viernes, 18 de septiembre de 2026

Carta del Párroco ante el inicio del nuevo curso pastoral

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

Al iniciar este nuevo curso pastoral [2026-2027] en nuestra Unidad Pastoral de San Félix de Lugones y Santa María de Viella, deseo dirigirme a todos vosotros con un corazón lleno de gratitud y una profunda esperanza. Tras el descanso veraniego -que espero os haya permitido renovar las fuerzas del cuerpo y del espíritu- el Señor nos regala un nuevo año como un don precioso para seguir tejiendo la fe, fortaleciendo nuestra vida comunitaria y respondiendo con valentía a nuestra cristiana vocación evangelizadora. Comenzar un curso no es simplemente reanudar un calendario de actividades o reabrir despachos. Es, ante todo, un acto de fe. Supone ponernos de nuevo juntos en camino, dóciles a la acción del Espíritu Santo, sabiendo que Cristo es el centro de nuestra vida y el motor de cada uno de nuestros proyectos.

Para este año que se abre ante nosotros, os propongo centrar nuestra mirada y nuestros esfuerzos en cuatro grandes prioridades:

Una comunidad que celebra y reza: El Corazón en la Eucaristía

No podemos dar frutos hacia fuera si no cuidamos nuestra vida interior. La Santa Misa dominical y los momentos de adoración comunitaria deben seguir siendo la fuente de la que brote todo nuestro dinamismo. Os invito a redescubrir la belleza de la liturgia, a cuidar el silencio interior y a participar activamente en los sacramentos. Sin la oración, nuestras tareas parroquiales corren el riesgo de convertirse en meras rutinas y burocracia.

Una comunidad que acompaña y forma: La Iniciación Cristiana y la Catequesis

Nuestros niños, jóvenes y adultos necesitan encontrar en la Parroquia un espacio de maduración en la fe. Agradezco de corazón el desinteresado servicio de nuestras catequistas, verdaderas servidoras de la alegría de creer. Este curso queremos dar un impulso renovado a la formación integral. No buscamos sólo transmitir contenidos, sino propiciar un encuentro vivo con Jesucristo. Invito de manera especial a los padres de familia a asumir su papel insustituible como los primeros transmisores de la fe en el hogar.

Una comunidad con los brazos abiertos: La Conversión Pastoral 

Siguiendo las orientaciones del Papa León XIV, estamos convocados a ser una Iglesia «llamada a escuchar y servir al mundo de nuestro tiempo». La parroquia no puede ser un club cerrado para unos pocos; debe ser una casa de puertas abiertas, sin juicios ni prejuicios, donde cualquier persona que se acerque —especialmente los más alejados o heridos por la vida— sientan la acogida, la escuchada y el cariño. Debemos aprender a trabajar más en comunión, integrando la riqueza y variedad de todos los carismas, movimientos y realidades, presentes en nuestra feligresía.

Una comunidad que sirve con amor: La Caridad como Testimonio

El rostro más creíble de nuestra fe es el amor fraterno. A través de Cáritas Parroquial y de tantas iniciativas de voluntariado, estamos llamados a ser el consuelo de Dios para quienes experimentan la soledad, la precariedad económica o la falta de rumbo u horizonte. Os pido que mantengamos los ojos muy abiertos para detectar las nuevas pobrezas de nuestro tiempo y responder a ellas con generosidad y ternura.

Queridos feligreses, el reto es hermoso y nos supera, pero no caminamos solos. Contamos con la gracia del buen Dios y con el esfuerzo corresponsable de cada uno de vosotros. Todos somos necesarios en esta gran familia parroquial: los enfermos que sostienen la misión con su oración sufriente, los ancianos con su sabiduría, los jóvenes con su entusiasmo y natural espontaneidad, y los adultos con su compromiso diario.

En los próximos días se irán publicando los anuncios de inicio de cada actividad, grupo y realidad de la Parroquia. Os animo a involucraros y participar a los que nunca se hayan animado a ello. 

Encomiendo este curso pastoral a la intercesión de nuestra Madre, la Virgen María, bajo su advocación de Nuestra Señora de Covadonga, cuya solemnidad siempre marca el final del verano y el inicio del nuevo curso en nuestra Tierra. Que Ella, que siempre supo escuchar la Palabra y ponerla en práctica, nos guíe, nos cuide y nos enseñe a caminar con alegría.

Os deseo a todos un feliz, santo y fecundo inicio de curso pastoral.

Joaquín, párroco

Novena y Fiesta del Cristo de las Cadenas

 

jueves, 17 de septiembre de 2026

Necrológica



Falleció el religioso P. Pedro López López O.P.

Nacido en Mataporquera (Cantabria)

Fue profesor de latín, griego, inglés y francés en los Colegios de Santo Domingo de Guzmán de los PP Dominicos y en el Colegio Dulce Nombre de Jesús de las Dominicas de la Anunciata

Ejerció de Capellán de las Dominicas de la Anunciata

Ha fallecido en la Enfermería de La Virgen del Camino (León) en la mañana del lunes 31 de agosto a la edad de 95 años.

D. E. P.

Su cadáver fue incinerado. Este viernes día 18 de septiembre se celebrará el funeral por su eterno descanso en la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán de Oviedo a las 12'00 horas.

''Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia'' (Sal 117)

La congregación de las Dominicas de la Anunciata deja Sama tras 130 años, con la marcha de las últimas monjas que vivían en el colegio: "Nos da mucha pena"


(Lne) Llevan 129 años en Sama y ahora se van con el cariño de estudiantes, familias, profesores, exalumnos y vecinos en general. La congregación de las dominicas de la Anunciata abandona el colegio Nuestra Señora del Rosario, que llevan tutelando desde 1897. El colegio seguirá adscrito a la orden pero las últimas religiosas que continuaban residiendo en él se van. Su compromiso con la sociedad, su carisma y sus valores han sido los ingredientes óptimos para que Sama las guarde siempre en la memoria. Las cuatro monjas dominicas que quedaban el colegio se despiden del centro debido a su edad. Ya se habían jubilado hace tiempo. Como despedida, habrá una misa este miércoles 16 a las 13.00 horas, en la Iglesia de Santiago Apóstol de Sama, con una representación del alumnado para homenajearlas.

Las hermanas que se van son María Luz Granda, María Antonia Milagro, Ernestina Alieste y Ángeles Beloso. Las dos últimas se van a ir a una residencia para hermanas en la Virgen del Camino, mientras que Granda se quedará en la casa provincial de Oviedo y Milagro regresará a Tudela con su familia. Pese a la tristeza de la despedida, ellas exponen que "sabíamos que este momento podía llegar. Lo único que tenemos es mucha pena y estamos un poco con la tristeza de tener que marchar, que es un dolor para todos", indicó Granda.

Recuerdos

Las monjas dominicas siempre han sido muy queridas en Sama, según lo sienten ellas. "Agradecemos toda la acogida que hemos tenido desde que llegaron las primeras hermanas. La hemos percibido, lo hemos compartido y vivido. Nosotras hemos atendido a mucha gente, porque aquí hay muchas necesidades aunque no se diga". Añadió la hermana María Antonia que "hemos perdido mucho, para ganar en otra cosa".



Las hermanas junto a alumnas de infantil en un pasillo del Colegio Nuestra Señora del Rosario, en Sama. 

Su actividad se basa en proyectos educativos según los parámetros de la Consejería de Educación y de la Fundación Francisco Coll, del que forma parte el colegio. Explicaron que "es una educación en valores y que responde a las necesidades del día a día. Está muy bien organizada y responde bien a todos los principios educativos. Nosotras hemos estado también abiertas a las necesidades que ha habido en Sama, colaborando con la parroquia". Durante los casi 130 años de la trayectoria de las hermanas, la educación ha ido evolucionando según los diferentes momentos históricos y sociales, pasando varias generaciones por las clases del colegio.

Uno de los recuerdos que destacan es la celebración del centenario en 1997. "Hicimos una comida en el parque con más de 400 personas y pusimos una carpa. Se celebró por todo lo alto, con muchas alegrías, hasta hicimos un libro conmemorativo". También participaron en 2011 en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en verano con más de 50 alumnos universitarios de Austria, que "desayunaban y cenaban en el colegio". También realizaron ofrendas florales en Covadonga, los alumnos venían una vez al mes a cantar a la capilla y hacían talleres en Navidad, donde "había mucha convivencia con los padres".

Cariño

En cuanto a la relación con el profesorado, contaba la hermana Mari Luz que "confiamos en ellos, hace tiempo que lo llevan buenos profesores". Entre esos profesores, el director del colegio, Víctor Menéndez, expuso con nostalgia que siente "una mezcla de tristeza y de agradecimiento tras tantos años compartiendo el día a día con las hermanas. A nivel personal, me han aportado un gran aprendizaje por la calidad humana, la ayuda a los demás y el ver las necesidades de cada uno. Se crea un vínculo que va mucho más allá de lo profesional. Como anécdota, la hermana Mari Luz me ha guiado en la profesión y aprendí mucho de ella, sobre todo el trato humano hacia la comunidad educativa". Menéndez indicó que el colegio va a seguir transmitiendo "los valores que nos han dejado las hermanas, vamos a seguir con su legado".


Las hermanas junto a alumnos de infantil del Colegio Nuestra Señora del Rosario, en Sama.

Una de las profesoras de Lengua y Literatura, Sofía García, explicó que "cuando entré en el cole no había tenido una relación tan estrecha con las hermanas; hoy creo que son un apoyo super bueno para todos. Es una pena que se vayan porque al final son la luz del cole". Paola García, profesora de Inglés, destacó que lleva 20 años dando clases en el centro y que "para mí las hermanas son el colegio, me ayudaron siempre y estoy muy agradecida. Para mí son una bendición, la convivencia siempre fue buena. Seguiremos demostrando todo lo que valieron".

Entre los alumnos también hay palabras de agradecimiento y de cariño. Illán Sánchez, alumno de 4º de la ESO, indicó que "siento mucha pena porque llevo con las hermanas desde los cuatro años, y las conozco muy bien, las quiero mucho. Siempre me acordaré del momento del comedor, cuando no quería comer". Su compañera Ángela Castañón señaló que "llevo con ellas desde los tres años, desde pequeña". Izan Haya expresó que "me da un poco de pena porque llevo aquí desde los tres años, siempre estuve con ellas".

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Información ante el inicio del Curso

 


Inscripción para 1º de Catequesis



Inscripción para 2º y 3º de Catequesis


Nuevos Horarios de Misa en la Unidad Pastoral:

Horario de Invierno : AVISO 

16 de Septiembre: San Cipriano

San Cipriano de Cartago (c. 200 – 14 de septiembre de 258) fue un influyente obispo, teólogo, escritor romano y mártir clave del cristianismo primitivo occidental. Su vida destaca por su brillante formación intelectual, su profunda caridad social y su inquebrantable firmeza ante las persecuciones imperiales de la época. 

 Juventud y Conversión

Nació en el norte de África en el seno de una familia pagana rica y culta. Recibió una esmerada educación clásica y ejerció con gran éxito como profesor de retórica y abogado en Cartago. 

Hacia el año 246, desilusionado por la corrupción del mundo romano y conmovido por el ejemplo moral de los cristianos, decidió convertirse al cristianismo bajo la guía del presbítero Cecilio. Al bautizarse, vendió sus posesiones para repartir el dinero entre los pobres. 

Episcopado y la "Peste de Cipriano"

Debido a sus virtudes intelectuales y pastorales, fue ordenado sacerdote y rápidamente aclamado como obispo de Cartago en el año 248. Poco después de asumir el cargo, una devastadora epidemia conocida históricamente como la Peste de Cipriano asoló el Imperio romano. En lugar de huir, Cipriano movilizó a la comunidad cristiana para cuidar de forma heroica tanto a los fieles como a los paganos que padecían la enfermedad. 

Las Persecuciones y el Conflicto de los Lapsi

Durante la cruenta persecución del emperador Decio (año 250), Cipriano decidió dirigir a su iglesia desde la clandestinidad mediante cartas secretas, una decisión que algunos tildaron de cobardía pero que protegió a su comunidad. 

Al terminar esta ola de violencia, enfrentó la crisis de los lapsi (aquellos cristianos que habían renegado de su fe por miedo a la muerte). Cipriano defendió una postura equilibrada: severa pero misericordiosa, permitiéndoles regresar a la Iglesia tras una sincera y ejemplar penitencia pública. En este contexto escribió su famosa obra de teología eclesial: De Ecclesiae Catholicae Unitate.  

Martirio y Muerte

Con la llegada al poder del emperador Valeriano, los edictos anticristianos se recrudecieron. En el año 257, Cipriano fue desterrado, pero al negarse rotundamente a realizar sacrificios a los dioses romanos, fue formalmente juzgado en el año 258. 

Las actas de su juicio revelan que ante la orden del juez, el santo declaró irrevocablemente: "Soy cristiano y obispo. No reconozco a otro Dios que al único y verdadero". Fue decapitado el 14 de septiembre de 258. Su comportamiento ante el verdugo fue ejemplar: le dio las gracias a Dios, perdonó a sus captores e incluso le regaló 25 monedas de oro a su ejecutor. Su festividad se celebra de manera oficial en la Iglesia católica el 16 de septiembre.