jueves, 13 de agosto de 2026

13 de Agosto: Memoria del Beato Juan Díaz Nosti C.M.F. y compañeros

El Beato Juan Díaz Nosti nació en Oviedo (Asturias) el 17 de febrero de 1880. Creció en el seno de una familia profundamente cristiana, ambiente que favoreció el rápido florecimiento de su vocación religiosa. Atraído por el carisma misionero de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Claretianos), decidió ingresar en la congregación, convirtiéndose históricamente en el primer religioso asturiano en profesar los votos dentro de este Instituto religioso fundado por San Antonio María Claret.

Dotado de una notable capacidad intelectual y una profunda vida interior, Díaz Nosti fue enviado a realizar sus estudios eclesiásticos de Filosofía y Teología en los centros formativos que la congregación poseía en Cervera y Santo Domingo de la Calzada. Tras completar con brillantez su preparación, recibió la ordenación sacerdotal en Zaragoza en el año 1906. A partir de ese momento, su vida estuvo guiada por la docencia y el gobierno comunitario. Debido a su carácter prudente, afable y a su sólida preparación teológica, sus superiores le confiaron altas responsabilidades. Fue profesor de Teología Moral dedicando gran parte de su ministerio a la docencia, formando a las nuevas generaciones de sacerdotes. Ejerció como guía espiritual y académico de los estudiantes claretianos en su etapa final de formación como Prefecto de Teólogos. Desempeñó el cargo de superior en conventos y seminarios de ciudades clave como Barcelona, Cartagena, Zaragoza y, finalmente, Barbastro.

En el verano de 1936, el padre Juan Díaz Nosti se encontraba en el caserón-seminario de los claretianos en Barbastro (Huesca), desempeñando el cargo de prefecto de los estudiantes de teología. En la casa residía una numerosa comunidad compuesta mayoritariamente por jóvenes seminaristas, además de los formadores y hermanos coadjutores. Tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y el inicio de la Guerra Civil, la situación en Barbastro se volvió extremadamente peligrosa para los religiosos. El 20 de julio, las milicias revolucionarias locales asaltaron el seminario. Toda la comunidad fue arrestada y confinada en el salón de actos del colegio de los Padres Escolapios, convertido provisionalmente en prisión. Durante las semanas de cautiverio, el padre Juan se significó por ser un pilar de fortaleza espiritual para los jóvenes estudiantes, exhortándolos a mantener la fe y preparándolos sacramentalmente para el desenlace que se presentía inevitable.

El ensañamiento contra la cúpula de la comunidad claretiana no tardó en ejecutarse. En la noche del 2 de agosto de 1936, los milicianos seleccionaron a los tres principales responsables de la casa para ser los primeros en morir. Junto al padre superior Felipe de Jesús Munárriz y al administrador de la comunidad Leoncio Pérez Ramos, el padre Juan Díaz Nosti fue conducido a las puertas del cementerio de Barbastro. Allí, en la penumbra de la madrugada, los tres sacerdotes fueron fusilados debido a su condición religiosa. Con su muerte, se abrió el trágico goteo de ejecuciones que pocos días después acabaría con la vida de un total de 51 miembros de aquella comunidad claretiana.

El testimonio de fidelidad de los religiosos de Barbastro conmovió a la Iglesia universal. El proceso de canonización avanzó con firmeza y, el 25 de octubre de 1992, el papa Juan Pablo II los beatificó solemnemente en Roma. Con esta proclamación, Juan Díaz Nosti inscribió su nombre en la historia eclesiástica de su región natal al ser reconocido como el primer beato nacido en la ciudad de Oviedo. Su memoria litúrgica se celebra cada 13 de agosto de manera conjunta con la de sus compañeros de martirio, siendo recordados en el santuario edificado en su honor en Barbastro, donde reposan sus restos, así como en los altares de las iglesias claretianas de toda España.

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