(Religión confidencial) Con este motivo la archidiócesis ha convocado una solemne eucaristía de Acción de Gracias en la catedral de La Almudena. A las 12 del mediodía del sábado 31 de octubre, dará comienzo una celebración solamente en la catedral, de Acción de Gracias por el ministerio episcopal de quien fue arzobispo titular de la diócesis de Madrid durante veinte años.
Para conmemorar esta efeméride se barajaron varias posibilidades, entre ellas un homenaje al final de la misa en la Solemnidad de la Virgen de la Almudena, el próximo 9 de noviembre.
Al final, se ha decidido que haya una celebración especial a la que está invitado el clero y el pueblo cristiano de Madrid.
Asistirán sacerdotes y fieles procedentes de las diócesis de Santiago de Compostela, en la que el cardenal Rouco fue obispo auxiliar y arzobispo, y de su diócesis de origen, Mondoñedo-Ferrol.
Obispo de Santiago y cardenal
El Papa Pablo VI nombró a Antonio María Rouco Varela obispo auxiliar de Santiago de Compostela en 1976. El 31 de octubre de ese mismo año fue consagrado obispo en la seo Compostelana.
En 1984 fue nombrado arzobispo de la sede compostelana por el Papa Juan Pablo II. En 1994, fue promovido a arzobispo de Madrid. En ambas sedes, sucedió al cardenal Suquía.
El 18 de enero de 1998, Antonio María Rouco Varela fue nombrado cardenal, recibiendo el capelo cardenalicio de manos del Papa Juan Pablo II el 21 de febrero de ese mismo año.
Los 25 años
El 31 de octubre de 2001, con motivo de los 25 años, también se celebró una misa en la catedral de La Almudena, presidida por el cardenal arzobispo de Madrid y concelebrada por varios cardenales, numerosos arzobispos, obispos y sacerdotes de las diócesis de Madrid y Santiago de Compostela, entre otras.
En esas fechas, además, se organizó un ciclo de conferencias. El 5 de noviembre de 2001, el entonces obispo de Bilbao, monseñor Ricardo Blázquez, habló de “El Episcopado, servicio para los presbíteros”; el 7 de noviembre, el abad de Monserrat, José María Soler i Canals, disertó sobre “El Episcopado, servicio para la vida consagrada”.
El ciclo lo cerró el teólogo Olegario González de Cardenal, con una conferencia sobre “El Episcopado, servicio para los laicos”.
Jornada Mundial de la Juventud
El pasado 12 de agosto, como informó la prensa gallega, la parroquia de San Xoán Bautista de Carballo acogió un encuentro de fraternidad vinculado con motivo de la efeméride que se celebrará el día 31 de octubre, y de la memoria de la Jornada Mundial de la Juventud de 1989, en el que participó el arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto, y el obispo de Lugo, monseñor Alfonso Carrasco.
El cardenal Rouco Varela, natural de Villalba, compartió una reflexión personal ante los dos acontecimientos próximos a ese día: su 90 cumpleaños, el 20 de agosto pasado, y el cincuentenario de su ordenación episcopal.
“Cincuenta años de una gracia de nuestro Señor desbordante”. Con estas palabras resumió el medio siglo transcurrido desde que recibió la ordenación episcopal. Al mirar atrás, reconoció la acción de Dios en su vida interior, en la salud y, sobre todo, en la posibilidad de haber servido a la Iglesia.
La persona de Cristo
Para el cardenal Rouco Varela, la misión de un obispo no puede separarse de la persona de Cristo. “El que sirve a la Iglesia o trata de hacerlo entregando la vida está sirviendo al Señor”, afirmó.
La Iglesia, explicó, permanece unida a Cristo, que es su cabeza, su maestro, su salvador y su sacerdote supremo. Por ello, el servicio eclesial es también una forma de entrega al Señor y, por medio de Él, a los hermanos.
Esa entrega alcanza a personas de toda condición y se dirige de un modo particular a quienes padecen dificultades materiales o espirituales. El cardenal situó así su ministerio dentro de las comunidades concretas a las que fue enviado.

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