jueves, 24 de septiembre de 2026

24 de septiembre: Nuestra Señora de la Merced

(Aciprensa) El nombre de esta advocación mariana evoca la misericordia infinita de Dios, que nos ha dejado en la persona de María a una auténtica madre, un seguro canal de gracia y una cabal intercesora. No es casualidad que “merced” signifique “misericordia”, “dádiva”, “gracia” y, simultáneamente, “perdón”.

Llamados por María a salvar vidas y a preservar la fe

Los orígenes de esta advocación se remontan al siglo XIII, cuando la Virgen se le apareció a San Pedro Nolasco (1180-1256) para animarlo a la tarea de liberar a los cristianos que habían caído prisioneros en manos de los musulmanes.

Era muy común en aquel tiempo que los llamados “moros” saqueen los pueblos costeros del Mediterráneo para llevarse prisioneros en calidad de esclavos. Generalmente, las víctimas eran cristianos a los que se les trasladaba al norte de África. Allí eran sometidos a trabajos forzados, prisión y maltratos. Sometidos a tan horrenda condición, la mayoría terminaba perdiendo la fe, creyendo que Dios los había abandonado.

Un comerciante de nombre Pedro

Pedro Nolasco, un comerciante nacido en Aquitania (actual Francia) y establecido en Barcelona (España), al ver esta situación en sus viajes, se conmovió y empezó a usar su propio patrimonio para liberar a los cristianos cautivos. Nolasco “compraba esclavos” o los intercambiaba por mercancías, para luego devolverles la libertad.

Cuando se quedó sin recursos, formó grupos de ayuda y asistencia para pedir dinero y así financiar expediciones destinadas a negociar la “redención” de prisioneros. Lamentablemente, lo reunido también se hizo insuficiente.

Nolasco, impotente para lograr su cometido, pide a Dios intensamente que le provea la ayuda necesaria. En respuesta a sus ruegos, el 1 de agosto de 1218, sucede un hecho extraordinario: la Virgen María se le aparece y le pide que funde una congregación que se dedique exclusivamente a redimir cautivos.


De inmediato, Nolasco le pregunta a la Madre de Dios: “¡Oh Virgen María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia! ¿Quién podrá creer que tú me mandas?”. A lo que María respondió: “No dudes en nada, porque es voluntad de Dios que se funde una Orden de ese tipo en honor mío; será una Orden cuyos hermanos y profesos, a imitación de mi hijo, Jesucristo, estarán puestos para ruina y redención de muchos en Israel, es decir, entre los cristianos, y serán signo de contradicción para muchos”.

La orden de Nuestra Señora

Entonces, el santo, animado por la Virgen de la Merced, organiza con sus amigos el grupo inicial de la que sería la “Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos”, cuyos miembros se hacen llamar “mercedarios”.

Cuenta la historia que San Pedro Nolasco no fue el único a quien se le apareció la Virgen. El 10 de agosto -día en que habría de fundarse la Orden de la Merced- Nolasco se reunió con su confesor, San Raimundo de Peñafort, y con el rey, Jaime I de Aragón. En medio de la conversación, los tres atestiguaron que la Virgen se les había aparecido a cada uno, de manera independiente, para comunicarles su único deseo: la nueva Orden religiosa debería estar consagrada a la redención de los cautivos.

De esta manera, ese mismo día, 10 de agosto de 1218, se fundó la Orden de la Merced en la ciudad de Barcelona (España). El Papa Gregorio IX, desde Roma, había dispuesto que Pedro Nolasco sea el primero en ocupar el cargo de Superior General.

Santo intercambio

Los mercedarios, además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, hacían un cuarto voto por el que se comprometían a dedicar su vida a liberar esclavos, y, si fuese necesario, quedarse en el lugar de algún cautivo en peligro de perder la fe, o por el que no hubiera dinero suficiente para pagar su liberación. Muchos mercedarios entregaron la vida por esta causa, siempre acogiéndose a la “merced” de Nuestra Madre.

Años más tarde, en 1265, la devoción a la “Virgen de la Merced” fue aprobada por la Santa Sede. Luego, en 1696, el Papa Inocencio XII fijó el día 24 de septiembre como la fecha en la que se debe celebrar su fiesta.

En la Evangelización de América

Los mercedarios se han encargado de difundir la devoción a la Virgen de las Mercedes, la cual se ha extendido por todo el mundo, a lo largo de varios siglos. Es sabido que, por ejemplo, cuando los frailes mercedarios llegaron a América en el siglo XVI, introdujeron esta hermosa devoción en varios países del continente.

Por eso hoy, la Virgen de la Merced es celebrada por sus devotos de Brasil, República Dominicana, Perú, Ecuador, Argentina entre otros muchos países.

«Contemplativas y misioneras». ¿Quiénes son las religiosas que dirigen la Casa de Ejercicios en Covadonga?

(Iglesia de Asturias) Llevan desde el año 2014 al frente de la Casa de Ejercicios del Santuario de Covadonga. Son jóvenes, visten un hábito color crema y son un buen número. Probablemente con esta descripción muchos ya habrán caído en la cuenta de quién se trata. Además, este pasado 8 de septiembre cobraron un especial protagonismo en la Basílica, durante la eucaristía en el día de Covadonga, puesto que el coro que puso la música en la celebración estaba integrado por religiosas de esta misma congregación.

Son las Hijas de Santa María del Corazón de Jesús, una congregación fundada por la religiosa Madre María de Jesús Velarde, natural de Santander. Ella, perteneciente en un primer momento a las Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de origen francés, fundó personalmente 41 comunidades religiosas, entre ellas colegios, hogares para niñas, aspirantados, Casas de Ejercicios y hasta una Asociación Pública de Fieles, Doymar. «La Iglesia le concedió el reconocimiento de todas sus fundaciones como nuevo Instituto de Derecho Pontificio», destacan las religiosas, naciendo así las «Hijas de Santa María del Corazón de Jesús», que San Juan Pablo II aprobó en 1998.

Describen su carisma con el lema de su propio Instituto: «Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús». «Somos contemplativas y misioneras», explican, «nuestra vocación en la Iglesia es una total consagración a Dios en unión con María, rindiendo al Corazón de Jesús un culto de adoración, de amor y de reparación, especialmente en la Eucaristía».

Llegaron, como decíamos al principio, a Covadonga en el año 2014. Consideran que allí, su labor principal es dar «testimonio de nuestra vida consagrada a través de la atención a las diversas necesidades materiales», al servicio de todas las personas que se acercan al Santuario para profundizar en su fe. Así, en su día a día atienden primorosamente la Casa de Ejercicios y participan de la vida espiritual del Santuario.

«Nuestra vida diaria en la Casa de Ejercicios se podría decir que se divide en tres bloques», afirman: «Por una parte está la vida de oración, luego una fuerte vida comunitaria, porque nuestra fundadora siempre quiso que tuviéramos un espíritu de familia muy grande. Y, finalmente, nuestra vida apostólica o de trabajo, atendiendo a las necesidades de todas las personas que se acercan hasta aquí».

Las jóvenes religiosas están convencidas de que Covadonga «es un lugar de Gracia», y son testigos de «cómo Dios, a través de su Madre, la Santina, va tocando a muchas almas que llegan al Santuario». «Vemos cómo recuperan la esperanza en el amor y también recobran el verdadero sentido de la vida. Otros, en cambio, se van fortalecidos en su fe por la mirada de María», aseguran. Más de una década de encuentros de jóvenes, Novenas, fiestas, peregrinaciones desde tantos lugares del mundo habrán podido proporcionar una información privilegiada para todo aquel que sabe ver un poco más allá. Y una peculiaridad que tiene el Santuario: «hemos visto cómo muchos jóvenes se comprometen ante la Virgen a formar familias dentro del matrimonio». Lo mismo sucede con tantas vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa.

El Instituto está actualmente presente en otros lugares de España y también en Perú, en Centroamérica (Guatemala y El Salvador), en México, en Chile, en Argentina, en Estados Unidos, en Roma y en Portugal. Además, 64 novicias se forman para consagrarse como religiosas en sus noviciados. El principal, por cierto, se encuentra en Galapagar (Madrid).

Un testimonio discreto pero visible, callado pero efectivo, en un lugar tan «hermoso» como Covadonga, recordando la expresión del propio San Juan Pablo II la primera vez que lo vio, desde el aire, en su visita en el año 1989.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Santoral del día: San Pío de Pietrelcina

(COPE) El Santo de este día se ha hecho muy conocido en el Devocionario Popular de los cristianos. Hoy celebramos al Padre Pío. Nacido en Benevento (Italia) en el año 1887 es bautizado con el nombre de Francesco. Algunos años más tarde ingresa en los capuchinos. Aquí emite los votos y se ordena sacerdote. En 1916 llega a San Giovanni Rotondo, donde vivió para siempre.

Su dedicación era exclusivamente a las personas necesitadas espiritualmente con la confesión y la escucha. Con el tiempo tendrá los estigmas de La Pasión. Además de los estigmas de la Pasión tuvo multitud de éxtasis, realizó milagros y Dios le concedió el don de la bilocación -la capacidad de estar en dos lugares a la vez- y el conocimiento de almas.

Su humildad le hacia cubrirse con más ahínco las manos durante la Misa para evitar cualquier espectacularidad que supusiese una distracción de lo que celebraba. También tuvo diversos enfrentamientos con el maligno, de los que salió airoso.

Profundamente caritativo, auspició el hospital que hay allí. Cuando le pide al médico que le ayude para que le apadrine el proyecto de construir ese centro, el doctor le dice que no cree en Dios, a lo que el Padre Pío el asegura que Dios sí que cree en él.

Esto le estimuló a apoyar al religioso y sacar el proyecto adelante. San Pío de Pietrelcina muere en el año 1968. Su duro carácter se le va modulando desde la ayuda del Espíritu hasta ser un hombre de gran dulzura. Muchas son las personas que peregrinaban desde otros partes de Italia para hablar con el Santo.

Bendición abacial de Dom Alfredo Maroto Herranz - Abadía Santa Cruz del Valle de los Caídos-29/07/26

 

martes, 22 de septiembre de 2026

«Las vocaciones no nacen de estrategias organizativas»: León XIV pide oración y el silencio ante la falta de vocaciones

(Infovaticana) El Papa León XIV recibió este lunes 21 de septiembre en el Palacio Apostólico Vaticano a la Asamblea de la Federación de las Monjas Clarisas Capuchinas de Italia, a las que dirigió un discurso centrado en la fidelidad a la vocación contemplativa, la disminución de las vocaciones, la formación y el valor de la clausura en una sociedad marcada por «la prisa y el ruido».

Ante la reducción numérica de las comunidades religiosas, el Pontífice pidió no responder desde el miedo ni confiar en soluciones meramente organizativas. «Las vocaciones no nacen de la aplicación de estrategias organizativas, ni de campañas estudiadas sobre el papel», afirmó, sino «de la oración, de la familiaridad con el Evangelio, del silencio» y de comunidades capaces de vivir auténticamente la comunión.

León XIV insistió además en la radicalidad propia de la vida contemplativa: sobriedad, desprendimiento, obediencia y una existencia «simple, pero también radical y exigente». En este contexto, presentó a las religiosas de clausura como testigos silenciosos del Evangelio y «memoria viva y profética de la Buena Nueva».

A continuación, dejamos íntegramente el discurso del Santo Padre:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

¡La paz esté con vosotros! Y también se puede decir: ¡paz y bien!

Queridas hermanas, hermanos, buenos días y bienvenidos todos:

Estoy muy contento de encontrarme con vosotros y de compartir este momento de reflexión. Tomaremos como punto de partida la liturgia de hoy, fiesta de san Mateo, apóstol y evangelista.

En la Carta a los Efesios, san Pablo exhorta así: «Comportaos de una manera digna de la vocación que habéis recibido, con toda humildad, mansedumbre y magnanimidad […] una sola es la esperanza a la que habéis sido llamados, la de vuestra vocación» (Ef 4,1-2.4).

Es una invitación a la fidelidad, a la que vuestra Federación responde según el carisma de santa Clara y san Francisco, mediante la oración contemplativa, la pobreza y una adhesión total al Evangelio. Con este fin, es encomiable el trabajo de reelaboración y actualización de las Constituciones que habéis realizado, en el que se han sintetizado las aportaciones de muchos.

En ellas se reafirma que «el primer y principal deber de todos los religiosos es la contemplación de las realidades divinas y la unión constante con Dios en la oración» (Constituciones, 60; cf. CIC, can. 663). Como escribía santa Clara a santa Inés de Bohemia: «Pon tu mente en el espejo de la eternidad, pon tu alma en el esplendor de la gloria, pon tu corazón en la figura de la divina sustancia y transfórmate toda, por medio de la contemplación, en imagen de su divinidad» (Tercera carta a la Beata Inés de Bohemia, 12-13; FF 2888).

Y es precisamente con la «mente en el espejo de la eternidad» como os invito a mirar tanto el tiempo presente, con sus dramas e incertidumbres, como los desafíos de vuestro «pequeño mundo», rico en su pasado y llamado a mirar con esperanza hacia el futuro.

El reducido número de vocaciones, en particular, podría llevar a algunos a optar por el repliegue o el encerramiento. Pero quiero repetiros lo que ya dije acerca del futuro de las diócesis y de los seminarios en Italia. Intentemos cambiar de perspectiva al considerar esta realidad. Sus dificultades, de hecho, pueden ayudarnos a descubrir o redescubrir potencialidades inesperadas, «no tanto en lo que respecta a las fuerzas numéricas, sino a la calidad de la propuesta» (Discurso a los peregrinos de las diócesis toscanas, 11 de octubre de 2025).

Nos lo recuerda el Evangelio de hoy, que dice: «No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos» (Mt 9,12).

La reducción numérica de las comunidades —y el temor que de ella deriva a perder la propia autonomía— no debe inquietar ni hacer perder la esperanza, sino impulsar más bien a una renovación de la propia vida y a un compromiso todavía mayor en el acompañamiento espiritual de quienes llaman a las puertas de los monasterios, para hacer crecer comunidades alegres y vivas, en las que se experimente intimidad con Dios, afabilidad, comunión y autenticidad en las relaciones.

Las vocaciones no nacen de la aplicación de estrategias organizativas, ni de campañas estudiadas sobre el papel, sino de la oración, de la familiaridad con el Evangelio, del silencio, de saber acogerse mutuamente con las propias imperfecciones (cf. Gal 6,2), de sentirse parte de un todo que crea unidad. Y para hacerlo, el Señor no nos pide ser impecables, sino dejarnos modelar por su gracia, humildemente, día tras día.

Esto nos ofrece la ocasión de hablar de otro tema importante: el de la formación, tanto inicial como permanente. Formaos y formad para una clausura vivida con espíritu de profunda comunión entre vosotras y con la Iglesia; para un silencio que, en una sociedad dominada por la prisa y el ruido, haga sentir la necesidad de tiempos y espacios en los que detenerse, discernir, sin temor a perder el «instante fugaz».

Por lo demás, esta es también la dimensión misionera específica de la vocación claustral. El Salmo 18, tomado igualmente de la liturgia de hoy, dice: «Sin lenguaje, sin palabras, sin que se oiga su voz, por toda la tierra se difunde su anuncio y hasta los confines del mundo su mensaje» (vv. 4-5).

Formadas en la escuela del Evangelio, el Señor os llama a ser sus testigos en el silencio y en la contemplación, situándoos en la historia como memoria viva y profética de la Buena Nueva.

Como hermanas de santa Clara, además, tenéis un mensaje especial que anunciar, que pasa ante todo por la observancia de la Regla y de vuestras Constituciones. Forma parte de vuestro ser y de vuestra misión vivir el Evangelio dejando todo lo que pertenece al mundo, total y constantemente orientadas al primer y único Amor de vuestra vida.

Esto implica sobriedad, desprendimiento de las cosas, entrega de sí mismas en la obediencia, transparencia, en una vida sencilla, pero también radical y exigente, signo precioso de fidelidad, especialmente en un mundo globalizado e inquieto, en el que parece haberse perdido el gusto y la capacidad de «echar raíces» (cf. Francisco, Const. ap. Vultum Dei quærere, 35).

Por eso, queridísimas, quisiera concluir retomando una pregunta de vuestro asistente federal: «¿Pueden los monasterios femeninos de clausura ofrecer respuestas a las preguntas sobre el sentido de la humanidad de hoy?».

Para responder, os indicaba cuatro medios que considero importantes: la escucha recíproca; la koinonia, como comunión de intenciones, para evitar el aislamiento; la diakonia, para servir y trabajar juntas; la martyria, para dar testimonio del Evangelio. Os los dejo como caminos seguros para vuestro recorrido.

Queridas hermanas, os agradezco lo que hacéis y lo que sois: «antorchas, centinelas para la Iglesia y para el mundo» (Francisco, Mensaje a las contemplativas, 21 de noviembre de 2018), signos de la presencia del Reino de Dios en la tierra.

Me alegra haberos encontrado y, invocando la intercesión de María, de los santos Francisco y Clara de Asís y de la beata María Lorenza Longo, os imparto de corazón la Bendición Apostólica.

Neuman y los 700 años del Oriel College. Por Guillermo Juan Morado 

(La Puerta de Damasco) Es inolvidable la experiencia de pasear por las calles de Oxford, entre edificios históricos que parecen custodiar buena parte de la sabiduría del universo. En la “Oriel Square” se ubica el “Colegio de la Bienaventurada María”, fundado en 1326 por el rey Eduardo II de Inglaterra. La donación, algo más tarde, de una casa señorial, “La Oriole”, dio origen al nombre con el que este centro es conocido: “Oriel College”. Con motivo de los 700 años de su fundación, el rey Carlos III, en su papel de supervisor –“Visitor” – se hizo presente allí el 10 de julio de 2026.

El 14 de abril de 1822, procedente del también oxoniense Trinity College, ingresaba como miembro - “Fellow” - del Oriel John Henry Newman (1801-1890) y en 1826 fue designado tutor – “Tutor” – del mismo. A pocos metros del College, se encuentra la iglesia de Santa María la Virgen, de donde Newman fue nombrado párroco en 1828, tras haber sido ordenado presbítero anglicano. Newman es una de las grandes figuras intelectuales y religiosas de Inglaterra y el líder del llamado “Movimiento de Oxford”, una corriente de pensamiento que postulaba el retorno de la Iglesia de Inglaterra a la tradición apostólica. En 1845, fue recibido en la Iglesia Católica y, en 1879, fue creado cardenal por León XIII.

Una de las actividades llevadas a cabo con motivo de los 700 años del College ha sido la audiencia que León XIV concedió a una delegación del Oriel el 4 de septiembre de 2026. El preboste, Lord Mendoza, expresó su agradecimiento al pontífice por haber reconocido – el 1 de noviembre de 2025- “a nuestro antiguo compañero san John Henry Newman como Doctor de la Iglesia” y, elogiando la encíclica “Magnifica humanitas”, que subraya que la inteligencia artificial ha de ser gobernada en favor de la dignidad humana, añadió: “Nuestro sistema de tutorías, basado en la conversación continua entre profesor y alumno, constituye una pequeña pero sólida defensa del juicio humano y la presencia humana”.

Por su parte, León XIV, que también nombró a Newman patrono de la educación católica, junto con santo Tomás de Aquino, destacó en su discurso que “san John Henry Newman constituye un ejemplo luminoso de estudioso que mostró, no solo en sus obras, sino, de manera aún más admirable, también en su vida, cómo la fe y la razón son inseparables”. Subrayó asimismo que “el pensamiento de Newman sobre la educación resulta particularmente pertinente, pues propone una formación cristiana que abarque a toda la persona y mida el valor de la educación según el criterio de la dignidad humana, la justicia y la capacidad de servir al bien común”.

Newman, tras su conversión al catolicismo, no volvió a Oxford hasta pasados muchos años. Ya cardenal, en 1879, visitó el Trinity College, y estuvo en las primeras habitaciones que había tenido allí. El alumno que en ese tiempo las ocupaba dejó un breve relato: “El cardenal, un hombre de aspecto cansado, piel arrugada y nariz larga, con una de las más bellas expresiones que he visto en su ser humano, habló conmigo durante dos horas, dejándome confundido por su exquisita modestia. Quiso saber si la planta de dragón crecía aún en el muro de separación con Balliol College”. No cuesta imaginar a Newman alegrándose en el cielo por la presencia del Oriel College en Roma.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Santoral del día: San Mateo

(Cope) La conversión y el cambio radical se hacen realidad en el Santo Apóstol que celebramos este día. Hoy celebramos a San Mateo. Nacido en Cafarnaún es recaudador de impuestos, un oficio odiado por los judíos, porque era lugarteniente de Herodes Antipas para el que trabajaba.

Cuando Cristo le llama deja todo y le sigue, cambiando de vida radicalmente. Para despedirse de los suyos, organiza una gran comida con todos ellos a la que va también Cristo. Durante el banquete que ofrece al Señor los fariseos critican que haya elegido un publicano por discípulo y que se acompañe de toda esa gente.

Sin embargo, el Maestro destaca la Misericordia de Dios que no ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores. Desde ese momento forma parte del grupo de los Apóstoles. Siempre da Fe de todas las enseñanzas del Maestro.

Autor del primer Evangelio que hay en la Sagrada Escritura, es testigo de las predicaciones de Jesús y de cuanto dijo e hizo para darnos ejemplo. También es testigo de la Resurrección del Señor. Después de La Ascensión y Pentecostés, cumple con el Designio Divino de ir por todo el mundo a predicar y llevar la Buena Nueva.

San Mateo predica en Persia. Allí muere mártir. La representación iconográfica de este Apóstol es con un hombre ya que en su Evangelio comienza hablando del Linaje Humano a través del cual Dios se hace Hombre para salvarnos. Actualmente las reliquias de este Santo Apóstol reposan en la catedral de Salerno (Italia).