viernes, 4 de septiembre de 2026

El legado de la Hermana Amparo Alonso SAC: Una huella imborrable de fe y entrega en Lugones

Hay personas que pasan por la vida de una comunidad dejando una estela de luz, de esas que el tiempo no logra apagar. En la historia reciente de Lugones, ese lugar de honor le pertenece, sin duda, a la Hermana Amparo Alonso González. Religiosa de la Congregación del Santo Ángel, su nombre quedó grabado a fuego en el corazón de los feligreses de Lugones gracias a una entrega incondicional, una sencillez desarmante y una fe hecha obras.

Nacida en el seno de una arraigada familia de Nembra de Aller, hija de Esperanza y del recordado Hermenegildo —conocido con afecto por todos como "Gildo el de Enfistiella"—, Amparo abrazó la vocación religiosa con la firme convicción de que servir a Dios significaba, ante todo, servir a los demás.

Su llegada a la Parroquia de San Félix de Lugones en el año 2000 marcó el inicio de quince años de labor incansable. La Hermana Amparo no entendía de despachos ni de horarios; su pastoral se hacía en la calle, escuchando a los mayores, confortando a los enfermos, orientando a los jóvenes y tendiendo la mano a cualquier familia que atravesara dificultades. Con su silenciosa pero firme presencia, se convirtió en un pilar fundamental del tejido social y espiritual de la localidad.

El profundo calado de su obra se hizo evidente en marzo de 2015. Sabiendo que su salud flaqueaba y que se aproximaba su partida, la comunidad de Lugones se unió en un emotivo homenaje en la iglesia parroquial. Aquel día no hubo distinciones: feligreses, vecinos y colectivos locales se fundieron en un solo abrazo para darle las gracias por haber sido, más que una religiosa, una madre y una confidente para el pueblo. Poco después, en mayo de ese mismo año, fue trasladada a la Comunidad Madre de su congregación para recibir los cuidados necesarios.

Su fallecimiento el 4 septiembre de 2017 dejó un vacío profundo, pero también un sentimiento de profunda gratitud. Las muestras de cariño y los testimonios que se sucedieron durante sus exequias el 5 de septiembre reflejaron lo que ya todos sabían: la Hermana Amparo nunca se iría del todo de Lugones.
Hoy, su recuerdo sigue vivo en cada rincón de nuestra Parroquia de San Félix. Su vida permanece como un testimonio vibrante de lo que significa gastar la vida por los demás, demostrando que el amor al prójimo es la fuerza más transformadora que existe. Lugones no la olvida, porque las almas grandes pertenecen para siempre a los lugares que supieron amar.

Sanz Montes: Covadonga, «lugar de reconquista» que recuerda «que hemos de recuperar lo que vale la pena»

(InfoCatólica) El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha situado en Covadonga, en plena novena a la Santina, su respaldo a las concentraciones de apoyo a Ceuta y Melilla celebradas el miércoles en toda España. En un mensaje difundido en sus redes sociales, el franciscano vincula el santuario asturiano con la idea de reconquista y contrapone «la pretensión marroquí» a «la inanición de una gobernanza fallida». El texto publicado por el arzobispo en la red social X dice literalmente: «España escenificó su apoyo solidario a Ceuta y Melilla. También en Covadonga en plena novena a la Santina. Lugar de reconquista q recuerda q hemos de recuperar lo q vale la pena, lo q nos sostiene e identifica ante la pretensión marroquí y la inanición de una gobernanza fallida».

Un mes después de la entrada masiva

El mensaje, que no es el primero, aunque sí de los pocos episcopales, llega algo más de un mes después de las jornadas del 30 y 31 de julio, cuando más de 70.000 personas atravesaron irregularmente la frontera desde Marruecos en una entrada de dimensiones inéditas que desbordó los recursos de la ciudad autónoma.

Algunos han regresado después a territorio marroquí, pero alrededor de 5.000 personas permanecen todavía en Ceuta mientras continúan los problemas de alojamiento y atención humanitaria. La crisis ha dejado además decenas de fallecidos en el mar y ha abierto un enfrentamiento político sobre la actuación de Marruecos y la respuesta del Gobierno.

A esa controversia se ha sumado un informe policial difundido el mismo miércoles, que describe la entrada masiva como un episodio «planificado» y apunta a la posible implicación de personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes. El Ejecutivo ha pedido cautela antes de atribuir responsabilidades a Marruecos.

Sanz Montes fue uno de los primeros prelados en reaccionar públicamente a aquellos hechos. Entonces habló de una «incomprensible avalancha» y la comparó con una «nueva Marcha Verde ante la debilidad extrema de un Gobierno tocado». Después definió la entrada como una «triste invasión premeditada».

De Ceuta a Covadonga

«Ceuta no se vende, Ceuta se defiende». Las concentraciones se extendieron al resto del país después de que la Federación Española de Municipios y Provincias invitara a los ayuntamientos a movilizarse en solidaridad con la ciudad autónoma. Madrid, Valencia, Zaragoza, Bilbao, Canarias y numerosas localidades andaluzas y castellanas acogieron actos de apoyo.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Santoral del día: San Gregorio Magno

(COPE) La Sabiduría siempre rodea al que se precia de aprender los Hondos Misterios de Dios para explicarlos. Hoy celebramos a San Gregorio Magno. Roma sería el lugar donde nació en el año 540. Su hogar estaba marcado por la nobleza familiar. De hecho, su padre fue un influyente Senador. Por su parte, la madre era Santa Silvia.

Pero la clase alta a la que pertenecían no quedaba fuera de la Fe sino todo lo contrario. Y eso fue lo que dieron a su hijo para educarle en el amor a Dios. Tampoco renunciaron a a que se formase en la cultura de su tiempo con los mejores profesores y conocimientos. A todo esto se unió su cabeza inteligente y brillante. Prueba de ello es que logró ser un buen Prefecto de la Ciudad.

La vida le sonreía porque este cargo era de lo más importante en orden a tener mayores logros y aspiraciones. Pero su corazón no terminaba de conformarse. Lo espiritual estaba descuidado y era preciso solventarlo. A la muerte de su padre, pensó que lo mejor era cultivar el interior para conseguir otro bienes superiores.

Así se adentra en la Vidas Monástica. Fruto de ello es que funda seis Conventos y convierte su propia casa en el Monasterio de San Andrés. La disciplina es de la Orden Benedictina. Dadas las dificultades que se vivían en la Iglesia el Papa le saca de los muros conventuales para hacerle su Legado en Constantinopla.

Al morir el Pontífice y con mucha insistencia aceptó ser el nuevo Sucesor de Pedro. Su espíritu, profundamente caritativo, se muestra en la ayuda a los más necesitados, siguiendo los consejos de Cristo en el Evangelio.

Su insistencia en la oración hace que consiga la conversión a la Fe de Inglaterra. Muere el año 640, cobrando especial relevancia los escritos morales y teológicos que dejó a la Iglesia Universal. Todo ello le valió el sobrenombre de Magno.

125.º aniversario de la consagración de la Basílica de Santa María la Real de Covadonga. Por Francisco José Rozada Martínez

El próximo lunes, día 7 de septiembre de 2026, se cumplirá un siglo y cuarto del importantísimo hito que supuso para Covadonga la inauguración y consagración de su actual basílica.

En un paisaje natural, histórico y religioso surgió sobre el original y pintoresco cerro del Cueto el hermoso templo neorrománico, sueño del obispo -después arzobispo y cardenal- Benito Sanz y Forés, su gran impulsor, una construcción que se había iniciado veintisiete años antes.

Sanz y Forés encargó a su amigo Roberto Frassinelli -alemán residente en el cercano pueblo de Corao- que realizara los estudios pertinentes y los planos necesarios.

Elegir el cerro del Cueto para el emplazamiento de la basílica fue un acierto, tras el fracasado intento de levantar el templo ante la Cueva después del gran incendio del 17 de octubre de 1777 que destruyó todo lo que contenía en su interior, incluida la imagen de la que conocemos cariñosamente como la Santina.
Aquel templo que ocultaría la Cueva iba a ser una monumental obra que el rey Carlos III encargó a Ventura Rodríguez -su Arquitecto de Cámara- un suntuoso edificio que contó con el apoyo del Conde de Campomanes -Ministro de Hacienda- y del mismo Jovellanos; el total de gastos ascendía a 2.320.000 reales.

Fracasado este grandioso plan de estilo clasicista -como ya comentamos tantas veces- nos imaginamos qué hubiese ocurrido de haberse llevado a término. Hoy somos incapaces de considerar el grandioso marco natural que rodea el recinto de la Santa Cueva de ninguna otra forma distinta a como está.

El día 30 de julio de 1877 el Rey Alfonso XII -acompañado de su hermana Isabel, Princesa de Asturias- encendió el primer barreno que pondría en marcha el desmonte del cerro del Cueto y el vaciado del mismo para construir la cripta que ya se pensaba utilizar como sacristía del templo que hoy conocemos.
Los proyectos para el templo se sucedieron, primero con una fachada de dos torres y una parte central entre ellas que recordase el prerrománico asturiano y el reciente Camarín de Frassinelli en la Cueva, del que hablamos tantas veces.

El resto del templo seguiría cánones románicos, con tres naves y crucero. Añadió Frassinelli después dos torres más a la cabecera de la basílica, de manera que el templo tendría un total de cuatro torres, como era habitual en las catedrales alemanas.

Llama mucho la atención que ni el obispo ni Frassinelli informasen de esta monumental obra a la Real Academia de San Fernando ni a la Comisión Provincial de Monumentos, como era preceptivo. Por otra parte parece que el alemán tenía titulación de ingeniero, pero no de arquitecto, y esa fue una de las razones para apartarlo del proyecto como ocurrió con la llegada a Oviedo de un nuevo obispo -el dominico asturiano Ramón Martínez Vigil- con el cual se retomarían las obras tras dieciséis meses paradas, sobre todo por falta de dinero.

Martínez Vigil pidió ayuda a la Familia Real, al Gobierno, a los fieles asturianos y demás españoles, así como a los de países hispanoamericanos, y convenció a su amigo el arquitecto valenciano Federico Aparici para que se hiciese cargo del proyecto.

Desde ese momento -en 1884, hasta su conclusión en 1901- las obras ya no se detendrían más.

El gran órgano sinfónico de la basílica también celebra un especial cumpleaños en 2026 -con sus primeros veinticinco años- ya que fue bendecido en 2001, con motivo del primer centenario del templo que lo acoge, el cual vino a reemplazar al órgano de 1924 que estaba en el coro alto de la parte posterior del templo.

El santuario tiene otros dos órganos, uno en la Colegiata de San Fernando -con dos siglos de vida- y otro en el presbiterio de la basílica, en el lado de la epístola.

Puede afirmarse que el resultado final de la neorrománica basílica presenta en su conjunto una evidente unidad armónica y estilística que conserva desde su consagración, hace ahora 125 años.

Covadonga sigue aglutinando en sí misma espíritu y materia, naturaleza y arte, porque es raíz, cuna y corazón. En ella se funden intimidad, fe, maternidad y cultura, afianzando nuestra conciencia como región, porque Covadonga condensa en sí misma nuestra milenaria historia y proyecta su plural valor más allá del símbolo, como plural es también el nombre de Asturias.

2 de septiembre de 2026 -


La basílica en construcción.


Otro momento fotográfico de su construcción.


Con la llegada a Oviedo de un nuevo obispo -el dominico asturiano Ramón Martínez Vigil- se retomarían las obras tras dieciséis meses paradas, sobre todo por falta de dinero.


Una encantadora imagen rural de aquella Covadonga de hace unos 130 años.


El obispo Martínez Vigil pidió ayuda a la Familia Real, al Gobierno, a los fieles asturianos y demás españoles, así como a los de países hispanoamericanos, y convenció a su amigo el arquitecto valenciano Federico Aparici para que se hiciese cargo del proyecto.
Desde ese momento -en 1884, hasta su conclusión en 1901- las obras ya no se detendrían más.


Esta fotografía fue tomada un año antes de la Guerra Civil, en1935.


Típica fotografía de finales de los años 60 del siglo pasado.


Los proyectos para el templo se sucedieron, primero con una fachada de dos torres y una parte central entre ellas que recordase el prerrománico asturiano y el reciente Camarín de Frassinelli en la Cueva, del que hablamos tantas veces.
El resto del templo seguiría cánones románicos, con tres naves y crucero. Añadió Frassinelli después dos torres más a la cabecera de la basílica, de manera que el templo tendría un total de cuatro torres, como era habitual en las catedrales alemanas.


Cabildo de la Basílica de Covadonga posando ante la puerta principal de acceso cuando ésta fue consagrada, en septiembre de 1901.



Vista desde el Monte Ginés o Monte Priena.


Tiempo de invierno...


Covadonga tiene un color especial… no es el título de ninguna composición musical ni poética. La basílica, los muros, las escalinatas, la vía sacra y varias edificaciones fueron construidos valiéndose de la hermosa piedra caliza de la próxima cantera de Peñalba. Teñida por el mineral de hierro que abunda en la zona, atesora la compacidad y formación de una caliza marmórea de muy bella tonalidad rojiza. De hecho, ha dado nombre al “rojo Covadonga” cuando se habla de este tipo de piedra.


Como es habitual en muchos templos católicos, éstos tiene forma de cruz latina.


Coro capitular en la basílica, espacio reservado para los miembros del cabildo, 
canónigos y clero en general.


Vista de la nave central y laterales.


Soldados formados el día 8 de septiembre de 1918 con motivo de la celebración del XII Centenario de la Batalla de Covadonga, día en el que se coronó la imagen de la Santina en presencia de los reyes Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia.

                                          

Coronación de la Virgen de Covadonga el día 8 de septiembre de 1918 en el exterior de la basílica.


Covadonga explica el presente, que nace del pasado y avanza renovándose desde él. Al igual que la vida de los hombres y de los pueblos semeja la del árbol, cuya imagen depende de su asiento sobre las inmóviles raíces, y de su desarrollo a lo largo del tiempo, reflejado en su tronco, a través del que se alimenta el frágil ramaje, sujeto a las órdenes de las estaciones anuales a las que se asoma. Todos los elementos que confluyen en el santuario pueden aclararnos la enormidad de su carga significativa, con la milenaria historia que los ha engendrado, los ha hecho persistir y les confiere sentido.


Foto tomada desde el coro de la basílica que hoy nos ocupa


Profesores y alumnos del Colegio de la Inmaculada de Gijón en una excursión a Covadonga.
Este colegio estuvo siempre bajo el control de la Compañía de Jesús.
Por lo tanto la basílica solo tenía siete años en 1908


No es frecuente poder hacer una fotografía con la imagen de la Virgen de Covadonga sobre el altar mayor de la basílica. La tomé el día 22 de septiembre de 2024 con motivo del estreno musical de la Marcha Procesional "Madre y Reina".


Típico día de lluvia en el primer santuario mariano de Asturias.


No negaré la predilección que siempre tuve por la imagen sedente que -desde 1909- preside la basílica, durante muchos años colocada en la base de la vidriera central del presbiterio.

- (Virgen de Juan Samsó y Lengly de la Basílica de Santa María la Real de Covadonga) -

A punto de concluir las obras de fábrica de la Basílica de Covadonga a comienzos del siglo XX (1877-1901) comenzó a programarse el amueblamiento interno de la misma.

Imprescindible era que una imagen de la Virgen presidiese el altar mayor, pero no debería ser una reproducción de la que se veneraba en la cercana Cueva, no fuese a parecer una duplicidad que le restase protagonismo.


Al iniciarse el año 1900 el encargo de la imagen se le hizo al escultor catalán Juan Samsó y Lengly.

El obispo Martínez Vigil -que había entregado las obras de la basílica al arquitecto Federico Aparici y Soriano- cuidó bien de que la talla que se iba a colocar en el altar mayor expresase el genio artístico y la sincera piedad de Juan Samsó.

Además, Samsó había realizado ya algunos encargos para la Casa Real Española, tan ligada a Covadonga desde sus orígenes.

Cuenta Gerardo Díaz Quirós (doctor por la Universidad de Oviedo en Historia del Arte) en “Covadonga, iconografía de una devoción” que la reina regente María Cristina se había ofrecido para costear esta imagen, pero que no llegó a materializarse, dado que en el Cabildo de Covadonga se trató del pago de la obra el día 16 de mayo de 1909.

El escultor catalán Juan Samsó había recibido premios y menciones honoríficas por otras obras suyas, obtuvo la plaza de profesor Escultor Anatómico de la Universidad de Barcelona y fue nombrado profesor de Modelado de lo Antiguo y Ropajes de la Escuela Especial de Escultura, Pintura y Grabado, e ingresó en 1888 en la madrileña Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.


Pedro Madrazo dijo de Samsó que -manejando el lápiz, el punzón y el martillo, tanto como estatutario, pintor, cincelador, dorador y orífice- triunfó en su parangón con las estatuas antiguas mejor decoradas.

Señala el antes mencionado doctor Díaz Quirós que el escultor encargó a su discípulo Juan Riera la madera de cedro que deseaba utilizar para tallar la imagen que presidiría la Basílica del Cueto (que así la llamaban algunos, por haber sido elegido el cerro de ese nombre para su construcción).

Como si fuese una obra inspirada en las pinturas del gran Rafael Sanzio (1483-1520) la imagen ha captado la atención de decenas de miles de fieles a lo largo de los ciento trece años que lleva presidiendo el presbiterio de la Real Basílica.

Primero estuvo colocada en el templete que coronaba el altar mayor, después de retirado éste la imagen fue situada en la parte alta del ábside, ante la vidriera central de las cinco que tiene el presbiterio y sobre el sitial central de la sillería.
Desde hace poco más de dos décadas se colocó sobre un pedestal pétreo rosáceo al lado de la Epístola, donde arranca el arco de entrada al presbiterio, de forma que quedó muy accesible a los fieles que visitan la Real Basílica de San María de Covadonga.

La elegante talla muestra ropajes de notable realismo y el tocado de la Virgen que cae sobre sus hombros realza su delicado rostro.


En la imagen sedente María rodea con su brazo izquierdo al Niño que sostiene sobre su regazo, mientras su mano derecha posa sobre su pierna derecha.
La Virgen inclina muy levemente la cabeza con la mirada baja, mientras su Hijo da la bendición mirando al frente.

La pedrería y perlas a lo largo de toda la cenefa que recorre los bordes de la capa y de la túnica del niño son muy destacables.
Parece que la talla tenía en sus orígenes un broche metálico con pedrería engastada en el cierre de la capa de la Virgen, sobre su pecho, sin que se sepa qué fue del mismo.

El trono sobre el que se asienta presenta en la parte trasera del respaldo una interesante decoración, con la pintura de un ángel orante en el cuerpo superior

Juan Samsó concluyó la imagen a mediados de 1908 y -antes de acudir a entregarla en Covadonga- falleció el día 14 de diciembre de ese mismo año.

De forma que la magnífica talla en madera de cedro, policromía, estofado y dorado, con aplicaciones metálicas, engaste de perlas y pedrería, se entregó al santuario de Covadonga en el año 1909 por los herederos de Samsó, el cual no llegó a verla entronizada.


La basílica del Real Sitio conserva del proyecto de Roberto Frassinelli y de Sanz y Forés la cripta, el pórtico principal de acceso y la disposición de la plaza con las almenas que la circundan.


Pues aunque hoy les parezca extraño el color original de la cubierta de las tres naves de la basílica era el gris, como lo siguen siendo los chapiteles de sus dos torres.
Las cubiertas pasaron al color rojizo como vemos en todas las fotos posteriores al cambio...


Este es el órgano que desde 1924 estuvo situado en el coro de la basílica, 
hasta que se adquirió el nuevo en 2021


Procesión en los años 50 en el paseo de los canónigos -ahora conocido
 como "Vía Sacra"- desde la basílica a la Cueva.


Imprescindible era que una imagen de la Virgen presidiese el altar mayor, pero no debería ser una reproducción de la que se veneraba en la cercana Cueva, no fuese a parecer una duplicidad que le restase protagonismo.

Al iniciarse el año 1900 el encargo de la imagen se le hizo al escultor catalán Juan Samsó y Lengly.


La imagen pasó después a un lugar más elevado en el coro capitular, ocultado la
 parte baja de la vidriera vertical central


Bajo la mesa del altar se colocaron reliquias de san Basilio el Grande, san Atanasio, de san Melchor de Quirós (protomártir asturiano), de los mártires seminaristas (tres asesinados durante la Revolución de 1934 y otros seis durante la Guerra Civil), y algunas reliquias de san Pedro Poveda, fundador de la Institución Teresiana de enseñanza, el cual fue canónigo en Covadonga, cuyo asiento está a escasos tres metros de la urna que se sitúa bajo la mesa.


Una afortunada reproducción de la Cruz de la Victoria preside el presbiterio, como no podía ser de otra forma al tratarse de Covadonga


Detalle de la nueva iluminación estrenada el 23 de septiembre de 2019.


Cripta.-
El día 30 de julio de 1877 el Rey Alfonso XII -acompañado de su hermana Isabel, Princesa de Asturias- encendió el primer barreno que pondría en marcha el desmonte del cerro del Cueto y el vaciado del mismo para construir la cripta que ya se pensaba utilizar como sacristía del templo que hoy conocemos.


El gran órgano sinfónico de la basílica también celebra un especial cumpleaños en 2026 -con sus primeros veinticinco años- ya que fue bendecido en 2001, con motivo del primer centenario del templo que lo acoge, el cual vino a reemplazar al órgano de 1924 que estaba en el coro alto de la parte posterior del templo. El santuario tiene otros dos órganos, uno en la Colegiata de San Fernando -con dos siglos de vida- y otro en el presbiterio de la basílica, en el lado de la epístola.


Vivió Covadonga eclipses de todo tipo, con oscuros tiempos en los que sus horizontes parecían languidecer entre el Auseva y Priena, pero llevaba dentro de sí misma una semilla que resistió los siglos de silencio y abandono, la misma que en las conciencias atentas a su historia hizo que no pereciese la vida latente que portaba para que, en el futuro, brotase un sentimiento colectivo que fue contraste, estímulo y promesa.
El fecundo resurgir de Covadonga no ha sido una creación de la nada, porque nunca desapareció de la conciencia ni de la vivencia popular asturiana, ya que en cada época y en cada rincón se mantuvo vigente, como un rescoldo que acabó generando una llama para orientarse entre la niebla y la oscuridad.


La basílica desde la "Campanona"..
Y ya que mencionamos la enorme campana que llegó a Covadonga en los primeros años sesenta del siglo pasado, hagamos breve referencia a su historial. Fundida en Duro Felguera, pesa 4.000 kilos y mide tres metros de altura. Fue presentada en la Exposición Universal de París de 1900 y obtuvo el primer premio en su categoría y medalla de honor. El Conde Sizzo-Noris -al frente de esta gran metalúrgica asturiana- quiso llamar la atención en dicha exposición y buscó un artista experto que llevase el proyecto a buen término. El designado fue el italiano Francisco SaverioSortini, uno de los mejores escultores de la primera mitad del siglo XX. Dinero para pagar su trabajo no faltó, pues entre el conde y el que puso Luis González Herrero la empresa llegó a buen término y la enorme campana fue decorada con relieves del Juicio Final de la Divina Comedia de Dante, medallones con efigies de papas, escenas de las Cruzadas y de los Santos Lugares, varios misterios del Rosario, altorrelieves de imágenes, etc. Era el París que visitaron 50 millones de personas y que también celebró a la vez los Juegos de la II Olimpiada (como ocurrió en Sevilla y Barcelona, respectivamente, 92 años después) En el edificio o pabellón que representó a España se mostraba la campana, entre otras muchas muestras y reproducciones. En otro tiempo a la campanona se la hacía sonar para el rezo del ángelus y en momentos solemnes del primer santuario asturiano. Desde hace ya demasiados años se dan razones de diversa índole para intentar justificar su silencio y total abandono. Esperemos que su mudez no sea para siempre.


La verdad histórica de Covadonga se ha alejado ya -de una forma definitiva-de las nieblas provocadas por ciertas exageraciones desfiguradoras, nacidas de algunas crónicas llenas de candidez y tradiciones sin sustento documental ni real (o manipuladas por intereses espurios), tradiciones lastradas por la leyenda o por una credulidad romántica sin ningún fundamento, tantas veces confusa o deformante.
Aunque sigue habiendo posiciones vacilantes, la verdad esencial de Covadonga -desde su misteriosa hondura- se va perfilando dentro de una recuperación más consensuada, más próxima a una certeza casi perdida tras 1.300 años de historia.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Vídeo mensual del Santo Padre

 

Vera alerta del «periodismo ensaladilla»: «Un poco que sé, un poco que invento... y exclusiva»

(Rel.) Después de doce años al frente de la comunicación de la Conferencia Episcopal Española, Josetxo Vera hace balance de una etapa marcada por las redes sociales, la irrupción de la inteligencia artificial y profundas transformaciones en el periodismo. En esta entrevista habla de los errores de la Iglesia al comunicar, critica el periodismo «low cost» y desvela los dos rasgos de León XIV que, a su juicio, generan confianza.

- Durante doce años ha estado en el centro de la comunicación de la Iglesia española. Si tuviera que señalar los tres mayores cambios que ha vivido en este tiempo, ¿cuáles serían?

En el ámbito de la comunicación, sin duda la incorporación de las redes sociales y el desarrollo que están teniendo desde sus comienzos, hace quince años, hasta nuestros días. Suponen una revolución en la que todas las personas, locos o cuerdos, sensatos o insensatos, tienen la capacidad de convertirse en emisores de opinión, de información, de bulos, de bromas, de intereses, de ideologías, etc.

Ante tal aumento de contenidos, de calidad tan diversa, al receptor le toca hacer un esfuerzo ingente para encontrar, entre tantas cosas, lo que le hace mejor persona. Porque realmente en este mundo digital hay cosas muy valiosas para el desarrollo personal y social. Pero a veces para llegar a ellas hay que tragar muchas cosas falsas, aburridas, interesadas o dañinas. Y quien no hace ese esfuerzo de espigar la verdad presente en ese caos puede perder su tiempo, su dinero, su vocación o incluso su vida.

A ese cambio se une uno más reciente y más radical que es el de la inteligencia artificial, una revolución -quizá la primera- que va a afectar al mismo tiempo a todo el planeta, a todos los estratos sociales y a todas las actividades profesionales y laborales. Esta revolución presenta un crecimiento de progresión geométrica en un período muy corto de tiempo, que ha evolucionado de la IA analítica, a la IA generativa y a la IA agente.

- ¿La Iglesia comunica hoy mejor que cuando usted llegó en 2014?

Quizá alguien podría pensar que la comunicación de la Iglesia se decide en una pequeña oficina de la Conferencia Episcopal. Pero eso es un error. La Iglesia comunica en cada uno de sus miembros, con sus palabras y con sus acciones (y sus omisiones).

Por eso, sería valioso que cada miembro de la Iglesia pensara cómo comunico yo la Iglesia, cómo la encarno, cómo la vivo, cómo la cuento. Para muchas personas, el único encuentro verdadero y directo que tienen con la Iglesia es al hablar con su vecino, o con un amigo, o con un profesional, si todos ellos tienen conciencia de su misión de vivir y comunicar la Iglesia seguramente su imagen mejoraría mucho.

En la CEE, como institución, se han incorporado las redes sociales, se ha elaborado y difundido contenidos según los nuevos modos de hacer, se ha procurado una buena relación con los profesionales y con los medios, pero eso no es nuevo, se hace siempre y se seguirá haciendo. Pienso que hay una mayor conciencia de la importancia de la comunicación, de lo que nos jugamos en ella, que es una mayor y mejor presencia en la plaza pública que nos permita cumplir mejor nuestra misión. La comunicación ayuda a la misión de la Iglesia si se toma como tarea imprescindible.

- ¿Qué sigue haciendo mal la Iglesia cuando comunica?

De manera institucional hay que seguir haciendo el esfuerzo de hablar con palabras y expresiones que el público al que nos dirigimos entienda. Solemos decir que cuando alguien no te entiende, el problema lo tienes tú. Y en la Iglesia nos suele pasar y no nos damos cuenta. Se trata de hacer el esfuerzo por la claridad del mensaje adaptado a la capacidad de quien lo escucha.

Ahora bien, en este contexto digital, las redes sociales y las retransmisiones en directo te ponen delante de un público al que no ves, del que desconoces todo: su cualidad, su formación, su capacidad, su interés, su intención. Eso es algo que hoy hay que tener en cuenta aunque sea muy difícil. Cuando no ves a las personas a las que te diriges, porque te siguen a través de pantallas o redes, las posibilidades de malos entendidos, malas interpretaciones, equívocos son muy grandes.

- Ha gestionado momentos especialmente delicados para la Iglesia. ¿Qué principio nunca se puede perder cuando se comunica una crisis?

En realidad, la comunicación de una crisis comienza mucho antes de que esta se produzca. La relación con los periodistas, con las instituciones cercanas, con los miembros de la Iglesia facilitan la gestión de la crisis. También la elaboración de los mapas de riesgos y de los escenarios que se pueden producir ayudan a la resolución.

Cuando la crisis llega la solución está en los responsables de la institución y a los de comunicación les toca, a través de los canales que estén accesibles, que han creado y que han cuidado , contar la verdad. En este sentido suele ser tan malo contar como hecho lo que no se ha hecho como no contar lo que sí se ha hecho

- Mirando atrás, ¿hay alguna decisión comunicativa que hoy tomaría de otra manera?

Hay un ámbito de la comunicación institucional que es el de las relaciones públicas que a mí siempre me ha costado. Creo que un director de comunicación tiene que tomar muchas cafés al día y yo he tomado pocos.

- Cuando llegó a la Conferencia Episcopal, Twitter era la gran conversación pública. Hoy dominan WhatsApp, TikTok, Instagram o YouTube. ¿La Iglesia ha sabido adaptarse a ese cambio?

La Iglesia desde sus comienzos ha utilizado todos los medios disponibles pero luego nunca ha dejado de utilizar ninguno, aunque fuera menos conocido. Y creo que eso es bueno. Fue incorporando la predicación oral, las cartas pastorales, la homilía, el libro, el cine, la radio, la televisión, internet, las redes sociales... y sigue con todo.

En las redes más que dominar unas sobre otras creo que tienen públicos distintos e intereses distintos por eso pienso que hay que estar en todas. Donde haya personas tiene que estar la Iglesia. Entre todas ellas, ahora mismo, la imprescindible es whatsapp.

- ¿Qué consejo daría a un periodista joven que empieza a informar sobre la Iglesia?

Conocer la institución de la que se va a hablar (su identidad, su misión, su estructura), conocer a las personas que la forman y conocer a quienes se encargan de su comunicación es el consejo básico para cualquier periodista que se va a ocupar de hablar de una institución con un mínimo de honestidad. Hay periodistas que hablan de la Conferencia Episcopal sin hablar con la Conferencia Episcopal.

No es algo que solo pase con nosotros, es un periodismo "low cost", de poco prestigio y de poco valor añadido, que practica un género periodístico que suelo llamar "ensaladilla": un poco que sé, un poco que me gustaría, un poco que me cuentan, un poco que invento y todo, bien aderezado, presentado como exclusiva.

- Ha participado en la comunicación del primer viaje de León XIV a España. ¿Qué rasgo del nuevo Papa cree que marcará su relación con los medios?

Hay dos rasgos que son muy valiosos para generar confianza, que está en la base de una buena comunicación. En primer lugar la honestidad que trasluce el Papa, que se manifiesta en la palabra justa, dicha con claridad y con caridad, sin molestar. No busca el compadreo ni la lisonja.

El otro rasgo es la capacidad para la escucha. Está más interesado en escucharte que en decirte cosas. Cuando las dice es claro y conciso, pero antes te ha escuchado para conocer la anchura y la profundidad de lo que le cuentas. Una persona que escucha genera confianza.

- ¿Y qué es lo primero que le apetece recuperar al volver a una dedicación más pastoral?

Durante estos años no he perdido la relación pastoral pues cada semana, durante estos quince años, he vuelto a mi diócesis para ayudar a algún compañero sacerdote en sus parroquias. También para celebrar la eucaristía en lengua de signos a un grupo de personas sordas.
Pero es verdad que con más tiempo en la pastoral se pueden hacer más cosas, quizá la catequesis o la predicación, y la atención a la vida práctica de una parroquia.

- Si mañana tuviera que escribir un decálogo para el próximo director de la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal, ¿cuál sería el primer consejo que pondría?

Dedicar el primer rato del día a pensar en lo que convendría hacer, más que en lo que hay que hacer. Pensar en el largo plazo, en el horizonte.

- En estos doce años ha explicado la Iglesia a miles de periodistas. Si ahora tuviera un minuto para explicar la Iglesia a alguien que nunca ha tenido contacto con ella, ¿qué diría?

El Pueblo de Dios que lleva a cada persona a la plenitud que anhela su corazón. La Iglesia es gente normal, con pocos medios, haciendo cosas grandes, que habla a Dios de los hombres y a los hombres de Dios.