Páginas
- Página principal
- Información General
- Historia de la Parroquia
- Misas e Intenciones
- Proclamas
- Cáritas
- Consejo pastoral
- Sacerdotes
- Cementerio Parroquial
- Economía
- Escritos del Párroco
- Nuestro Patrono
- Fiestas
- Cofradía
- Mejoras y Obras
- Capilla del Buen Suceso
- Religiosas
- Publicaciones
- Documentos
- Música
- Viella
martes, 3 de julio de 2018
Santoral del Día
Santo Tomás, Apóstol
Y durante la institución de la Eucaristía en la Última Cena, muestra su desconocimiento del camino por lo que Cristo le tiene que responder que Él es el Camino, la Verdad y la Vida, y que nadie va al Padre si no es por Él. Sin embargo el momento más destacado y conocido es después de la Resurrección. El primer día de la semana, el Señor se aparece a los Apóstoles mostrándoles las manos y el costado, lo que les hace llenarse de alegría y creer en las palabras anteriores a su muerte acerca de que sería crucificado, resucitando al tercer día. Como en ese momento Tomás no está allí, no da crédito a las palabras que le dicen los otros, por lo que desafía a Dios asegurando que sólo creerá si mete la mano en el agujero de los clavos y en su costado. Y precisamente a los ocho días, vuelve el Señor y le invita a tocar como pedía las señales lo que le hace exclamar: ¡Señor Mío y Dios Mío! Predica el Evangelio en La India donde morirá mártir.
Este mes rezamos por…
Conferencia Episcopal Española
” Por los que sufren de manera especial las consecuencias de la crisis económica: los desempleados y sus familias, sobre todo los más jóvenes, para que con la ayuda de Dios y la solidaridad de todos encuentren un trabajo digno y estable.”
Papa Francisco
Por la evangelización: Los sacerdotes en su misión pastoral“Para que los sacerdotes que viven con fatiga y en la soledad el trabajo pastoral se sientan confortados con la ayuda de la amistad con el Señor y con los hermanos“.
” Por los que sufren de manera especial las consecuencias de la crisis económica: los desempleados y sus familias, sobre todo los más jóvenes, para que con la ayuda de Dios y la solidaridad de todos encuentren un trabajo digno y estable.”
Papa Francisco
Por la evangelización: Los sacerdotes en su misión pastoral“Para que los sacerdotes que viven con fatiga y en la soledad el trabajo pastoral se sientan confortados con la ayuda de la amistad con el Señor y con los hermanos“.
lunes, 2 de julio de 2018
Necrológica
Falleció el sacerdote diocesano
Rvdo. Sr. D. Jose Manuel Castaño Posada
Nació en Ribadesella el 28 de diciembre de 1929
Muy joven ingresó en la Orden de Predicadores, en cuyo seno profesó. Recibió la Ordenación Sacerdotal el 8 de diciembre de 1954.
Tras nueve años de ministerio sacerdotal como religioso dominico pasa al clero secular.
Se incardina en la Diócesis de Oviedo donde asumirá las siguientes encomiendas:
Coadjutor de Santa María Magdalena de Ribadesella (1963- 1973)
Encargado de San Juan de Santianes del Agua - Ribadesella (1970- 1973)
Economo de San Juan de Santianes del Agua - Ribadesella (1973 - 1978)
Encargado de Santiago de Pendás - Parres (1976-1978)
Ecónomo de Santiago de Pendás - Parres (1978-1986)
Encargado de Santa Mª Magdalena de Cayarga - Parres (1978 -1986)
Encargado de San Pedro de Villanueva - Cangas de Onís (1983-1986)
Párroco de San Pedro de Villanueva - Cangas de Onís (1986- 2010)
Encargado de San Juan de Parres (1983-1986)
Párroco de San Juan de Parres (1986 -2010)
Párroco de San Pedro de Dego - Parres (1986-2010)
En el año 2008 sufrió un ictus cerebral que mermó sus facultades. En el año 2010 y dada su delicada salud cesa en su oficio de Párroco. Tras años de deterioro por la enfermedad descansó en el Señor esta madrugada en el Hospital Comarcal del Oriente "Francisco Grande Covían" de Arriondas.
El funeral por su eterno descanso será este Mártes día 3 de julio a las 12:00 en la Iglesia de San Pedro de Villanueva (Cangas de Onis).
D. E. P.
| ''El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios'' (Sal 49) |
¿Por qué no puede tener valor académico la clase de Religión?. Por Guillermo Juan Morado
(La puerta de Damasco)
La afirmación: “La clase de Religión no puede tener valor académico y contar para la nota media” se la atribuyen a una ministra del Gobierno. Si no ha proferido esa sentencia, le sobrarán medios para desmentirlo. Pero todo apunta a que resulta creíble que lo haya dicho.
Hablar de clases sin valor académico, de asignaturas que no cuentan para la nota media, es ya, en sí mismo, moverse en el terreno de la contradicción. Si no tiene valor académico, ¿para qué se imparte esa materia en la escuela? Si no cuenta para la nota media, ¿para qué dedicar el mínimo esfuerzo destinado a aprobarla?. La contradicción reina…, impera. Lo controla todo. A los ministros y a las ministras nadie los ha elegido para actuar de jueces en orden a discernir entre lo que tiene valor académico y lo que no. En los sistemas totalitarios, sí tienen ese poder.
Es conocida la enorme aportación intelectual de algunos genetistas soviéticos como Lyssenko, empeñados en desarrollar una teoría biológica compatible con los postulados marxista-leninistas. Que la realidad contradijese la teoría era – y es, en los totalitarismos, incluso en los amparados formalmente por los procedimientos democráticos – lo de menos. Un burgués idealista no puede pretender que sus teorías genéticas tengan valor académico. Para eso está el aparato, para discernir, para juzgar, para enaltecer o reprobar los saberes.
El que manda no puede decretar qué es o no es conocimiento. El que manda ha de servir, favoreciendo el cultivo del conocimiento. Las sociedades libres – más o menos libres – defienden el respeto a los derechos humanos. En el artículo 18 de la Declaración Universal de esos Derechos se lee: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.
La enseñanza de la Religión no es un capricho, sino que hunde sus raíces en la libertad de pensamiento y de conciencia. El Estado no tiene que decirnos qué debemos pensar y qué no debemos pensar. El Estado sirve, no manda. En España, la Constitución dice en el artículo 16, 1: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley”.
Sin más limitaciones… Pero hay ministros, y ministras, cuyo objetivo en la vida es limitar, cercenar, la libertad. No quieren servir, “ministrar”, quieren imperar, imponer, dominar. Es lo que llevan en la sangre. No les importa que el artículo 26, 3 diga: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. ¿Los padres? Los padres no tienen derecho a nada. El único con derechos – el que hace la ley hace la trampa – es, nos dicen, la tribu, el Estado.
La enseñanza de la Religión en la escuela tiene su motivación principal en el respeto a los derechos humanos y a los derechos de los padres. Un respeto que los totalitarios no entenderán nunca. Un derecho que tienden a excluir como los estalinistas excluían a los genetistas disidentes de Lyssenko.
Les da igual, a estos totalitarios, y a sus tontos y tontas útiles, o inútiles, que en la historia del pensamiento estén personajes como San Agustín y Santo Tomás, como Newman o Chesterton, como Rahner o Ratzinger. Les da igual que en Alemania o en Estados Unidos la Teología se enseñe en las Facultades. Les da igual. Ellos, a lo suyo. A promover la estupidez. No se les puede pedir otra cosa.
Es conocida la enorme aportación intelectual de algunos genetistas soviéticos como Lyssenko, empeñados en desarrollar una teoría biológica compatible con los postulados marxista-leninistas. Que la realidad contradijese la teoría era – y es, en los totalitarismos, incluso en los amparados formalmente por los procedimientos democráticos – lo de menos. Un burgués idealista no puede pretender que sus teorías genéticas tengan valor académico. Para eso está el aparato, para discernir, para juzgar, para enaltecer o reprobar los saberes.
El que manda no puede decretar qué es o no es conocimiento. El que manda ha de servir, favoreciendo el cultivo del conocimiento. Las sociedades libres – más o menos libres – defienden el respeto a los derechos humanos. En el artículo 18 de la Declaración Universal de esos Derechos se lee: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.
La enseñanza de la Religión no es un capricho, sino que hunde sus raíces en la libertad de pensamiento y de conciencia. El Estado no tiene que decirnos qué debemos pensar y qué no debemos pensar. El Estado sirve, no manda. En España, la Constitución dice en el artículo 16, 1: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley”.
Sin más limitaciones… Pero hay ministros, y ministras, cuyo objetivo en la vida es limitar, cercenar, la libertad. No quieren servir, “ministrar”, quieren imperar, imponer, dominar. Es lo que llevan en la sangre. No les importa que el artículo 26, 3 diga: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. ¿Los padres? Los padres no tienen derecho a nada. El único con derechos – el que hace la ley hace la trampa – es, nos dicen, la tribu, el Estado.
La enseñanza de la Religión en la escuela tiene su motivación principal en el respeto a los derechos humanos y a los derechos de los padres. Un respeto que los totalitarios no entenderán nunca. Un derecho que tienden a excluir como los estalinistas excluían a los genetistas disidentes de Lyssenko.
Les da igual, a estos totalitarios, y a sus tontos y tontas útiles, o inútiles, que en la historia del pensamiento estén personajes como San Agustín y Santo Tomás, como Newman o Chesterton, como Rahner o Ratzinger. Les da igual que en Alemania o en Estados Unidos la Teología se enseñe en las Facultades. Les da igual. Ellos, a lo suyo. A promover la estupidez. No se les puede pedir otra cosa.
domingo, 1 de julio de 2018
Evangelio Domingo XIII del Tiempo Ordinario
Lectura del santo evangelio según san Marcos (5,21-43):
En aquel tiempo Jesús atravesó de nuevo a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago.
Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y al verlo se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.»
Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos y se había gastado en eso toda su fortuna pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado.
Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida en medio de la gente preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?»
Los discípulos le contestaron: «Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: “¿quién me ha tocado?”»
Él seguía mirando alrededor para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo.
Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»
Todavía estaba hablando cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?»
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.»
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos.
Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos, y con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi (que significa: contigo hablo, niña, levántate).»
La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar –tenía doce años–. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.
Palabra del Señor
Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y al verlo se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.»
Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos y se había gastado en eso toda su fortuna pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado.
Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida en medio de la gente preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?»
Los discípulos le contestaron: «Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: “¿quién me ha tocado?”»
Él seguía mirando alrededor para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo.
Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»
Todavía estaba hablando cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?»
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.»
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos.
Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos, y con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi (que significa: contigo hablo, niña, levántate).»
La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar –tenía doce años–. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.
Palabra del Señor
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





