sábado, 20 de junio de 2026

«En el Papa reconocimos a un padre en cuyo mensaje recibes la esperanza que más te hace falta». Entrevista al Sr. Arzobispo de Oviedo

(Iglesia de Asturias) El pasado miércoles el Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, era entrevistado en La Mañana de Cope Asturias. Por su interés, reproducimos la entrevista:

Hemos escuchado en las últimas horas al Papa León XIV dar las gracias a los españoles por la acogida recibida en su paso por Madrid, por Barcelona y por Canarias. El Papa está impresionado y los españoles también. Todavía tenemos en la retina las imágenes para la historia que ha dejado la visita de León XIV a España. Han sido muchos los asturianos que han podido vivirlo en primera persona. Pero si hay alguien que ha seguido cada paso del Papa en esta visita es el arzobispo de Oviedo, Monseñor Jesús Sanz Montes. Don Jesús, buenos días.

Buenos días.

Han sido 2500 kilómetros, que son muchos, 2500 kilómetros entre Madrid, Barcelona y Canarias, que usted también ha hecho. El esfuerzo ha sido importante.

Sí, pero con los mismos medios que ha ido el Papa, que no lo hemos hecho caminando. Hemos visto al Papa como líder de masas, como un hombre cercano. Capaz de conectar con creyentes y no creyentes.

¿Usted cómo lo ha visto?

Lo he visto como una sorpresa imprevista porque teníamos interrogantes, no tanto por lo que nos podría decir el Papa, que no nos ha defraudado lógicamente, sino cuál podría ser la reacción, la receptividad, la acogida, en definitiva, por parte de España, en los que somos creyentes cristianos, en la gente que no lo es. Cómo sería esa recepción a una visita apostólica por una parte tan esperada, tan deseada, pero con no pocas incertidumbres.

La impresión que yo tengo es que de las orfandades que tenemos, que son varias, orfandades porque en el escenario internacional tenemos guerras muy preocupantes y en los episodios nacionales, con permiso de Galdós, pues tenemos también escenarios complejos. Donde estamos saturados de tanta corrupción, de tanta cloaca, de tanta saturación que nos cansa y nos harta. Entonces tenemos esa sensación de orfandad, como si no tuviéramos a quién mirar o un norte al que seguir caminando. Y de pronto, en medio de esta orfandad, emerge la figura de un padre en cuyas palabras te reconoces, en cuyo mensaje recibes la esperanza que más te hace falta. Ha habido como una correspondencia: mi orfandad con la paternidad que se me regala. Y entonces eso puede explicar el entusiasmo, el aplauso y la acogida de unos y otros en lo que el Papa ha dicho con sus textos y en lo que él ha manifestado con sus gestos.

Ha dicho muchas cosas el Papa en esta visita. En sus 23 intervenciones ha tenido muchas palabras, muchos mensajes. A usted ¿cuál le gustaría que perdurara?

Un estribillo de toda la herencia que nos deja es la invitación a la comunión, a la unidad y a una saludable y verdadera convivencia, porque el Papa estaba informado, hizo muestra de su conocimiento de España, de su historia, ya en la intervención que tuvo en el Palacio Real, donde estuve también allí presente, los de la Comisión Ejecutiva estábamos en la primera línea. Entonces, allí ya se vio precisamente que el Papa conoce nuestra historia, conoce nuestros intelectuales, nuestros poetas, también nuestras contradicciones.

En el Palacio Real, como después en el Parlamento, tuvo una serie de señalamientos, de indicaciones, de invitaciones, que no nos resultaban en ningún momento extraños, como diciendo, este hombre sabe de qué habla y sabe a quién se lo está diciendo: la unidad, la comunión, la convivencia, el superar las trincheras y el ser capaces de edificar puentes, llamándonos a esta especie de verdadera fraternidad, es uno de los constantes mensajes que él ha tenido por doquier.

Luego, dependiendo de cuál era el escenario, así hablaba. Una cosa fue el discurso a los jóvenes en Madrid o en Barcelona, en Montjuic. Otra, el mensaje a las familias en Cibeles. Otra también el momento mariano que hubo en Montserrat y también cuando ha estado en los escenarios más dolorosos, como han sido los centros de acogida y el centro penitenciario y, por supuesto, el escenario canario, que era, además de las familias en la última misa, el escenario de aquel puerto en Las Palmas de Gran Canaria con los emigrantes.

Me impresionó que no hubo respuesta que estuviera planteada de modo banal, superficial o frívolo y que todas esas respuestas que respondían a las inquietudes reales de las gentes. Cuando eres joven te preocupa tu trabajo, te preocupa tu inseguridad, pero también tus dudas, tus incertidumbres y las preguntas que hacían los jóvenes en Madrid y en Barcelona, algunas eran conmovedoras por la experiencia que había detrás, a pesar de la juventud de los que las presentaban. Y si las preguntas fueron realmente preciosas, dramáticamente preciosas en algún caso, las respuestas fueron realmente respuestas que no querían pasar por encima con una aportación piadosa, nada más, sino que ese toro lo cogió por sus cuernos y trató de profundizar con ellos en lo que ahí teníamos delante. No ha habido preguntas muy acuciantes, la chica que vio cómo el padre quería matar a la madre, cómo el padre va a la cárcel. Cómo la madre se refugia en las drogas y después ella es recogida por una familia que la acompaña y en la que pudo crecer y salvar su esperanza. Ante un cuadro así, tú no puedes decir un Ave María como diciendo, «Reza que eso te hará bien». Ciertamente que eso siempre hace bien, pero había que decir una palabra cuando ella se preguntaba «Dónde estaba Dios» cuando esto a mí me estaba sucediendo.

Los niños han sido una cosa también preciosa porque ha sido una especie de parábola muda, por donde se movía el Santo Padre había una madre o un padre con un crío casi recién nacido que le ofrecían para que lo bendijese. Yo, que en algunos casos estaba muy cerca, me daba cuenta de cómo el Papa se encaraba con el crío, pero mirándole de tú a tú, como diciendo «qué tal desde la última vez que nos hemos visto», como queriendo decir «somos amigos».

Yo decía que además de la excelente aportación por parte del Gobierno y de las Administraciones locales en torno al orden y a la seguridad que ha sido encomiable, también el Papa traía su propia seguridad, los guardias suizos, que es gente preparadísima, además de hacer esgrima, artes marciales, judo y toda su preparación, tiene que hacer una nueva especialidad que es levantamiento de niños, porque por donde se movía el Papa veías a los guardias suizos levantando niños con una soltura, les preguntamos a algunos y nos decían, es que somos padres, venimos ya entrenados de casa.

Pero vamos, es una parábola, una parábola muda, porque es común decir, hay caminos en esta sociedad que son estériles y hay caminos que tienen vida y por tanto futuro, porque es lo que representa un niño cuando te lo presentan delante para que lo bendigas. Bendices a esa criatura, por supuesto, pero bendices una historia todavía no escrita que tú quieres que se escriba bien, que sea gozosa, que haga bien al pequeñín. Queda bien aquí, a ese pequeño y según vaya creciendo.

Don Jesús ha estado en primera línea en nuestra visita del Papa y también ha tenido la oportunidad de hablar con él. ¿Le ha ofrecido venir a Asturias, a Covadonga, a ver a la Santina?

Bueno, tanto como que «está usted invitado a venir a Covadonga», en este caso no lo he hecho. Sí que le he preguntado si conocía Asturias y me dijo que sí. Vamos a ver de aquí a unos meses si tenemos en la agenda un Año Jubilar Compostelano y si viene finalmente a Santiago, cosa que no está todavía confirmada, no estamos tan lejos. A mí me encantaría que pudiera venir el Santo Padre, no solamente en el marco del Camino de Santiago, porque nosotros estamos en la cuna del Camino Primitivo, sino que también para ver a la Santina, que tiene una repercusión en la historia de España que vale la pena tenerla en consideración. Y ya veremos. Yo cuando estuve con el Papa, que pude estar en la Conferencia Episcopal con él, justamente después de su intervención en el Parlamento, le dije: «Santo Padre, yo trabajo para la Santa Sede en el tema de la cultura. Por ser el director del Departamento de Cultura en la Conferencia Episcopal Europea. Esto que usted ha dicho en nuestro Parlamento debe escucharse en Europa, lo que usted ha mencionado sobre la dignidad de las personas, de las leyes».

Tuvo una frase muy feliz el Papa cuando habló de que la ley no tiene su bondad en la aprobación de una mayoría que la apoya, sino si esa ley, tenga o no esa mayoría aprobatoria, se aviene con la dignidad del hombre, la dignidad de las personas, y si en ese examen puede salir sin avergonzarse, porque claro, como se le ha recordado a algún comentarista y algún político, la ley por la ley no te da la bondad de una legislación en curso.

De hecho, Adolf Hitler hizo su magnicidio nazi con la ley en la mano. Lo de Hitler era legal –inhumano, trágicamente inhumano– pero era legal. La ley por la ley no vale, tiene que ser una ley que tenga que ver con la dignidad de las personas y la libertad de los pueblos. Y esto lo dijo en el Parlamento y yo decía, «Santo Padre, esto sería estupendo que lo pudiera usted decir, o en Estrasburgo o en Bruselas». Y él decía, «Todo se andará, ojalá que así pueda ser».

En esta visita también hemos visto cómo representantes de todas las fuerzas políticas de todas las instituciones han participado en los actos organizados con motivo de la visita del Papa. Viendo ese respeto que ha habido hacia la Iglesia en estos días que ha estado en León XIV en España, ¿a usted le gustaría que también se pudiera recuperar la unidad en Asturias, que todas las fuerzas políticas o que todas las instituciones pudieran estar representados en Covadonga, que llevamos dos años donde hay representantes institucionales que se han distanciado?

Sí, tanto en Covadonga como en tantos otros escenarios. ¿Por qué ha habido esta confluencia? Porque el Papa ha puesto el dedo en una serie de temas y de valores que son fácilmente compartibles. Deberían serlo, al menos. Claro, si tú hablas de la paz, no simplemente hablas de un armisticio, hablas de la paz. La paz, que es el fruto de un diálogo, el diálogo que es fruto de una mirada a la humanidad, una mirada serena al bien de un pueblo, al bien de una comunidad. Si tú hablas de la familia y explicas el derecho que tienen los padres a educar a sus hijos según sus convicciones, si tú hablas de esta serie de valores, por lo menos el respeto te lleva a aplaudir. O al menos a respetar, y es lo que se escenificó en el Parlamento. Ahora bien, hay otros temas, juntamente con estos que acabo de señalar, donde no siempre tenemos la misma visualización. Nosotros nunca hacemos –lo he repetido muchas veces– política. Mi clave nunca ha sido política ni puede serlo, es una clave moral, una clave moral que responde a estos valores, que tiene que ver con la verdad, que tiene que ver con la bondad, con la justicia, con la paz, con el diálogo, con la convivencia serena y, por tanto, todo lo que sea mentira, todo lo que sea bazofia, todo lo que sea enfrentamiento, división, pues eso no nos ayuda a crecer a nadie. Entonces, un escenario en donde, como sucedió en el Parlamento, la gente aplaude en su inmensísima mayoría, o por lo menos respeta, porque reconoce que ahí hay valores que son muy respetables. Ya me gustaría que esto se diera no solamente en el Parlamento de Madrid, sino también aquí en Asturias y en el mundo entero. Sería un desiderato muy atractivo.

Nos decía el Papa ya al final, cuando estaba a punto de subirse al Falcon, que nos ha dejado una tarea a los Obispos. «Ahora tenéis que llevarla adelante, ayudar a vuestro pueblo a asimilarla y a ver la tarea. Ahora la tenéis vosotros». A ver cómo sale.

viernes, 19 de junio de 2026

Fiestas de San Juan el Real de Oviedo


Saciar la sed con polvorones. Por Jorge González Guadalix

(De profesión cura) Increíble lo del papa en España. Las cosas como son. Hartitos estamos de decir eso de que España ha dejado de ser católica, los jóvenes no quieren saber nada con la Iglesia, la gente ya no viene a misa. Lo de siempre, seamos claros.

Llega el papa León a Madrid y, sorprendentemente, o quizá no tanto, resulta que hay católicos, que la gente acude a la llamada del papa. Los jóvenes pasan de todo. O no. Depende. Porque esos supuestos pasotas de hoy se convirtieron en 600.000 jóvenes que clavaron sus rodillas en el suelo ante el Santísimo. El papa fue muy claro. Habló de Cristo, de Dios, de comprometer la vida, de no tener miedo -cuántos buenos recuerdos de san Juan Pablo II-, de vida religiosa, de fundar una familia. Y los jóvenes ahí estaban.

Llegó la misa del domingo. 1.500.000 fieles. Impactante: silencio, oración, adoración al Santísimo. El papa reivindicando nuestras raíces de fe, la adoración, la caridad. Y la gente acudió.

Liturgia solemnísima, música impresionante, todo cuidado. Allí se respiraba a Dios. Y esos católicos, aparentemente desencantados, aburridos, desertores de la Iglesia de sus padres, acudieron y se redescubrieron.

Mi alma está sedienta de ti como tierra reseca, agostada, sin agua. Hay mucha sed de Dios, mucha sed del agua viva que colme un corazón reseco, deshidratado. Tanto, que bastó una llamada del santo padre, para que acudieran en masa. Nuestra gente está sedienta de trascendencia, belleza, espiritualidad. Sedienta de Dios.

No me valen las disculpas de siempre que desprecian todo lo vivido junto al papa León con esa vieja cantinela de que luego no van a misa el domingo. Yo no digo que España sea tierra de santos de altar, sino que somos una nación católica por historia, tradición, cultura y forma de ver la vida. Pecadores, eso sí. Claro que muchos de los que estaban junto al papa no irán a misa el domingo, evidente. Y habrá quienes vivan en pareja sin vínculo sacramental, y mentirosos, ladrones y embaucadores. Pecadores, sí. Pero católicos. Más de los que nos quieren hacer creer.

Tendremos que preguntarnos por qué, si somos católicos, nuestros templos están vacíos. Nos preocupan los jóvenes y ofrecemos, demasiadas veces, en lugar del Dios vivo y verdadero, talleres de reciclaje, cursos de monitor de tiempo libre, experiencia solidaria, liturgia sencilla -o cutre, según-, poco rezo y mucha marcha. Y no vienen.

Los templos vacíos. Normal. Templos cerrados, liturgia de salir al paso, primeras comuniones de chiste, funerales con el difunto en el cielo, moral descafeinada y un tirar resignados a que esto no tiene remedio.

Llega el papa, habla directamente de Cristo, coloca el Santísimo, la gente se echa al suelo de rodillas en medio Madrid, viven, vibran y redescubren el gozo y el orgullo de ser católicos.

Sí. Sed de Dios como tierra reseca, agostada, sin agua. Y cuando llegan a nuestros templos, a nuestras tan sabidas y sinodales ocurrencias, en lugar de agua viva reciben un puñado de polvo y nada en la boca, aderezado con un par de polvorones de Estepa. Y no vuelven. Normal.

jueves, 18 de junio de 2026

Únete al Equipo de Pastoral de la Salud de nuestra Parroquia

Estimado/a hermano/a en la fe:

Desde el Grupo de Pastoral de la Salud de nuestra comunidad parroquial, queremos invitarte a formar parte de nuestro equipo. Somos un grupo de la Parroquia dedicado a llevar el amor, la compañía y el consuelo de Cristo a los enfermos, ancianos y personas solas y vulnerables de nuestro entorno.

Sabemos que en nuestra comunidad hay muchas personas que sufren una terrible soledad, dolor físico o aislamiento. Como cristianos, estamos llamados a ser las manos y el corazón de Jesús para ellos. Tu tiempo y tu disposición, por pequeños que parezcan, pueden hacer una diferencia inmensa en la vida de quienes más lo necesitan. 

¿Qué hacemos en la Pastoral de la Salud?

Visitas fraternas: 
Acompañamiento y escucha activa a enfermos en sus domicilios o en residencias de ancianos locales.

Acompañamiento espiritual: 
Acercar los sacramentos (Confesión y Comunión, Unción de Enfermos) a quienes no pueden asistir al templo.

Apoyo a cuidadores: 
Brindar un respiro y apoyo emocional a los familiares que cuidan de sus seres queridos.

Oración y formación: 
Nos reunimos periódicamente para orar por los enfermos y organizar nuestras actividades.

Participar en este ministerio no solo es una oportunidad para servir, sino también una hermosa manera de crecer de manera propia espiritualmente y experimentar la gracia de Dios en el rostro de quien sufre.

Nos encantaría contar contigo para esta misión. Si deseas más información, tienes alguna duda o te gustaría sumarte a este equipo, te invitamos a:

Acercarte a nosotros al finalizar la Misa dominical.

Puedes contactar también directamente con las Hermanas del Santo Ángel

O darnos tus ideas o sugerencias... Ya estamos preparando la programación para el próximo curso

Agradecemos de antemano tu generosidad y tu espíritu de servicio. 

Que el Señor te bendiga abundantemente y María, Salud de los Enfermos, te cubra con su manto.

Fraternalmente en Cristo,

Equipo de Pastoral de la Salud de la Parroquia de San Félix de Lugones

El Papa aprueba la causa de 20 sacerdotes de Ibiza martirizados en 1936

(Infovaticana) El papa León XIV ha reconocido el martirio de veinte sacerdotes de la diócesis de Ibiza asesinados por odio a la fe durante la persecución religiosa de 1936. La decisión, aprobada este jueves durante una audiencia con el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, abre el camino hacia la beatificación de Juan Torres Torres y sus diecinueve compañeros.

El decreto reconoce oficialmente que estos sacerdotes fueron asesinados in odium fidei entre agosto y septiembre de 1936, en los primeros meses de la Guerra Civil española. Con este reconocimiento, la Iglesia declara que murieron precisamente por su condición de sacerdotes y por su fidelidad a la fe católica.

La futura beatificación de estos veinte mártires se suma a las numerosas causas de víctimas de la persecución religiosa española reconocidas por la Iglesia en las últimas décadas, una memoria que sigue aflorando casi noventa años después de aquellos acontecimientos.

La mitad del clero de Ibiza y Formentera

Los veinte sacerdotes asesinados representaban aproximadamente la mitad del clero de Ibiza y Formentera en aquel momento. Su muerte se produjo en un contexto de creciente hostilidad contra la Iglesia que ya había comenzado años antes del estallido de la Guerra Civil.

La situación llegó a deteriorarse hasta el punto de que la diócesis suspendió las procesiones por motivos de seguridad. En 1934 fue profanada la parroquia de San Carlos y posteriormente se registraron ataques contra templos y edificios religiosos.

La persecución que se desencadenó en el verano de 1936 no se limitó a ataques aislados. Su objetivo era erradicar la presencia pública de la Iglesia en las islas. Entre otras medidas, llegaron a eliminarse referencias religiosas de la vida pública, incluyendo el prefijo «San» en algunos nombres de localidades.

Juan Torres Torres, cabeza de la causa y el más joven del grupo, era conocido por su humildad y espíritu de servicio. Su recuerdo, al igual que el de sus compañeros, ha permanecido vivo durante generaciones entre los fieles de Ibiza y Formentera.

Una de las mayores persecuciones religiosas del siglo XX

Durante la persecución religiosa desarrollada principalmente entre 1936 y 1939, miles de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos fueron asesinados por motivos directamente relacionados con su fe católica. Iglesias, conventos, colegios y obras religiosas fueron saqueados, incendiados o destruidos en numerosas regiones del país.

Desde san Juan Pablo II hasta nuestros días, la Iglesia ha continuado reconociendo a muchas de aquellas víctimas como mártires, subrayando que su muerte no fue consecuencia accidental de un conflicto político, sino de una persecución dirigida específicamente contra la fe y sus representantes.

Cinco nuevos venerables

Junto al reconocimiento del martirio de los sacerdotes de Ibiza, el Papa autorizó también la promulgación de decretos sobre las virtudes heroicas de cinco siervos de Dios, que pasan a recibir el título de venerables.

Entre ellos destaca la mallorquina Clara Andreu y Malferit, religiosa jerónima nacida en Palma de Mallorca en 1596. Ingresó siendo niña en el monasterio de San Bartolomé de Inca, donde desarrolló una intensa vida de oración y una profunda experiencia espiritual. Sus fenómenos místicos despertaron el interés de las autoridades eclesiásticas, que ordenaron diversas investigaciones para discernir su autenticidad. Lejos de resistirse, aceptó con humildad todas las disposiciones que le fueron impuestas, convirtiendo la obediencia en uno de los rasgos más destacados de su vida espiritual. Falleció en 1628 con apenas 31 años y su fama de santidad se ha mantenido viva durante siglos en Mallorca.

miércoles, 17 de junio de 2026

León XIV pone a España como ejemplo de acogida al Evangelio y de «unidad en la diversidad»

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

Hoy deseo proponer algunas reflexiones sobre el viaje apostólico a España que realicé la semana pasada para visitar Madrid, Barcelona, la abadía de Montserrat y las islas Canarias.

Después del largo viaje a cuatro países africanos, esta vez me he encontrado inmerso en un país europeo de antigua y riquísima tradición católica. Y ha quedado claro que en la España de hoy, que ha conocido notables cambios sociales y culturales, el Papa ha sido acogido en todas partes con entusiasmo y apertura a la escucha. Doy gracias por ello a Dios y a todo el pueblo español, al Rey y a las autoridades civiles, a los obispos y a las comunidades eclesiales.

El pueblo de Dios me ha confortado grandemente con la festiva manifestación de su fe y de su afecto. Por mi parte, he confirmado a los fieles y, como obispo de Roma, los he animado a superar cualquier forma de división y de contraposición, y a cultivar siempre la comunión, el diálogo, la unidad en la diversidad. Este es el servicio propio del Sucesor de Pedro, servicio que en los viajes apostólicos encuentra una expresión específica, siempre adecuada a las situaciones eclesiales y sociales de los países visitados.

En el caso de España, he podido notar con alegría cómo la gente, de todas las edades y condiciones, esperaba la visita del Papa: en todas partes he encontrado multitudes que me han dado la bienvenida con gran cariño. Este hecho no era algo que se pudiera dar por sentado, y merece una reflexión. Naturalmente, esta participación expresa, ante todo, como decía, la fe del pueblo español; al mismo tiempo, considero que manifiesta la necesidad generalizada de reencontrarse unidos sobre un fundamento verdadero y profundo, no ideológico ni de interés parcial. Ese fundamento que solo Cristo, en último término, puede asegurar, y que el Evangelio, a través de las necesarias “inculturaciones”, puede transmitir a la vida de los pueblos. Puede hacerlo porque su mensaje responde plenamente a estas dos exigencias: la búsqueda de la verdad y la sed de justicia.

En Madrid y Barcelona, nos hemos reunido en las grandes catedrales, así como en los modernísimos estadios. Hemos rezado el Santo Rosario en la abadía de Montserrat. Hemos celebrado en la Sagrada Familia, símbolo majestuoso, sinfonía de piedra y luz que habla a todos del misterio cristiano. Este encuentro de lo antiguo y lo moderno, de la tradición católica y la cultura contemporánea, me ha hecho percibir directamente el carácter propio de Europa, su riqueza inestimable, como realidad actual, no superada. Se trata de un patrimonio que hay que custodiar con cuidado, para poder invertirlo en el hoy global con sus desafíos históricos: la paz, la ecología integral, el desarrollo equitativo y sostenible, el respeto a la dignidad humana. Son desafíos que el Concilio Vaticano II ya había reconocido claramente, y sobre los que ha regresado el Magisterio sucesivo, hasta mi reciente Encíclica Magnifica humanitas, que tiene como objetivo la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial.

He percibido, a través de los diversos encuentros, la necesidad de escuchar en la voz del Papa el Evangelio de la esperanza para esta humanidad nuestra de hoy, tan afectada por las consecuencias negativas de un modelo de desarrollo engañoso. Esta necesidad, que ha encontrado expresión en los numerosos testimonios que he podido escuchar -testimonios unas veces conmovedores, otras edificantes-, la he encontrado también, y sobre todo, en los rostros de los pequeños y de los pobres que he encontrado: del niño que en la parroquia me ha leído su carta; de algunas de las víctimas de abusos que piden ser escuchadas; de los detenidos que me esperaban en la cárcel; de los jóvenes llenos de inquietudes y de proyectos; de los migrantes en los centros de acogida de las Canarias.

Precisamente allí, en las islas Canarias, última etapa de nuestro itinerario, he encontrado una clave de interpretación general. Me la han ofrecido, por una parte, la misma posición geográfica del archipiélago; y, por otra, la realidad de una Iglesia local que acoge a un gran número de migrantes forzados, procedentes sobre todo de África. Sabemos que el fenómeno migratorio es complejo y que requiere planes de acción orgánicos y concertados. Pero esta clave de interpretación abre una perspectiva diversa y más amplia: nos hace entender que estamos llamados a releer el Evangelio en el mundo de hoy intercambiándonos los dones de nuestras respectivas culturas y, en especial, los frutos que produce en ellas la fecundidad del mensaje de Cristo. Y uno de estos frutos es precisamente el diálogo entre las personas y entre los pueblos, el encuentro con espíritu de fraternidad, que permite descubrir y apreciar recíprocamente los valores de los que el otro es portador. Este camino no es fácil; requiere buena voluntad y la ayuda de Dios, pero es el camino que conduce a la civilización del amor.

Queridos hermanos y hermanas, el lema de este viaje apostólico era “Alzad la mirada” (cfr. Jn 4,35). Son palabras que Jesús dirige a sus primeros discípulos para enseñarles a ver en las personas y en las multitudes el deseo de vida, de verdad, de plenitud. El Señor repite estas palabras, a mí el primero, y con su gracia lo he experimentado durante el viaje. Hoy quisiera compartir con ustedes esta invitación: ¡alcemos la mirada! Aprendamos de Jesús a mirar al prójimo, la gente, el mundo, “con los ojos de Dios”, es decir, con amor, respeto y compasión.

Finalmente, quiero dar las gracias a cuantos han rezado por el éxito de este viaje apostólico, especialmente a las comunidades de monjas contemplativas, que en España, gracias a Dios, son muy numerosas. Sigan rezando para que, mediante la intercesión de la Virgen María, las semillas que he esparcido den frutos abundantes. ¡Gracias!

5 libros para vivir el Mes del Sagrado Corazón: desde una «enciclopedia» sobre Jesús a biografías

(Rel.) Este año el mes de junio viene cargado de novedades bibliográficas referidas al Sagrado Corazón de Jesus.

Cor Iesu, Spes mundi

En primer lugar las Cor Iesu, Spes mundi. Actas del Congreso Internacional sobre el Corazón de Jesús, celebrado en Valladolid en junio de 2025. 760 páginas de denso contenido doctrinal, espiritual e histórico. Publicado por la BAC y editado por Pablo Cervera. Una nueva enciclopedia sobre el Corazón de Jesús.

Mons. Luis Argüello, Arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Español abre la obra con un rico prólogo: "El lector tiene en estas páginas solo algo de lo vivido en aquellas jornadas memorables. Efectivamente, el Congreso tiene una dimensión «académica» reflejada en las ponencias y en las mesas redondas, pero tiene mucho más de comunión eclesial en los momentos litúrgicos de oración, de la Eucaristía y del trato entre los más de 400 participantes en este Congreso. De ahí que en este libro, no solo se recojan las ponencias, sino también las predicaciones en los distintos momentos litúrgicos transcritas desde los audios recogidos. Especialmente significativa fue la participación de los congresistas en la Vigilia diocesana de Pentecostés, que celebramos en nuestra Catedral. La presencia, para su veneración, de las reliquias de santa Margarita María de la Alacoque, traídas desde Paray-le-Monial, y del beato Tiburcio Arnáiz nos pusieron en comunión con grandes amigos del Corazón de Jesús".

"Tanto en relación a los ponentes como a los participantes, la variedad de sus lugares de origen, ha sido muy notable: Francia, Puerto Rico, Italia, Chile, Polonia. Nos visitaron congresistas desde Alemania, Argentina, Francia. Grecia, Guatemala, Italia, Líbano, México… Todo ello ha repercutido en la riqueza eclesial de este gran encuentro".

Biografía del Apóstol del Sagrado Corazón

Un joven sacerdote de la Diócesis de Getafe, Álvaro Piñero, nos brinda su segunda obra sobre san Claudio La Colombière.

Esta vez es una biografía del confidente y asesor de santa Margarita María de Alacoque. Hacía falta esta biografía, ágilmente escrita, con investigación en fuentes primarias y salpicada de ricos textos del gran apóstol del Sagrado Corazón.

Su lectura hará las delicias de los que se adentren en ella: San Claudio La Colombiére. Busqué un amigo (BAC, Madrid 2026) 224 pgs.

En el prólogo, D. Ginés García Beltrán, obispo de Getafe dice: «He conocido de cerca a san Claudio La Colombière gracias, precisamente, al autor de esta biografía. Organizó para los sacerdotes jóvenes de mi diócesis de Getafe una peregrinación a Paray-le-Monial y a Ars en la que yo también participé. A decir verdad, no conocía mucho a san Claudio. He quedado prendado de sus escritos, en particular de su famoso Acto de confianza. Puedo decir, ciertamente, que este discreto apóstol de la confianza me ha cautivado. Desde ese momento, las enseñanzas y el ejemplo de este joven santo, que seduce por la sencillez de su vida y la profundidad de su testimonio, me han acompañado en mi vida y en mi ministerio. Diría que en varios momentos me ha salido al encuentro para poner en mi corazón una palabra que me hiciera mirar de un modo diferente».

Para orar en el mes de junio

Mes del corazón de Jesús, de santa Margarita María de Alacoque (Fonte, Burgos 2026) 300 pgs. [Edición preparada por Pablo Cervera Barranco y las Hermanas del Primer Monasterio de la Visitación de Madrid].

«Con gran alegría presentamos al público hispano esta nueva obrita del P. Martin Pradère, que, de modo original, combina elementos de teología espiritual con la presentación histórica de la espiritualidad del Corazón de Cristo.

El mes de junio es, en la espiritualidad católica, un tiempo dedicado todo él, de manera especial, al Sagrado Corazón de Jesús

La encíclica Annum Sacrum de León XIII animó a todo el episcopado católico a promover la devoción de los primeros viernes, estableció junio como el Mes del Sagrado Corazón e incluyó la Oración de consagración al Sagrado Corazón de Jesús.

«Los cristianos católicos reconocen tradicionalmente junio como el mes del Sagrado Corazón de Jesús. Durante este tiempo, recordamos el amor de Cristo por nosotros, que es visible de manera especial en la imagen de su corazón traspasado, y rezamos para que nuestros propios corazones puedan conformarse al suyo, llamándonos a amar y respetar a todo su pueblo» (Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos)

Este mes de junio dedicado al Sagrado Corazón, que recoge textos selectos de la santa de Paray, ayudará a adentrarnos en la vida espiritual que abrió el Corazón de Jesús a su «heredera».

Breve historia de la espiritualidad del Corazón de Cristo


Las tres llamadas del Corazón de Jesús. Seguir a Jesús tras las huellas de San Juan, de MARTIN PRADÈRE, (Fonte, Burgos 2026). [Traducido del original francés por Pablo Cervera Barranco].

Martin Pradère es sacerdote de la Comunidad del Emmanuel. Ha publicado diversos libros de espiritualidad, misionología y evangelización. Monte Carmelo ha publicado El Corazón de Cristo en la vida de la Iglesia.

Efectivamente, los cuatro capítulos en torno a las figuras del apóstol san Juan, santa Margarita María de Alacoque, san Claudio La Colombière y Francia desarrollan, de modo histórico, esta espiritualidad, pero el autor añade una característica que proyecta en cada uno de ellos un triple momento de adhesión a Cristo que llama las tres llamadas: la primera adhesión, la segunda conversión y la fusión o transformación con el Corazón de Cristo. Además, de modo original, el autor vincula esta última etapa con elementos de apertura a la fraternidad. En ello sigue las obras eclesiológicas del teólogo jesuita francés Dujarier. Con ello no cabría la pura dimensión individual de la adhesión a Cristo sin la apertura comunitaria».

Dilexit Nos, del Papa Francisco

Con prólogo de Pablo Cervera Barranco, siempre será buena ocasión para leer, releer y profundizar la encíclica Dilexit Nos que nos dejó como «testamento» el Papa Francisco sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo.