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lunes, 6 de abril de 2026

Feliz Pascua de Resurrección

 

En la Pascua de Cristo, todo puede convertirse en gracia. Incluso las cosas más ordinarias: comer, trabajar, esperar, cuidar de la casa, apoyar a un amigo. La Resurrección no resta vida al tiempo y al esfuerzo, sino que cambia su sentido y su "sabor". Cada gesto realizado en gratitud y comunión anticipa el Reino de Dios.

Sin embargo, hay un obstáculo que a menudo nos impide reconocer esta presencia de Cristo en lo cotidiano: la pretensión de que la alegría debe ser sin heridas. Los discípulos de Emaús caminaban tristes porque esperaban otro final, un Mesías que no conociera la cruz. A pesar de haber oído que la tumba está vacía, son incapaces de sonreír. Pero Jesús está a su lado y, con paciencia, les ayuda a comprender que el dolor no es la negación de la promesa, sino el modo en que Dios ha manifestado la medida de su amor (cf. Lc 24, 13-27).

Cuando por fin se sientan a la mesa con Él y parten el pan, se les abren los ojos. Y se dan cuenta de que su corazón ya ardía, aunque no lo sabían (cf. Lc 24, 28-32). Esta es la mayor sorpresa: descubrir que bajo las cenizas del desencanto y del cansancio siempre hay un rescoldo vivo, a la espera de ser reavivado.

Palabras del Papa León XIV en la Audiencia General del 08/10/2025

                                                                      

En este día de victoria, celebramos que el amor ha vencido a la muerte. Que la bendición del Señor Resucitado renueve nuestra fe y fortalezca nuestra misión como comunidad.

Que la luz de esta Pascua ilumine nuestros hogares y llene de esperanza cada rincón de nuestra Parroquia. Sigamos caminando juntos con la alegría de saber que Él vive entre nosotros.

Verdaderamente ha resucitado el Señor ¡Aleluya!

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