sábado, 5 de septiembre de 2026

«La Novena a la Santina está siendo un gozo y una esperanza»

(Iglesia de Asturias) Entrevista al Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, sobre la Novena a Nuestra Señora de Covadonga, la próxima Visita Pastoral en la diócesis, los nombramientos recientemente entregados o los retos para este curso pastoral que ya comienza

Estamos ya en septiembre, un mes que marca, quizás, más que el propio enero, el comienzo de muchas cosas, el curso, el trabajo, después de las vacaciones… Por cierto, ¿qué tal han ido sus vacaciones? ¿Cómo ha sido su verano?

Cortas, como siempre, pero he podido descansar. Estuve en Alemania, como suelo hacer, diez días, donde pude rezar, pude estudiar y escribir, pasear… La verdad es que me vienen muy bien esos días, cambias de idioma, cambias de horizonte y vuelves muy reconfortado y con ganas de seguir recomenzando el curso.

Esta semana, el martes concretamente, ha tenido lugar la entrega de nombramientos a los párrocos, con sus nuevos destinos. La organización de la diócesis es siempre tema de conversación, a veces incluso los movimientos de sacerdotes no son comprendidos. ¿Cuesta mucho organizar la vida pastoral dentro de la diócesis?

Cuesta, pero es que, además, es algo inacabado, porque tú no puedes decir «tengo la diócesis organizada» y damos al botón de pausa, o de punto y seguido, o punto final y ya para siempre está así. No, porque este año hemos ordenado a 11 nuevos diáconos y sacerdotes, que hay que darles un primer destino. Hay sacerdotes que han fallecido, que estaban en activo, con lo cual tienes que buscar a alguien que los reemplace en esa comunidad cristiana. Sacerdotes que se jubilan después de haber dado toda una vida al Señor y a la Iglesia. O sacerdotes que se enferman gravemente, y hay que también sustituirlos, al menos de modo temporal. Eso implica, inevitablemente, que tiene que haber movimientos, cambios, traslados o inauguración de ministerio en los que están recién ordenados.

Claro, teniendo una diócesis con 934 parroquias y contando con algo menos de 300 sacerdotes, es inevitable que haya cambios. Que haya una comunidad a la que le pese que le cambien al cura o que el cura se les muera, pues eso es una cosa muy noble, muy hermosa. Pero también puedo decir que hay una altísima comprensión y que son muchos los que se hacen cargo de que esto no es un capricho ni una cosa frívola, sino algo que viene imperado por la propia vida.

El mapa de las Unidades Pastorales en la diócesis está ya rematado, el próximo mes de diciembre van a cumplirse dos años desde la aprobación del decreto de implantación. ¿Cómo ve la realidad de las unidades pastorales en la diócesis?

Como tú apuntas ahora mismo, está prácticamente implantado. No cambia la atención pastoral de nuestras parroquias y comunidades cristianas, cambia el modo de organizarlas y gestionarlas. Una unidad parroquial, una unidad pastoral, no suprime o introduce nuevas parroquias, sino que las organiza de manera diferente. Yo creo que esta geografía diocesana ha quedado bien dibujada con lo que llamamos el mapa de las Unidades Pastorales. Ha entrado bien en los sacerdotes, ha entrado bien en nuestros fieles y religiosos, y, entre todos, estamos haciendo justamente este camino de ayudarnos recíprocamente para, ante desafíos que nos están retando, poder responder también con esta gestión diferente de las unidades pastorales.

El curso pasado llevó a cabo una Visita Pastoral al arciprestazgo de El Caudal. ¿Tiene planteadas nuevas Visitas para este curso que comienza? y además, ¿qué le aporta, qué aprende, qué se lleva de estos encuentros con las parroquias asturianas, con los fieles?

Efectivamente, en el curso que estamos ahora comenzando también incluiremos una Visita Pastoral a alguno de los arciprestazgos que más tiempo hace que no visita el Obispo. Una visita pastoral es el acercarte, de una manera sistemática y organizada con los párrocos y con el arcipreste, a una zona de la diócesis. Es verdad que yo visito las comunidades cristianas, pero también me sé visitado por todas ellas.

Es un encuentro realmente gozoso, porque tú pones distancia corta en lo que es el rostro de las personas a las que, en nombre de Jesucristo, sirves y acompañas, y tú también te sabes por ellos acompañados. Por eso es un encuentro lleno de alegría, donde puedes sobre todo celebrar la fe con ellos, pero también tener conocimiento de qué realidades les preocupan, les hieren, como también les permiten soñar con esperanza. Una Visita Pastoral siempre es esa buena noticia en donde el Pastor de la diócesis visita y es visitado.

En este mes de septiembre, mes de comienzos, como hablábamos antes, ¿qué retos pastorales se plantea para estos próximos meses?

Nos marcamos cada año en Covadonga, al acabar el curso, una serie de objetivos que tienen que ver con la formación cristiana, la catequesis en el sentido más amplio, que tiene que ver con el acompañamiento de las familias en este momento de verdadero desafío en torno a la vida, la vida que nace para dejarla nacer, la vida que crece para saber acompañarla viéndola como madura, y la vida que termina por enfermedad o por la mucha edad para que pueda ser un final no traumático, sino siempre acompañado en esperanza. Por eso la familia es tan importante.

La educación también es un reto, siempre permanente, porque por educación no solamente hablamos de instrucción, de las materias que nuestros chavales en el cole están aprendiendo y descubriendo, sino que la educación es una manera de asomarte a la vida, y por tanto, además de las materias y las asignaturas, hay también la comunicación de unos valores, que son en este caso valores cristianos, desde los cuales sabemos mirar las cosas. Las cosas no cambian para cualquiera que se asome, cambia el modo de mirarlas. Por tanto, la educación para nosotros, además de transmitir con profesionalidad las materias de los currícula que tienen en cada centro, queremos transmitir a través de la enseñanza, a través de la educación, estos valores que constituyen nuestra cosmovisión cristiana.

El nuevo curso a mí siempre me trae el olor a forro de libros, como cuando yo era pequeño, era un rito que teníamos volviendo del colegio con los nuevos libros en la cartera, había que forrarlos y ojearlos por primera vez. Pues este olor a estreno, este olor a proteger lo que tenemos entre manos es también lo que tenemos nosotros como diócesis de Oviedo.
Yo noto que hay una serenidad grande, una alegría por todo recomienzo, y desde las pautas que son muy precisas y muy repartidas, que nos damos, como digo, en Covadonga, al final del curso anterior, trataremos de ponerlas por obra con la colaboración de todos.

Estamos viviendo un año más la Novena a la Santina de Covadonga, el próximo lunes tendremos la Vigilia de jóvenes en el Santuario y el día 8, el martes, la festividad de Nuestra Señora de Covadonga, el Día de Asturias. Usted está presente todos estos días, ¿cómo está siendo este año?
Pues como siempre, conmovedora por la afluencia numerosísima de todas nuestras realidades diocesanas, que en estos días de la Novena los estamos viendo llegar. Pero la Novena no empieza nueve días antes, porque la Virgen de Covadonga y ese Santuario tan querido para nosotros, tiene una Novena todo el año. No en vano son dos millones de peregrinos los que cada año nos visitan. Este año podemos destacar, además, peregrinaciones de jóvenes como la JEMJ de julio, con más de 2.000 jóvenes de 23 países diferentes o la peregrinación de Nuestra Señora de la Cristiandad, partiendo desde Oviedo hasta Covadonga, con también un número muy generoso de jóvenes, especialmente españoles. Es un botón de muestra de la esperanza inmensa que esto conlleva.
Por eso la Novena de este año en torno a las bienaventuranzas en María y con María, está suponiendo un gran gozo de poder ver a un pueblo que sabe que, yendo a Covadonga, llega a una casa habitada y encendida donde nos espera la Señora.

Comenzamos el curso también, y no de la mejor manera posible a nivel político y social, vivimos conmocionados por la situación en Ceuta. Si algo tenemos en los medios de comunicación y en las redes sociales son mensajes de todo tipo, a veces populistas, a veces más simples, a veces también ingenuos, y uno no sabe muchas veces cómo enfocar esta situación. Quisiera que, ya para terminar, nos diera una pista sobre cómo enfocar este problema, que es mucho más que un tema migratorio, es un problema político, internacional, y hacerlo desde un prisma cristiano, cómo enfocar esta situación que estamos viviendo, angustiosa, desde la fe.
Bueno, yo hace ya unos meses que en mi cuenta de X, en una de las redes sociales, incluí un texto de Mateo 25:35-40 en donde Jesús, de una manera provocativa, nos dijo aquello de «venid a mí, benditos de mi Padre, porque tuve hambre, tuve sed, estuve desnudo, fui forastero, estuve en la cárcel». Y aquellos discípulos se extrañaban de esas palabras para preguntarle al Maestro, al Señor: «¿Cuándo te hemos visto así?» «Cada vez que lo habéis hecho, o dejado de hacer con uno de mis pequeños hermanos, lo habéis hecho conmigo». Una de las figuras que emplea Jesús en ese texto, es fui forastero, fui extranjero y me acogisteis. La acogida cristiana es un motivo de identidad, como creyentes en Jesucristo y como hijos de la Iglesia. Ahora, la acogida no se puede confundir con una especie de espacios sin fronteras, en donde pueda caber de aluvión el mundo mundial. Lamentablemente, ni en mi casa de mi hogar, ni en mi pueblo de mi región, ni en el espacio de mi patria, cabe todo el mundo, físicamente hablando, no caben todos. Ojalá que podamos ensanchar nuestra generosidad para que quepan cuantos más puedan llegar. Ahora, todos, todos no caben. Entonces, que quepan, que lleguen y que sean acogidos los que podamos realmente, con responsabilidad cristiana, acoger y a los que podemos acompañar, a los que podemos brindar una sanidad y una educación y un modus vivendi donde tengan la vivienda, donde tengan el trabajo que les haga dignos. Si, claro, vienen de pronto a España o a esa ciudad española que se llama Ceuta o se llama Melilla, todo un aluvión, pues no solamente no les vamos a poder atender, sino que además se va a desestabilizar la normalidad de una ciudadanía. Lo que ha ocurrido en Ceuta es algo muy preocupante, porque no es una cuestión de crisis migratoria, sino que aquí hay una opción geopolítica por parte de algunos mandamases. En este verano que hemos tenido Danas que han anegado nuestros campos y casas y pueblos; incendios que nos han puesto en ascuas; terremotos que nos han removido, tenemos también otro tipo de situaciones que, desde la gobernanza, si no es buena gobernanza, generas también incendios, generas movimientos que te tambalean y generas también diluvios que te anegan. Por eso, la perspectiva cristiana ante esta problemática es una perspectiva positiva de acogida, pero con la razonable visión de que no todo el mundo cabe, porque queremos acoger a todos cuantos podamos, sobre todo sabiendo que vienen de infiernos donde no tienen libertad por las dictaduras que están sufriendo y que vienen de hambrunas, en donde por no tener trabajo o no tener pan cada día, intentan salir de esa situación. Por eso, con verdadera conmoción cristiana y con caridad acogedora, abrazamos a los que podemos razonablemente acoger, desde una perspectiva cristiana, no para el postureo de quien, utilizando de alguna manera esa circunstancia, pretende sacar una rentabilidad política en elecciones o en el apoyo popular.

Ellos son para nosotros un rostro de Jesucristo y como tales los queremos acoger dentro de las posibilidades reales que tenemos. Y si vienen de esos infiernos antes señalados, el problema lo tienen en sus países de procedencia, que son los que a veces los empujan porque les sale rentable dejar o promover esta especie de invasión, porque tienen menos bocas que alimentar, menos vidas que sostener, y así debilitan también, con las invasiones varias, a otros países que las sufrimos.

Textos litúrgicos en español para la memoria de santa Teresa de Calcuta, virgen (5 de septiembre)


5 de septiembre

SANTA TERESA DE CALCUTA, VIRGEN

Textos litúrgicos aprobados por la
Conferencia Episcopal Española
y confirmados por el
Dicasterio para el Culto Divino
y la Disciplina de los Sacramentos
(Decreto Prot. N. 304/25)

EN EL MISAL ROMANO

5 de septiembre

Santa Teresa de Calcuta, virgen

Del Común de vírgenes: para una virgen o del Común de santos: para santos que practicaron obras de misericordia.

Oración colecta

Oh, Dios, que llamaste a santa Teresa, virgen,
para que correspondiera al amor de tu Hijo, sediento en la cruz,
con una eximia caridad hacia los más pobres,
te pedimos que nos concedas, por su intercesión,
servir a Cristo en los hermanos afligidos.
Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.

EN EL LECCIONARIO

5 de septiembre

Santa Teresa de Calcuta, virgen

Ordinariamente, lecturas de la feria.
Por motivos pastorales, del común de vírgenes o del de santos: para santos que practicaron obras de misericordia.

PRIMERA LECTURA — Is 58, 6-11 (Lecc. IV, com. santos y santas, AT, XV)

Salmo responsorial — Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9. 10-11 (R. 2a.)
(Lecc. IV, com. santos y santas, Salmos, V)

Aleluya — Cf. Mt 11, 25 (Lecc. IV, com. santos y santas, Aleluya y v., IV)

EVANGELIO — Mt 25, 31-46 (forma larga) o 31-40 (forma breve)
(Lecc. IV, com. santos y santas, Evangelios, XIII)

EN LA LITURGIA DE LAS HORAS

5 de septiembre

Santa Teresa de Calcuta, virgen

Agnes Gonxha Bojaxhiu, nacida en Epiro el 26 de agosto de 1910, en respuesta a su vocación misionera, ingresó en la Congregación de las Hermanas de Loreto en el año 1929, antes de ser enviada a la India. El 10 de septiembre de 1946, hizo la promesa de entregarse al Señor en favor de los más pobres, de modo que, transcurridos dos años, se dedicó plenamente al apostolado entre el pueblo y las clases más desfavorecidas, fundando las Congregaciones de las Misioneras y los Misioneros de la Caridad. Aceptando con serenidad el sufrimiento de la oscuridad interior, demostró plenamente la victoria de la luz de Cristo hasta que, confiada, se entregó al descanso eterno en Calcuta, el 5 de septiembre de 1997.

Del Común de vírgenes o del común de santas mujeres: para los que se han consagrado a una actividad caritativa, excepto lo que sigue:

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA

De los escritos de santa Teresa de Calcuta, virgen

(Carta al p. Joseph Neuner, enviada alrededor del año 1960: B. Kolodiejchuk, Mother Teresa. Come be my light, p. 209-212)

Si mi oscuridad es luz para alguna alma
soy perfectamente feliz

En Loreto, Padre, yo era muy feliz. Creo que era la religiosa más feliz. Luego vino la llamada. Nuestro Señor me pidió directamente; su voz era clara y llena de convicción. Una y otra vez. Él llamó en mil novecientos cuarenta y seis. Yo sabía que era él. Sentí miedo y una angustia terrible, miedo de ser engañada. Pero, como siempre he vivido en obediencia, presenté todo a mi padre espiritual, esperando en todo momento que me dijera que era un engaño del demonio. Pero no. Como aquella voz, él dijo: «Es Jesús quien se lo está pidiendo». Y entonces usted ya sabe cómo se desenvolvió todo. Mis Superioras me enviaron a Asansol en mil novecientos cuarenta y siete, y allí fue como si nuestro Señor se me entregara por completo. La dulzura, la consolación y la unión de aquellos seis meses pasaron demasiado rápido. Finalmente, en el mes de diciembre del año mil novecientos cincuenta y dos, comenzó la obra.

Padre, desde mil novecientos cuarenta y nueve o mil novecientos cincuenta, experimento este terrible sentido de pérdida, esta indecible oscuridad, esta soledad, este deseo constante de Dios que me produce un dolor tan profundo en el corazón. Las tinieblas son tan densas que realmente no veo, ni con mi mente ni con mi razón. El lugar de Dios en mi alma está vacío. No hay Dios en mí. Cuando el dolor de esta ansia se vuelve insoportable, simplemente deseo y deseo a Dios, y entonces es cuando siento que él no me quiere, que no está aquí. El cielo, las almas, son solo palabras que no significan nada para mí. Mi propia vida parece una contradicción. Ayudo a las almas, ¿para llevarlas a dónde? ¿Por qué todo esto? ¿Dónde está mi alma dentro de mí? Dios no me quiere. A veces solo escucho mi corazón gritar: «Dios mío», y no viene nada más. No puedo explicar la tortura y el dolor. Desde mi infancia he tenido el amor más tierno por Jesús en el Santísimo Sacramento, pero esto también se ha ido. No siento nada ante Jesús y, sin embargo, por nada del mundo perdería una santa Comunión.

Ve usted, Padre, la contradicción en mi vida. Anhelo a Dios, quiero amarle, amarle mucho, vivir solo por amor a él, solo amar, y sin embargo solo hay dolor, anhelo y no amor. Años atrás, hace ahora unos diecisiete años, yo quería darle a Dios algo muy hermoso. Me comprometí bajo pena de pecado mortal a no negarle nada. Desde entonces he mantenido esta promesa, y cuando a veces la oscuridad es muy oscura y estoy a punto de decir «no» a Dios el pensamiento de aquella promesa me anima.

Quiero solo a Dios en mi vida. «La obra» es solo suya realmente. él pidió. Él me dijo qué hacer. él guio cada paso, dirige cada movimiento que tomo, pone las palabras en mi boca, me hace enseñar el camino a las Hermanas. Todo esto, todo en mí, es él. Por este motivo, cuando el mundo me alaba, en realidad no me toca, ni siquiera la superficie de mi alma. Sobre la obra, estoy convencida de que es toda suya.

Antes podía pasar horas ante nuestro Señor, amándole, hablándole, y ahora ni siquiera la meditación discurre adecuadamente, nada sino «Dios mío». Incluso eso a veces no viene. Sin embargo, en algún lugar en lo profundo de mi corazón, este anhelo de Dios sigue abriéndose paso en la oscuridad. Cuando estoy fuera en el trabajo, o estoy ocupada en encontrar a la gente, hay una presencia de alguien viviendo muy cerca en mí. No sé lo que es, pero muy a menudo, incluso a diario, ese amor en mí hacia Dios se hace más real. Me encuentro a mí misma haciéndole inconscientemente a Jesús las más extrañas declaraciones de amor.

Padre, le he abierto mi corazón a usted. Enséñeme a amar a Dios, enséñeme a amarle mucho. No soy instruida, no sé muchas cosas sobre las cosas de Dios. Quiero amar a Dios como y para lo que él es para mí: «Mi Padre».

Mi corazón, mi alma y mi cuerpo solo pertenecen a Dios. Él ha tirado, como despreciada, a la hija de su amor. Y para esto, Padre, he hecho este propósito en este retiro: estar a su disposición. Dejar que haga conmigo todo lo que él quiera, como quiera, tanto tiempo como quiera. Si mi oscuridad es luz para alguna alma, incluso si no es para nadie, soy perfectamente feliz de ser una flor del campo de Dios.

RESPONSORIO Cf. Ct 3, 1-2; 5, 6; Sal 36 (37), 5

℟. Buscaba al amor de mi alma; lo buscaba, y no lo encontraba; lo llamé y no me respondió. * Encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará.

℣. Buscaba al amor de mi alma; «Me levantaré y rondaré por la ciudad; por las calles y plazas, buscaré al amor de mi alma». * Encomienda tu camino.

ORACIÓN

Oh, Dios, que llamaste a santa Teresa, virgen, para que correspondiera al amor de tu Hijo, sediento en la cruz, con una eximia caridad hacia los más pobres, te pedimos que nos concedas, por su intercesión, servir a Cristo en los hermanos afligidos. Él, que vive y reina.

EN EL MARTIROLOGIO ROMANO

Debe añadirse en primer lugar al día 5 de septiembre el siguiente elogio:

Santa Teresa (Inés) Gonhxa Bojaxhiu, virgen, quien, nacida en Epiro, apagó con su excepcional caridad la sed de Cristo abandonado en la cruz en los hermanos más pobres y fundó las Congregaciones de las Misioneras y Misioneros de la Caridad para el servicio pleno de los enfermos y abandonados.

viernes, 4 de septiembre de 2026

El legado de la Hermana Amparo Alonso SAC: Una huella imborrable de fe y entrega en Lugones

Hay personas que pasan por la vida de una comunidad dejando una estela de luz, de esas que el tiempo no logra apagar. En la historia reciente de Lugones, ese lugar de honor le pertenece, sin duda, a la Hermana Amparo Alonso González. Religiosa de la Congregación del Santo Ángel, su nombre quedó grabado a fuego en el corazón de los feligreses de Lugones gracias a una entrega incondicional, una sencillez desarmante y una fe hecha obras.

Nacida en el seno de una arraigada familia de Nembra de Aller, hija de Esperanza y del recordado Hermenegildo —conocido con afecto por todos como "Gildo el de Enfistiella"—, Amparo abrazó la vocación religiosa con la firme convicción de que servir a Dios significaba, ante todo, servir a los demás.

Su llegada a la Parroquia de San Félix de Lugones en el año 2000 marcó el inicio de quince años de labor incansable. La Hermana Amparo no entendía de despachos ni de horarios; su pastoral se hacía en la calle, escuchando a los mayores, confortando a los enfermos, orientando a los jóvenes y tendiendo la mano a cualquier familia que atravesara dificultades. Con su silenciosa pero firme presencia, se convirtió en un pilar fundamental del tejido social y espiritual de la localidad.

El profundo calado de su trabajo se hizo evidente en marzo de 2015. Sabiendo que su salud flaqueaba y que se aproximaba su partida, la comunidad de Lugones se unió en un emotivo homenaje en la iglesia parroquial. Aquel día no hubo distinciones: feligreses, vecinos y colectivos locales se fundieron en un solo abrazo para darle las gracias por haber sido, más que una religiosa, una madre y una confidente para el pueblo. Poco después, en mayo de ese mismo año, fue trasladada a la Comunidad Madre de su Congregación para recibir los cuidados necesarios.

Su fallecimiento el 4 septiembre de 2017 dejó un gran vacío, pero también un sentimiento de profunda gratitud. Las muestras de cariño y los testimonios que se sucedieron durante sus exequias el 5 de septiembre reflejaron lo que ya todos sabían: la Hermana Amparo nunca se iría del todo de Lugones.

Hoy, su recuerdo sigue vivo en cada rincón de nuestra Parroquia de San Félix. Su vida permanece como un testimonio vibrante de lo que significa gastar la vida por los demás, demostrando que el amor al prójimo es la fuerza más transformadora que existe. Lugones y su Parroquia no la olvidan, porque las almas grandes pertenecen para siempre a los lugares que supieron amar.

Sanz Montes: Covadonga, «lugar de reconquista» que recuerda «que hemos de recuperar lo que vale la pena»

(InfoCatólica) El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha situado en Covadonga, en plena novena a la Santina, su respaldo a las concentraciones de apoyo a Ceuta y Melilla celebradas el miércoles en toda España. En un mensaje difundido en sus redes sociales, el franciscano vincula el santuario asturiano con la idea de reconquista y contrapone «la pretensión marroquí» a «la inanición de una gobernanza fallida». El texto publicado por el arzobispo en la red social X dice literalmente: «España escenificó su apoyo solidario a Ceuta y Melilla. También en Covadonga en plena novena a la Santina. Lugar de reconquista q recuerda q hemos de recuperar lo q vale la pena, lo q nos sostiene e identifica ante la pretensión marroquí y la inanición de una gobernanza fallida».

Un mes después de la entrada masiva

El mensaje, que no es el primero, aunque sí de los pocos episcopales, llega algo más de un mes después de las jornadas del 30 y 31 de julio, cuando más de 70.000 personas atravesaron irregularmente la frontera desde Marruecos en una entrada de dimensiones inéditas que desbordó los recursos de la ciudad autónoma.

Algunos han regresado después a territorio marroquí, pero alrededor de 5.000 personas permanecen todavía en Ceuta mientras continúan los problemas de alojamiento y atención humanitaria. La crisis ha dejado además decenas de fallecidos en el mar y ha abierto un enfrentamiento político sobre la actuación de Marruecos y la respuesta del Gobierno.

A esa controversia se ha sumado un informe policial difundido el mismo miércoles, que describe la entrada masiva como un episodio «planificado» y apunta a la posible implicación de personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes. El Ejecutivo ha pedido cautela antes de atribuir responsabilidades a Marruecos.

Sanz Montes fue uno de los primeros prelados en reaccionar públicamente a aquellos hechos. Entonces habló de una «incomprensible avalancha» y la comparó con una «nueva Marcha Verde ante la debilidad extrema de un Gobierno tocado». Después definió la entrada como una «triste invasión premeditada».

De Ceuta a Covadonga

«Ceuta no se vende, Ceuta se defiende». Las concentraciones se extendieron al resto del país después de que la Federación Española de Municipios y Provincias invitara a los ayuntamientos a movilizarse en solidaridad con la ciudad autónoma. Madrid, Valencia, Zaragoza, Bilbao, Canarias y numerosas localidades andaluzas y castellanas acogieron actos de apoyo.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Santoral del día: San Gregorio Magno

(COPE) La Sabiduría siempre rodea al que se precia de aprender los Hondos Misterios de Dios para explicarlos. Hoy celebramos a San Gregorio Magno. Roma sería el lugar donde nació en el año 540. Su hogar estaba marcado por la nobleza familiar. De hecho, su padre fue un influyente Senador. Por su parte, la madre era Santa Silvia.

Pero la clase alta a la que pertenecían no quedaba fuera de la Fe sino todo lo contrario. Y eso fue lo que dieron a su hijo para educarle en el amor a Dios. Tampoco renunciaron a a que se formase en la cultura de su tiempo con los mejores profesores y conocimientos. A todo esto se unió su cabeza inteligente y brillante. Prueba de ello es que logró ser un buen Prefecto de la Ciudad.

La vida le sonreía porque este cargo era de lo más importante en orden a tener mayores logros y aspiraciones. Pero su corazón no terminaba de conformarse. Lo espiritual estaba descuidado y era preciso solventarlo. A la muerte de su padre, pensó que lo mejor era cultivar el interior para conseguir otro bienes superiores.

Así se adentra en la Vidas Monástica. Fruto de ello es que funda seis Conventos y convierte su propia casa en el Monasterio de San Andrés. La disciplina es de la Orden Benedictina. Dadas las dificultades que se vivían en la Iglesia el Papa le saca de los muros conventuales para hacerle su Legado en Constantinopla.

Al morir el Pontífice y con mucha insistencia aceptó ser el nuevo Sucesor de Pedro. Su espíritu, profundamente caritativo, se muestra en la ayuda a los más necesitados, siguiendo los consejos de Cristo en el Evangelio.

Su insistencia en la oración hace que consiga la conversión a la Fe de Inglaterra. Muere el año 640, cobrando especial relevancia los escritos morales y teológicos que dejó a la Iglesia Universal. Todo ello le valió el sobrenombre de Magno.

125.º aniversario de la consagración de la Basílica de Santa María la Real de Covadonga. Por Francisco José Rozada Martínez

El próximo lunes, día 7 de septiembre de 2026, se cumplirá un siglo y cuarto del importantísimo hito que supuso para Covadonga la inauguración y consagración de su actual basílica.

En un paisaje natural, histórico y religioso surgió sobre el original y pintoresco cerro del Cueto el hermoso templo neorrománico, sueño del obispo -después arzobispo y cardenal- Benito Sanz y Forés, su gran impulsor, una construcción que se había iniciado veintisiete años antes.

Sanz y Forés encargó a su amigo Roberto Frassinelli -alemán residente en el cercano pueblo de Corao- que realizara los estudios pertinentes y los planos necesarios.

Elegir el cerro del Cueto para el emplazamiento de la basílica fue un acierto, tras el fracasado intento de levantar el templo ante la Cueva después del gran incendio del 17 de octubre de 1777 que destruyó todo lo que contenía en su interior, incluida la imagen de la que conocemos cariñosamente como la Santina.
Aquel templo que ocultaría la Cueva iba a ser una monumental obra que el rey Carlos III encargó a Ventura Rodríguez -su Arquitecto de Cámara- un suntuoso edificio que contó con el apoyo del Conde de Campomanes -Ministro de Hacienda- y del mismo Jovellanos; el total de gastos ascendía a 2.320.000 reales.

Fracasado este grandioso plan de estilo clasicista -como ya comentamos tantas veces- nos imaginamos qué hubiese ocurrido de haberse llevado a término. Hoy somos incapaces de considerar el grandioso marco natural que rodea el recinto de la Santa Cueva de ninguna otra forma distinta a como está.

El día 30 de julio de 1877 el Rey Alfonso XII -acompañado de su hermana Isabel, Princesa de Asturias- encendió el primer barreno que pondría en marcha el desmonte del cerro del Cueto y el vaciado del mismo para construir la cripta que ya se pensaba utilizar como sacristía del templo que hoy conocemos.
Los proyectos para el templo se sucedieron, primero con una fachada de dos torres y una parte central entre ellas que recordase el prerrománico asturiano y el reciente Camarín de Frassinelli en la Cueva, del que hablamos tantas veces.

El resto del templo seguiría cánones románicos, con tres naves y crucero. Añadió Frassinelli después dos torres más a la cabecera de la basílica, de manera que el templo tendría un total de cuatro torres, como era habitual en las catedrales alemanas.

Llama mucho la atención que ni el obispo ni Frassinelli informasen de esta monumental obra a la Real Academia de San Fernando ni a la Comisión Provincial de Monumentos, como era preceptivo. Por otra parte parece que el alemán tenía titulación de ingeniero, pero no de arquitecto, y esa fue una de las razones para apartarlo del proyecto como ocurrió con la llegada a Oviedo de un nuevo obispo -el dominico asturiano Ramón Martínez Vigil- con el cual se retomarían las obras tras dieciséis meses paradas, sobre todo por falta de dinero.

Martínez Vigil pidió ayuda a la Familia Real, al Gobierno, a los fieles asturianos y demás españoles, así como a los de países hispanoamericanos, y convenció a su amigo el arquitecto valenciano Federico Aparici para que se hiciese cargo del proyecto.

Desde ese momento -en 1884, hasta su conclusión en 1901- las obras ya no se detendrían más.

El gran órgano sinfónico de la basílica también celebra un especial cumpleaños en 2026 -con sus primeros veinticinco años- ya que fue bendecido en 2001, con motivo del primer centenario del templo que lo acoge, el cual vino a reemplazar al órgano de 1924 que estaba en el coro alto de la parte posterior del templo.

El santuario tiene otros dos órganos, uno en la Colegiata de San Fernando -con dos siglos de vida- y otro en el presbiterio de la basílica, en el lado de la epístola.

Puede afirmarse que el resultado final de la neorrománica basílica presenta en su conjunto una evidente unidad armónica y estilística que conserva desde su consagración, hace ahora 125 años.

Covadonga sigue aglutinando en sí misma espíritu y materia, naturaleza y arte, porque es raíz, cuna y corazón. En ella se funden intimidad, fe, maternidad y cultura, afianzando nuestra conciencia como región, porque Covadonga condensa en sí misma nuestra milenaria historia y proyecta su plural valor más allá del símbolo, como plural es también el nombre de Asturias.

2 de septiembre de 2026 -


La basílica en construcción.


Otro momento fotográfico de su construcción.


Con la llegada a Oviedo de un nuevo obispo -el dominico asturiano Ramón Martínez Vigil- se retomarían las obras tras dieciséis meses paradas, sobre todo por falta de dinero.


Una encantadora imagen rural de aquella Covadonga de hace unos 130 años.


El obispo Martínez Vigil pidió ayuda a la Familia Real, al Gobierno, a los fieles asturianos y demás españoles, así como a los de países hispanoamericanos, y convenció a su amigo el arquitecto valenciano Federico Aparici para que se hiciese cargo del proyecto.
Desde ese momento -en 1884, hasta su conclusión en 1901- las obras ya no se detendrían más.


Esta fotografía fue tomada un año antes de la Guerra Civil, en1935.


Típica fotografía de finales de los años 60 del siglo pasado.


Los proyectos para el templo se sucedieron, primero con una fachada de dos torres y una parte central entre ellas que recordase el prerrománico asturiano y el reciente Camarín de Frassinelli en la Cueva, del que hablamos tantas veces.
El resto del templo seguiría cánones románicos, con tres naves y crucero. Añadió Frassinelli después dos torres más a la cabecera de la basílica, de manera que el templo tendría un total de cuatro torres, como era habitual en las catedrales alemanas.


Cabildo de la Basílica de Covadonga posando ante la puerta principal de acceso cuando ésta fue consagrada, en septiembre de 1901.



Vista desde el Monte Ginés o Monte Priena.


Tiempo de invierno...


Covadonga tiene un color especial… no es el título de ninguna composición musical ni poética. La basílica, los muros, las escalinatas, la vía sacra y varias edificaciones fueron construidos valiéndose de la hermosa piedra caliza de la próxima cantera de Peñalba. Teñida por el mineral de hierro que abunda en la zona, atesora la compacidad y formación de una caliza marmórea de muy bella tonalidad rojiza. De hecho, ha dado nombre al “rojo Covadonga” cuando se habla de este tipo de piedra.


Como es habitual en muchos templos católicos, éstos tiene forma de cruz latina.


Coro capitular en la basílica, espacio reservado para los miembros del cabildo, 
canónigos y clero en general.


Vista de la nave central y laterales.


Soldados formados el día 8 de septiembre de 1918 con motivo de la celebración del XII Centenario de la Batalla de Covadonga, día en el que se coronó la imagen de la Santina en presencia de los reyes Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia.

                                          

Coronación de la Virgen de Covadonga el día 8 de septiembre de 1918 en el exterior de la basílica.


Covadonga explica el presente, que nace del pasado y avanza renovándose desde él. Al igual que la vida de los hombres y de los pueblos semeja la del árbol, cuya imagen depende de su asiento sobre las inmóviles raíces, y de su desarrollo a lo largo del tiempo, reflejado en su tronco, a través del que se alimenta el frágil ramaje, sujeto a las órdenes de las estaciones anuales a las que se asoma. Todos los elementos que confluyen en el santuario pueden aclararnos la enormidad de su carga significativa, con la milenaria historia que los ha engendrado, los ha hecho persistir y les confiere sentido.


Foto tomada desde el coro de la basílica que hoy nos ocupa


Profesores y alumnos del Colegio de la Inmaculada de Gijón en una excursión a Covadonga.
Este colegio estuvo siempre bajo el control de la Compañía de Jesús.
Por lo tanto la basílica solo tenía siete años en 1908


No es frecuente poder hacer una fotografía con la imagen de la Virgen de Covadonga sobre el altar mayor de la basílica. La tomé el día 22 de septiembre de 2024 con motivo del estreno musical de la Marcha Procesional "Madre y Reina".


Típico día de lluvia en el primer santuario mariano de Asturias.


No negaré la predilección que siempre tuve por la imagen sedente que -desde 1909- preside la basílica, durante muchos años colocada en la base de la vidriera central del presbiterio.

- (Virgen de Juan Samsó y Lengly de la Basílica de Santa María la Real de Covadonga) -

A punto de concluir las obras de fábrica de la Basílica de Covadonga a comienzos del siglo XX (1877-1901) comenzó a programarse el amueblamiento interno de la misma.

Imprescindible era que una imagen de la Virgen presidiese el altar mayor, pero no debería ser una reproducción de la que se veneraba en la cercana Cueva, no fuese a parecer una duplicidad que le restase protagonismo.


Al iniciarse el año 1900 el encargo de la imagen se le hizo al escultor catalán Juan Samsó y Lengly.

El obispo Martínez Vigil -que había entregado las obras de la basílica al arquitecto Federico Aparici y Soriano- cuidó bien de que la talla que se iba a colocar en el altar mayor expresase el genio artístico y la sincera piedad de Juan Samsó.

Además, Samsó había realizado ya algunos encargos para la Casa Real Española, tan ligada a Covadonga desde sus orígenes.

Cuenta Gerardo Díaz Quirós (doctor por la Universidad de Oviedo en Historia del Arte) en “Covadonga, iconografía de una devoción” que la reina regente María Cristina se había ofrecido para costear esta imagen, pero que no llegó a materializarse, dado que en el Cabildo de Covadonga se trató del pago de la obra el día 16 de mayo de 1909.

El escultor catalán Juan Samsó había recibido premios y menciones honoríficas por otras obras suyas, obtuvo la plaza de profesor Escultor Anatómico de la Universidad de Barcelona y fue nombrado profesor de Modelado de lo Antiguo y Ropajes de la Escuela Especial de Escultura, Pintura y Grabado, e ingresó en 1888 en la madrileña Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.


Pedro Madrazo dijo de Samsó que -manejando el lápiz, el punzón y el martillo, tanto como estatutario, pintor, cincelador, dorador y orífice- triunfó en su parangón con las estatuas antiguas mejor decoradas.

Señala el antes mencionado doctor Díaz Quirós que el escultor encargó a su discípulo Juan Riera la madera de cedro que deseaba utilizar para tallar la imagen que presidiría la Basílica del Cueto (que así la llamaban algunos, por haber sido elegido el cerro de ese nombre para su construcción).

Como si fuese una obra inspirada en las pinturas del gran Rafael Sanzio (1483-1520) la imagen ha captado la atención de decenas de miles de fieles a lo largo de los ciento trece años que lleva presidiendo el presbiterio de la Real Basílica.

Primero estuvo colocada en el templete que coronaba el altar mayor, después de retirado éste la imagen fue situada en la parte alta del ábside, ante la vidriera central de las cinco que tiene el presbiterio y sobre el sitial central de la sillería.
Desde hace poco más de dos décadas se colocó sobre un pedestal pétreo rosáceo al lado de la Epístola, donde arranca el arco de entrada al presbiterio, de forma que quedó muy accesible a los fieles que visitan la Real Basílica de San María de Covadonga.

La elegante talla muestra ropajes de notable realismo y el tocado de la Virgen que cae sobre sus hombros realza su delicado rostro.


En la imagen sedente María rodea con su brazo izquierdo al Niño que sostiene sobre su regazo, mientras su mano derecha posa sobre su pierna derecha.
La Virgen inclina muy levemente la cabeza con la mirada baja, mientras su Hijo da la bendición mirando al frente.

La pedrería y perlas a lo largo de toda la cenefa que recorre los bordes de la capa y de la túnica del niño son muy destacables.
Parece que la talla tenía en sus orígenes un broche metálico con pedrería engastada en el cierre de la capa de la Virgen, sobre su pecho, sin que se sepa qué fue del mismo.

El trono sobre el que se asienta presenta en la parte trasera del respaldo una interesante decoración, con la pintura de un ángel orante en el cuerpo superior

Juan Samsó concluyó la imagen a mediados de 1908 y -antes de acudir a entregarla en Covadonga- falleció el día 14 de diciembre de ese mismo año.

De forma que la magnífica talla en madera de cedro, policromía, estofado y dorado, con aplicaciones metálicas, engaste de perlas y pedrería, se entregó al santuario de Covadonga en el año 1909 por los herederos de Samsó, el cual no llegó a verla entronizada.


La basílica del Real Sitio conserva del proyecto de Roberto Frassinelli y de Sanz y Forés la cripta, el pórtico principal de acceso y la disposición de la plaza con las almenas que la circundan.


Pues aunque hoy les parezca extraño el color original de la cubierta de las tres naves de la basílica era el gris, como lo siguen siendo los chapiteles de sus dos torres.
Las cubiertas pasaron al color rojizo como vemos en todas las fotos posteriores al cambio...


Este es el órgano que desde 1924 estuvo situado en el coro de la basílica, 
hasta que se adquirió el nuevo en 2021


Procesión en los años 50 en el paseo de los canónigos -ahora conocido
 como "Vía Sacra"- desde la basílica a la Cueva.


Imprescindible era que una imagen de la Virgen presidiese el altar mayor, pero no debería ser una reproducción de la que se veneraba en la cercana Cueva, no fuese a parecer una duplicidad que le restase protagonismo.

Al iniciarse el año 1900 el encargo de la imagen se le hizo al escultor catalán Juan Samsó y Lengly.


La imagen pasó después a un lugar más elevado en el coro capitular, ocultado la
 parte baja de la vidriera vertical central


Bajo la mesa del altar se colocaron reliquias de san Basilio el Grande, san Atanasio, de san Melchor de Quirós (protomártir asturiano), de los mártires seminaristas (tres asesinados durante la Revolución de 1934 y otros seis durante la Guerra Civil), y algunas reliquias de san Pedro Poveda, fundador de la Institución Teresiana de enseñanza, el cual fue canónigo en Covadonga, cuyo asiento está a escasos tres metros de la urna que se sitúa bajo la mesa.


Una afortunada reproducción de la Cruz de la Victoria preside el presbiterio, como no podía ser de otra forma al tratarse de Covadonga


Detalle de la nueva iluminación estrenada el 23 de septiembre de 2019.


Cripta.-
El día 30 de julio de 1877 el Rey Alfonso XII -acompañado de su hermana Isabel, Princesa de Asturias- encendió el primer barreno que pondría en marcha el desmonte del cerro del Cueto y el vaciado del mismo para construir la cripta que ya se pensaba utilizar como sacristía del templo que hoy conocemos.


El gran órgano sinfónico de la basílica también celebra un especial cumpleaños en 2026 -con sus primeros veinticinco años- ya que fue bendecido en 2001, con motivo del primer centenario del templo que lo acoge, el cual vino a reemplazar al órgano de 1924 que estaba en el coro alto de la parte posterior del templo. El santuario tiene otros dos órganos, uno en la Colegiata de San Fernando -con dos siglos de vida- y otro en el presbiterio de la basílica, en el lado de la epístola.


Vivió Covadonga eclipses de todo tipo, con oscuros tiempos en los que sus horizontes parecían languidecer entre el Auseva y Priena, pero llevaba dentro de sí misma una semilla que resistió los siglos de silencio y abandono, la misma que en las conciencias atentas a su historia hizo que no pereciese la vida latente que portaba para que, en el futuro, brotase un sentimiento colectivo que fue contraste, estímulo y promesa.
El fecundo resurgir de Covadonga no ha sido una creación de la nada, porque nunca desapareció de la conciencia ni de la vivencia popular asturiana, ya que en cada época y en cada rincón se mantuvo vigente, como un rescoldo que acabó generando una llama para orientarse entre la niebla y la oscuridad.


La basílica desde la "Campanona"..
Y ya que mencionamos la enorme campana que llegó a Covadonga en los primeros años sesenta del siglo pasado, hagamos breve referencia a su historial. Fundida en Duro Felguera, pesa 4.000 kilos y mide tres metros de altura. Fue presentada en la Exposición Universal de París de 1900 y obtuvo el primer premio en su categoría y medalla de honor. El Conde Sizzo-Noris -al frente de esta gran metalúrgica asturiana- quiso llamar la atención en dicha exposición y buscó un artista experto que llevase el proyecto a buen término. El designado fue el italiano Francisco SaverioSortini, uno de los mejores escultores de la primera mitad del siglo XX. Dinero para pagar su trabajo no faltó, pues entre el conde y el que puso Luis González Herrero la empresa llegó a buen término y la enorme campana fue decorada con relieves del Juicio Final de la Divina Comedia de Dante, medallones con efigies de papas, escenas de las Cruzadas y de los Santos Lugares, varios misterios del Rosario, altorrelieves de imágenes, etc. Era el París que visitaron 50 millones de personas y que también celebró a la vez los Juegos de la II Olimpiada (como ocurrió en Sevilla y Barcelona, respectivamente, 92 años después) En el edificio o pabellón que representó a España se mostraba la campana, entre otras muchas muestras y reproducciones. En otro tiempo a la campanona se la hacía sonar para el rezo del ángelus y en momentos solemnes del primer santuario asturiano. Desde hace ya demasiados años se dan razones de diversa índole para intentar justificar su silencio y total abandono. Esperemos que su mudez no sea para siempre.


La verdad histórica de Covadonga se ha alejado ya -de una forma definitiva-de las nieblas provocadas por ciertas exageraciones desfiguradoras, nacidas de algunas crónicas llenas de candidez y tradiciones sin sustento documental ni real (o manipuladas por intereses espurios), tradiciones lastradas por la leyenda o por una credulidad romántica sin ningún fundamento, tantas veces confusa o deformante.
Aunque sigue habiendo posiciones vacilantes, la verdad esencial de Covadonga -desde su misteriosa hondura- se va perfilando dentro de una recuperación más consensuada, más próxima a una certeza casi perdida tras 1.300 años de historia.