal Burke sobre la eucaristía. 

martes, 26 de enero de 2021

Jornada de la Vida Consagrada 2021

Ha muerto Sor Canción. Por Rodrigo Huerta Migoya

Así son las cosas; aún hacía unos días había preguntado en el Arzobispado si sabían algo de ella, por eso me sorprendió tanto -y no- la noticia de su muerte a los 89 años este 25 de enero. Quizá decir que ha fallecido Doña María Pilar Esther Fernández Fernández no diga mucho a nadie, pero si hablamos de ''Sor Canción'', la cosa cambia. Con el óbito de esta "virgen consagrada" se va una figura importantísima en la defensa del asturiano en tiempos donde a nadie le preocupaba ni se hablaba de este tema. 

Era una mujer de unas cualidades musicales extraordinarias, tanto por su voz como su por destreza con los instrumentos y composiciones, la cual llegó a "revolucionar" el Real Monasterio de San Pelayo en el que ingresó bien joven, donde profesó como "benedictina". El entonces Arzobispo de Oviedo, Monseñor Vicente Enrique y Tarancón, quedó boquiabierto con la forma de cantar y componer de aquella religiosa inquieta y vivaracha a la que le venía como anillo al dedo el apodo de "Sor Canción". 

Tarancón la animó a divulgar sus composiciones, saliendo sus temas a la luz en varios discos, algo totalmente novedoso en aquellos años sesenta. Esta activa religiosa con su guitarra a la espalda, fue en la España de entonces lo que en nuestro vecino país Galo sería también la dominica belga Jeannine Deckers (Sor Sonrisa), con su popular tema "Dominique".

Aquel espíritu rebelde de guitarra y aperturismo postconciliar no casaba con la observancia benedictina del silencio y gregoriano, por lo que Sor Canción colgó los hábitos para vivir su consagración al Señor de otra manera. Regresó a su Cuérigo natal donde había nacido en 1931 para cuidar a su madre, a la vez que se ofreció para ayudar al Párroco en la dura faena de atender las comunidades de la zona. 

Sor Canción -"Pilar"- siguió componiendo y alimentándose de la fe tratando de dar a conocer a Jesús a los que la rodeaban con lo que mejor se le daba: cantar, y fue una de las primeras asturianas en acceder al restaurado "Ordo Virginum" (Orden de las Vírgenes). La celebración de su consagración se celebró en la Capilla Mayor del Seminario de Oviedo por el gran amor que tenía a esta Institución y a los sacerdotes diocesanos, así como su profunda amistad con el entonces rector, D. José Antonio González Montoto. Presidió la ceremonia de consagración el también entonces Obispo Auxiliar, Monseñor Atilano Rodríguez Martínez. 

Los últimos años de su vida, ya muy desgastada y limitada, los pasó en una residencia de Belmonte de Miranda, donde día a día se fue apagando en la espera largamente fiada de que llegara el Esposo para llamarla por su nombre. Muy tristemente se la despide con una "celebración de la Palabra" y se incinera su cuerpo; a buen seguro que ella hubiera preferido un funeral "como Dios manda" en el que sonara alguna de las muchas canciones que ella compuso como "El Rey David", para alabar al Señor y pedirle formar parte de su séquito eterno.

La cultura asturiana, el mundo del Bable, y en concreto el campo de la música en el  Principado, tiene una gran deuda con esta mujer. Aún esta navidad la recordaba yo en las redes sociales la tarde del 5 de enero con el villancico "Vienen tres Reyes Magos junto al río", que en "YouTube" se atribuye a "Nuberu", pero un amigo sacerdote me comentó: "es más bonita la versión original, con letra y música de Sor Canción".

Mujer pionera en reivindicar la cultura asturiana e inculturizar ésta desde la historia de nuestra Tierra en su esencia católica por la que siempre la caracterizó. Sin duda, podemos decir que nos ha legado una de las canciones más hermosas que se han escrito a la Santina de Covadonga, y es que pienso realmente que su obra musical requiere ser actualizada, publicada y puesta en valor con sus textos, partituras y grabaciones.







lunes, 25 de enero de 2021

Sarah, sobre la persecución religiosa en España: «No luchamos sólo contra los poderes visibles»

El sacerdote Jorge López Teulón, bloguero de ReL., es uno de los mayores expertos en España en los mártires de la persecución que se produjo en España durante la Guerra Civil y la II República. Es postulador de las causas de los santos en la Archidiócesis de Toledo, lugar donde decenas de sacerdotes y laicos católicos fueron asesinados por su fe.

A lo largo de su trayectoria libros sobre este asunto como el de La persecución religiosa en la Archidiócesis de Toledo (1936-1939) y el segundo tomo que acaba de publicar en estos momentos, centrado en las vicarias de Toledo y Talavera de la Reina.

Para este nuevo libro el padre López Teulón ha podido contar para el prólogo con el cardenal Robert Sarah, prefecto para la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. El purpurado africano conoce de primera mano la persecución a los cristianos, pues la ha podido ver en África, su continente natal.

En el prólogo de este segundo tomo de La persecución religiosa en la Archidiócesis de Toledo (1936-1939), Sarah señala que “el ejemplo de aquellos que siguieron las huellas de Cristo, al tiempo que nos fortalece para confesar nuestra fe, es también un acicate para que permanezcamos siempre fieles en nuestra vocación a la santidad y trabajemos en la Iglesia por la salvación de las almas”.

Sobre los mártires, el purpurado asegura que “todas las adversidades eran entendidas en clave sacrificial, ya que, al ser elegidos de Dios por su gracia y misericordia, se sabían probados como oro en crisol y no tenían miedo a los que pueden matar el cuerpo pero no el alma”.

“Por mi historia personal sé lo que quiere decir la persecución religiosa; pero no hemos de olvidar que, aún hoy, a esta persecución se añade otra más refinada cuando, por medio de la indiferencia o la tergiversación, se echa por tierra la enseñanza de Jesucristo y su Iglesia”, añade.

"No luchamos sólo contra los poderes visibles"

Por ello, el cardenal Sarah considera que “una Iglesia perseguida y martirial es signo, en primer lugar, de una Iglesia fiel y, en segundo lugar, de una Iglesia viva. Fiel porque la persecución es signo de imitación de Cristo y viva porque el martirio es semilla de nuevos cristianos”.

Añadiendo una consideración importante también considera que “en esa persecución o solapado martirio, no luchamos sólo contra los poderes visibles de este mundo sino contra potestades invisibles. Ambos buscan extraviarnos para que, negando la Verdad, nos dejemos sobornar por el diablo y sus ángeles, y seamos marcados con el número de la bestia y no de Cristo, dándole culto y adoración a su imagen y no al Hijo Unigénito de Dios”.

Así, el prefecto vaticano indica que gracias “a la diligencia del Rvdo. D. Jorge López Teulón, el presente volumen nos ayudará a ver cuánto fue probada la Iglesia de Dios en la Archidiócesis Primada durante la persecución religiosa contra la Iglesia en España y, además, servirá para que imitemos el testimonio de los mejores hijos de la Iglesia”.

Por su parte, en una entrevista con Javier Navascués en Infocatólica, el padre López Teulón habla de la importancia de recordar a los mártires y sus historias. “Es el martirio de 292 sacerdotes, de un subdiácono, de cuatro seminaristas… Ellos también tenían padres y hermanos. No son un número. Es preciso que conozcamos al detalle, lo más que se pueda, sus vidas, donde ejercían el ministerio, cómo atendían pastoralmente a su gente: que les impartieron los primeros sacramentos, que los casaron o que cada domingo celebraban para ellos la Santa Misa…”, afirma.

La conversión de san Pablo

(Mercaba) Pablo, llamado Saulo en el uso y rigor judío, afirmaba con vehemencia que el Evangelio que predicaba no lo había aprendido o recibido de los hombres.

Perteneció a la casta de los fariseos. Había nacido en Tarso, ciudad que pertenecía al mundo grecorromano; quien nacía allí tenía la categoría de ciudadano romano y lo era tanto como el centurión, el procurador, el tribuno o magistrado. Necesariamente, por ser judío no le cupo más suerte en la niñez que andar disimulando su condición entre los demás del pueblo, ocultando su creencia, tenida como superstición por los paganos romanos. Es posible que esto le fuera encendiendo por dentro y le afirmara aún más en su fe, cuando iba creciendo en edad y tenía que defenderse marchando contra corriente.

Era más bien bajo, de espaldas anchas y cojeaba algo. Fuerte y macizo como un tronco. Un rictus tenía que le hacía fanático. Conocía los manuscritos viejos escritos con signos que a los griegos y a los romanos les parecían garabatos ininteligibles, pero que encerraban toda la sabiduría y la razón de ser de un pueblo. Listo como un sabio en las escuelas griegas de Tarso, familiarizado con los poetas y filósofos que habían pasado el tiempo escribiendo en tablillas o pensando. Para los griegos solo era un hebreo, miembro de aquellas familias que vivían en un islote social, aislado entre misterios inaccesibles a los de otra raza, uno de los que tenían prohibido el acceso a las clases cultas y dirigentes; era de esos que se hacían despreciables por su puritanismo, por sus rarezas ante los alimentos, su modo de divertirse, de casarse, de entender la vida, de no asistir a los templos ¡un ambiente nada claro!

A los dieciocho años se fue a Jerusalén para aprender cosas del judío verdadero, las de la Ley patria, la razón de las costumbres; ansiaba profundizar en la historia del pueblo y en su culto. Gamaliel lo informó bien por unos cuartos. Aprendió las cosas yendo a la raíz, no como las decía la gente poco culta del pueblo sencillo y llano. Supo más y mejor del poder del Dios único; aprendió a darle honra y alabanza en el mayor de los respetos y malamente soportaba con su pueblo el presente dominio del imponente invasor. Esto le ponía furioso. Los profetas daban pistas para un resurgimiento y los salmos cantaban la victoria de Dios sobre otros pueblos y culturas muy importantes que en otro tiempo subyugaron a los judíos y ya desaparecieron a pesar de su altivez; igual pasaría con los dominadores actuales. El Libertador no podría tardar. Mientras tanto, era preciso mantener la idiosincrasia del pueblo a cualquier costa y no ser como los herodianos, para que la esperanza hiciera posible su supervivencia como nación. No se podía dejar que un ápice lo apartara de la fidelidad a las costumbres patrias. Eso le hizo celoso.

Y mira por donde, aquella herejía estaba estropeando todo lo que necesitaba el pueblo. Locos estaban adorando a un hombre y crucificado. No se podía permitir que entre los suyos se ampliara el círculo de los disidentes. Había que hacer algo. No pasaban, sino que las noticias decían que estaban por todas partes como si se diera una metástasis generalizada de un cáncer nacional. Hacía años que ya estuvo, colaborando como pudo, en la lapidación de uno de aquellos visionarios listos, serviciales, piadosos y caritativos pero que hacían mucho daño al alto estamento oficial judío; fue cuando lo apedrearon por blasfemo a las afueras de Jerusalén, y lastimosamente él sólo pudo guardar los mantos de los que lo lapidaron. Hasta le parecía recordar aún su nombre: Esteban.

Su conversión fue en un día insospechado. Nada propiciaba aquel cambio. Precisamente llevaba cartas de recomendación de los judíos de Jerusalén para los de Damasco; quería poner entre rejas a los cristianos que encontrara. Hasta allí se extendía la autoridad de los sumos sacerdotes y principales fariseos; como eran costumbres de religión, los romanos las reconocían sin hacerles ascos. Saulo guiaba una comitiva no guerrera pero sí muy activa, casi furiosa, impaciente por cumplir bien una misión que suponían agradable a Dios y purga necesaria para la estabilidad de los judíos y para proteger la pureza de las tradiciones que recibieron los padres. Aquello parecía la avanzada de un ejército en orden de batalla, con el repiqueteo de las herraduras en las pezuñas de las monturas sobre el duro suelo de roca ante Damasco donde caracoleaban los caballos. Llevaban ya varios días de caminata; se daban por bien empleados si la gestión terminaba con éxito. Iba Saulo “respirando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor”. En su interior había buena dosis de saña.

“Y sucedió que, al llegar cerca de Damasco, de súbito le cercó una luz fulgurante venida del cielo, y cayendo por tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y entra en la ciudad y se te dirá lo que has de hacer. Y los hombres que le acompañaban se habían detenido, mudos de espanto, oyendo la voz, pero sin ver a nadie. Se levantó Saulo del suelo y , abiertos los ojos, nada veía. Y llevándole de la mano lo introdujeron en Damasco, y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió” (Act. 9, 3-9).

Tres días para rumiar su derrota y hacerse cargo en su interior de lo que había pasado. Y luego, el bautismo. Un cambio de vida, cambio de obras, cambio de pensamiento, de ideales y proyectos. Su carácter apasionado tomará el rumbo ahora marcado sin trabas humanas posibles _su rendición fue sin condiciones_ y con el afán de llevar a su pueblo primero y al mundo entero luego la alegría del amor de Dios manifestado en Cristo.

El relato es del historiador Lucas, buen conocedor de su oficio. Se lo había oído veces y veces al mismo protagonista. No hay duda. Vió él mismo al resucitado; y lo dirá más veces, y muy en serio a los de Corinto. Por ello fue capaz de sufrir naufragios en el mar y persecuciones en la tierra, y azotes, y hambre y cárcel y humillaciones y críticas, y juicios y muerte de espada; por ello hizo viajes por todo el imperio, recorriéndolo de extremo a extremo. Y no creas que se lamentaba; le ilusionaba hacerlo porque sabía que en él era mandato más que ruego; el dolor y sufrimiento más bien los tuvo como credenciales y las heridas de su cuerpo las pensaba como garantía de la victoria final en fidelidad ansiada.

Entre tantas conversiones del santoral, la de Pablo es ejemplar, paradigmática. Más se palpa en ella la acción divina que el esfuerzo humano; además, enseña las insospechadas consecuencias que trae consigo una mudanza radical.

domingo, 24 de enero de 2021

''Venid conmigo''. Por Joaquín Manuel Serrano Vila


En este Domingo III del Tiempo Ordinario, cuando nos disponemos a contemplar los comienzos de la vida pública de Jesús que iniciamos en la fiesta de su Bautismo, la Palabra de Dios vuelve a llamar nuestra atención en claves fundamentales de nuestra vida de fe. Si el pasado domingo comentábamos la búsqueda vital del hombre y su vocación, hoy continuamos con este tema, el cual se centra en la respuesta a esa llamada y su seguimiento.

La primera lectura de hoy es un relato vocacional; el domingo pasado veíamos la llamada de Samuel, ahora vemos la vocación de Jonás que es llamado para una ardua misión. No nos quedemos únicamente con el texto de todos conocido, sino llevémoslo a nuestra vida. Dios no sólo llama para lo bueno y lo fácil, a veces nos pide llevar a cabo misiones que nos parecen más complejas que la de Jonás. Evidentemente, por nuestras fuerzas todo encargo nos parecerá grande, pero no se nos olvide que Dios no nos envía sin más, sino que Él siempre va con nosotros. 

Desde hace ya años, la Iglesia en España y en Europa vive un periodo de fragilidad, cada vez menos sacerdotes, menos religiosas, menos fieles, lo cual no deja de ser el reflejo de nuestra sociedad; cada vez menos niños y más ancianos, cada vez más pueblos vacíos y ciudades más saturadas. Para un presbítero, religiosa o laico, entiendo que vivir su fe en ambiente de ''vacas flacas'' es doloroso y con la constante tentación de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero, tratando de buscar luz y salida, debemos empezar por escuchar el corazón y el susurro renovador de Dios que como con los de Emaús camina con nosotros, aún sin darnos cuenta muchas veces: Cómo predicar hoy a nuestros coetáneos; cómo hacerles ver que Dios anhela su salvación y que está abierto a todos, que tiende su mano incluso a los más lejanos como eran los ninivitas y que sigue saliendo a nuestro encuentro... Para ello necesitamos estar atentos a su Palabra y renovar en ella cada día nuestra vida nuestra alma. La vocación a la que cada cual es llamado es una "proposición" del mismo Dios a través de su Palabra para seguir sus sendas, por eso hemos rezado con el salmista: ''Señor enséñanos tus caminos''. 

El brevísimo fragmento proclamado de la epístola de San Pablo a los Corintios contiene implícita esa "pro-vocación" para ser fieles a la vocación a la que somos llamados sin "envidiar" la del otro. Si mi vocación es el matrimonio, no tratar de vivir como consagrado, ni el consagrado como llamado al matrimonio. También hay mucho más detrás de este texto. Por un lado, los exégetas hablan de que el Apóstol quiere dar respuesta a ciertas ideas gnósticas, otros acentúan más el deseo del autor de dilucidar la vieja tensión sobre la escatología que el primitivo cristianismo no acababa de entender, e incluso se habla de que Pablo busca salir al paso de la realidad de Corinto donde había muchos más preocupados de las cuestiones terrenales que de las espirituales con un desprecio absoluto por uso y abuso del cuerpo, como ya comentamos el domingo pasado. En el fondo, este texto es un recordatorio de que estamos en el mundo pero no somos del mundo, y por ello hemos de tratar huir de las múltiples garras mundanas que nos hacen prisioneros, nos asfixian y nos impiden escuchar y ser de Dios.

El evangelio de San Marcos nos relata la llamada de Jesús a los apóstoles; éste empieza dándonos un dato importante: ''Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios''. El tiempo del Precursor ha concluido, ahora es la hora del Mesías que empieza su misión entre los hombres para anunciar la Buena Nueva. Y he aquí el paralelismo con la predicación de Jonás, pues Jesús comienza diciendo: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio». Jesús, al igual que Jonás, no va por su cuenta, sino que cumple la misión que el Padre le ha encomendado. Hablamos de un tiempo nuevo porque Cristo se ha manifestado; empieza su Reino, llega a nosotros en "ya" pero todavía no del todo.

Para que el Reino de Dios se haga verdad en nosotros hay una premisa fundamental: ''convertíos y creed''; necesitamos convertirnos, cambiar, eliminar y transformar todo aquello que hay en nosotros que impide a Cristo vivir y reinar en nuestra vida y corazón. No es éste un invento de "los curas"; son palabras del mismo Jesús: ''convertíos'', volved a Dios, venid a mí... Para eso viene Jesús a buscarnos a nuestro trabajo, a nuestro barrio, a nuestro charco donde echamos las redes sin esperanza; para sacarnos de nuestro raquítico mundo y nuestra pobre vida e invitarnos a ser partícipes de la plenitud de su Reino. Ya no seremos los hombres los que mandaremos y reinaremos, ahora es el Señor quien recupera el lugar que le corresponde en el cumplimiento de su misión. Dios viene en busca del hombre que le dio la espalda al hacerse dios y rey de si mismo, y viene a traernos la verdadera libertad, salvación, vida...¡eterna!

Y Jesús no elige a "superhombres", sino a pobres pecadores como nosotros a los que llama por su nombre y mira a los ojos. Somos llamados a ser testigos de esta Buena Nueva, aunque el Evangelio sólo cobra sentido cuando hay cambio, cuando hace tambalear nuestra vida y "resetear nuestro PC", cuando estamos dispuestos a dejar nuestras seguridades y lanzarnos a la aventura de seguir al Maestro aceptando su "pro-vocacación"... Claro que cuesta dejar las redes, la rutina, lo que hemos hecho siempre y volver a empezar, pero sólo muriendo a una vida caduca podemos vivir una vida nueva y eterna. Jesús nos llama a morir a nosotros mismos para nacer al Evangelio, y por eso nos dice y propone: ''Venid conmigo''...