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sábado, 31 de octubre de 2026

Mensaje del Papa León XIV al Cardenal Rouco Varela con motivo de sus bodas de oro episcopales


Traducción al castellano:

A nuestro venerable hermano

ANTONIO MARÍA, Cardenal de la Santa Iglesia Romana, ROUCO VARELA

Arzobispo emérito de Madrid

Al celebrar el jubileo de oro de su consagración episcopal, le felicitamos fraternalmente por este gozoso acontecimiento, recordando su prolongada misión pastoral en las comunidades eclesiales que le fueron encomendadas, así como su diligente labor, desempeñada con dedicación, en la Conferencia Episcopal Española y en los diversos Dicasterios de la Santa Sede Apostólica.

Al recordar su solicitud y fidelidad en la comunión de la Iglesia, y habiendo cumplido dignamente sus responsabilidades con caridad y obediencia, le deseamos toda clase de bienes.

Por intercesión de la Bienaventurada Virgen María, imploramos para él los dones celestiales y, como prenda de la recompensa divina, le impartimos muy gustosamente nuestra Bendición Apostólica, que extendemos también a sus familiares.

Desde el Vaticano, el día 24 de octubre del año del Señor 2026.

León XIV, Papa

viernes, 30 de octubre de 2026

Medio siglo de fidelidad y pastoreo: al Cardenal Don Antonio María Rouco Varela en sus Bodas de Oro Episcopales

El 31 de octubre de 2026, la Iglesia en España se viste de gala y, sobre todo, de un profundo agradecimiento. Se cumplen exactamente 50 años desde que el Cardenal Antonio María Rouco Varela recibiera la consagración episcopal, medio siglo de entrega absoluta, magisterio fecundo y un amor inquebrantable a Jesucristo y a su Iglesia. Como nos recuerda el profeta Jeremías: «Os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia» (Jer 3, 15). Don Antonio María ha sido, sin duda, uno de esos pastores providenciales, cuya huella guiará a generaciones de católicos durante mucho tiempo.

Al volver la vista atrás, el propio Cardenal Rouco resumía su sentir con una humildad que conmueve: «Desde tu pequeñez, al lado de lo que el Señor hace contigo, lo que te sale del corazón es decirle a Él gracias». Esa gratitud será compartida mañana por miles de fieles que se unirán a la eucaristía de acción de gracias en la Catedral de la Almudena.

De las tierras compostelanas al corazón de la capital

La andadura episcopal de Don Antonio María comenzó en su Galicia natal. El Papa Pablo VI lo llamó al orden episcopal nombrándolo Obispo titular de Gergi y Obispo auxiliar de Santiago de Compostela en 1976. Aquella histórica consagración el 31 de octubre en la imponente seo compostelana marcó el inicio de un servicio incansable. Su inteligencia teológica y su celo apostólico no pasaron desapercibidos, y en 1984 fue designado Arzobispo de Santiago de Compostela, abriendo las puertas de la ciudad del Apóstol al mundo entero.

Su brillante labor pastoral en tierras gallegas hizo que, en 1994, el Papa San Juan Pablo II lo nombrara Arzobispo de Madrid, una archidiócesis que pastoreó con pulso firme, valentía y corazón de padre durante veinte años. Creado Cardenal en 1998, su figura se consolidó como un faro doctrinal y moral, presidiendo además la Conferencia Episcopal Española en dos etapas cruciales.

El gran arquitecto de la pastoral juvenil: Impulsor de las JMJ

Si hay un legado que brilla con luz propia en el ministerio del Cardenal Rouco Varela es su histórica y visionaria apuesta por los jóvenes. Don Antonio María entendió, al igual que San Juan Pablo II, que la juventud no es el futuro de la Iglesia, sino su vibrante presente. Bajo su guía y empuje directo, España se convirtió en el epicentro de la catolicidad juvenil global en dos ocasiones inolvidables. La primera Santiago de Compostela en 1989. Un hito que demostró la vigencia de las raíces cristianas de Europa a través del Camino de Santiago. La segunda sería Madrid en 2011. Una de las JMJ más multitudinarias y espirituosas de la historia, presidida por el Papa Benedicto XVI, donde el asfixiante calor de Cuatro Vientos se transformó en una fiesta de fe inquebrantable.

Don Antonio María siempre defendió que el encuentro de los jóvenes con Cristo transforma sociedades. Como él mismo afirmó en uno de sus recordados discursos: «La juventud no está perdida cuando se le ofrece la verdad del Evangelio sin rebajas y la belleza de una vida entregada al prójimo».

Obras, proyectos y un legado imborrable

El episcopado del Cardenal Rouco no solo se midió en grandes eventos, sino en hitos estructurales que dinamizaron la vida diocesana. Entre sus grandes proyectos destacan la Universidad Eclesiástica San Dámaso impulsada por él en Madrid, convirtiéndola en un referente internacional de excelencia teológica y filosófica. La reestructuración territorial y pastoral de la diócesis de Madrid, la creación de nuevas parroquias para acercar la Iglesia a los nuevos barrios. 

Defensa de la vida y la familia: Su voz valiente y clara en el debate público español, defendiendo la dignidad humana desde su concepción hasta su fin natural.

Su inmensa labor ha sido reconocida en este aniversario por el actual arzobispo de Madrid, el Cardenal José Cobo, quien le hace entrega de la primera Medalla Honorífica de la archidiócesis de Madrid, un broche de oro institucional que plasma el sentir de todo su pueblo.

La fidelidad inquebrantable del Cardenal Don Antonio María Rouco Varela al mandato de la Iglesia brilla con especial fuerza en medio de las tormentas, la persecución mediática y las campañas de calumnia barata. A lo largo de su ministerio, Don Antonio nunca dejó de abrazar y amar la Cruz, encarnando en cada instante de su existencia su lema episcopal: “In ecclesiae communione” (En la comunión de la Iglesia).

Su trayectoria deja en evidencia una profunda entrega pastoral frente a la hostilidad ideológica. Su magisterio y su vida se han cimentado en la obediencia y el amor a la Iglesia, asumiendo el sufrimiento y los ataques frontales como parte de su entrega y su configuración con Cristo. Frente al ruido de los juicios mediáticos y las difamaciones, sus silencios prudentes, su dignidad y su forma de ofrecer las cruces de cada día lo han convertido en un referente espiritual y moral indiscutible para miles de fieles tanto en Madrid como en toda España.

La paradoja de sus detractores: Quienes han intentado dañar a este hombre de Dios basándose en premisas puramente ideológicas a menudo se retratan a sí mismos. Resulta paradójico que aquellos sectores que constantemente se abanderan en el progreso, el respeto y la tolerancia hacia la diversidad de pensamiento sean, a la hora de la verdad, los primeros en intentar destruir y perseguir al que piensa y enseña de forma diferente.

El legado de Don Antonio permanece como el de un pastor íntegro que, por encima de las modas del mundo y los ataques mundanos, prefirió siempre mantener la mirada fija en el Evangelio y en la comunión eclesial, sabiendo que del mal recibido y de la persecución injusta solo Dios es el juez definitivo.

Las palabras de la Carta a los Hebreos resumen muy bien lo que es la vida de un Arzobispo que a sus 90 años sigue anunciando al Señor con la misma fuerza del primer día: «Acordaos de vuestros guías, que os anunciaron la Palabra de Dios; considerad el desenlace de su vida e imitad su fe» (Hebreos 13, 7). 

¡Gracias, Don Antonio María, por cincuenta años de fortaleza, paternidad y fidelidad inquebrantable al Evangelio!

«Rezar por nuestros difuntos es una manera de mantener viva su memoria». Entrevista al Delegado Episcopal de Liturgia D. José Luis González Vázquez 

(Iglesia de Asturias) Este domingo, 1 de noviembre, la Iglesia celebra la solemnidad de Todos los Santos y al día siguiente, el lunes, los Fieles Difuntos. Para profundizar en el sentido de estas dos celebraciones tan importantes en el calendario cristiano, hablamos con el Delegado Episcopal de Liturgia, D. José Luis González.

¿Qué celebramos exactamente el día de todos los santos y por qué la iglesia le dedica un día en concreto cuando realmente pues ya celebramos un santo casi todos los días de la semana?

Pues sí, ciertamente en el calendario cristiano, que más o menos es el calendario que todos tenemos colgado en la cocina, pues aparecen las fiestas de muchos santos con nombres y apellidos pero el que se le dedique un día, en este caso el primero de noviembre, a celebrar Todos los Santos tiene una razón muy sencilla: son todos esos hombres y mujeres, niños y ancianos que pasaron por este mundo tomando como guía el evangelio en silencio, sin autoridad, sin canonización, sin prácticamente biografías, pero sin embargo pusieron su granito de arena para hacer un mundo mejor y la Iglesia tiene memoria agradecida. Aunque no conserve sus nombres, sí conserva sus hechos y de alguna manera nos los presenta y nosotros el pueblo cristiano los celebramos con alegría de corazón, son los santos anónimos que no tienen un día concreto en el calendario.

Al día siguiente se celebra los Fieles Difuntos. ¿Están ambas fechas relacionadas?

Pues sí, esta relación no es casual y expresa, a mi modo de entender, una verdad profunda. El primero de noviembre miramos y celebramos a quienes ya están en la Gloria y la Gloria no es algo, la Gloria es Alguien: la Gloria es Cristo y por lo tanto participamos de su gozo y el 2 de noviembre, el día siguiente, celebramos a todos aquellos que están camino de ella, camino de la Gloria. Unos ya han llegado y otros están en camino, viene a ser, podríamos decir, como dos caras de la misma moneda, es su mismo misterio, el misterio de los santos y el misterio de los difuntos, los que llegaron y los que están en camino.

D. José Luis González ¿Cómo señala la Iglesia que se deben celebrar estos días?

Bueno, en primer lugar con la memoria agradecida. Lo dice con toda claridad el refrán popular: «De bien nacidos es el ser agradecidos» y la gratitud es la memoria del alma y la Iglesia tiene memoria. La memoria de la Iglesia no es algo sino que es Alguien, es el Espíritu Santo y entonces nos recuerda por un lado esta gente buena y nosotros lo celebramos con alegría de corazón. Después están los otros que están en camino que también lo celebramos con nuestra ayuda y con nuestra intercesión, es decir, con nuestra oración y sobre todo con la recomendación que nos hace la Iglesia, que los difuntos ocupan un lugar, están en un sitio, están en el cementerio. El cementerio es una palabra muy bonita que significa dormitorio y por eso nos invita a que los visitemos, a que no caigan en el olvido, tenemos una historia y esa historia forma parte de nuestra vida y sobre todo rezamos por ellos porque es una manera de mantener la memoria viva y los lazos de comunión con ellos.

¿Qué se hacía antiguamente? ¿Cuáles eran las tradiciones habituales en estos días?

Sí, la Iglesia es una comunidad que tiene raíces y decir que tiene raíces significa que tiene tradición, no meras costumbres. Las costumbres pasan como pasa el tiempo, las tradiciones son como las raíces, dan vida al árbol y sostienen el tronco. En primer lugar la gran tradición queda muy bien reflejada en aquella frase hermosa que dice Mónica a su hijo Agustín en el puerto de Ostia: «Hijo, yo voy a morir. No me importa dónde me entierres, lo que sí que te pido es que me recuerdes ante el Altar de Cristo» y esto es lo que sigue haciendo la Iglesia a través del tiempo: ofrece la Eucaristía, celebra la Santa Misa, visita los cementerios, pide por ellos y enciende normalmente en las tumbas una vela, que es algo que da luz, que da calor y que, en definitiva, hace referencia a una vida que aunque desapareció permanece en el regazo de Dios.

¿Cómo podemos hoy en día celebrar los cristianos de estas fechas en un ambiente tan diferente al que había antiguamente?
En primer lugar, no banalizar un acontecimiento tan importante como es la muerte y quizás algunas fiestas de las que hoy se está introduciendo en nuestra cultura, lo banalizan.

La muerte es un momento importante en la vida del cristiano y de la vida de la persona y hay que prepararla. La Iglesia nos pide, en primer lugar, que no la banalicemos y, en segundo lugar, nos invita a que visitemos los lugares donde descansan nuestros seres queridos y nos estimula para ello concediendo una indulgencia plenaria por la visita.

¿Qué es la indulgencia? 

Pues la indulgencia es la ayuda que nos presta la Iglesia ante un mal hecho, ya perdonado, pero que no ha sido reparado. Un ejemplo muy sencillo: unos niños se encuentran jugando en un patio, uno de ellos tira el balón más fuerte de lo debido y rompe un cristal, se acerca al dueño y le dice «Perdón, rompí el cristal jugando». El dueño le responde: «Bueno anda no te preocupes, te perdono». Pero el cristal sigue roto, alguien lo tiene que pagar y alguien lo tiene que poner y dice el refrán popular que «el que rompe, paga». Pues la indulgencia plenaria es como si le dijese el dueño: «No te preocupes que el cristal lo pago yo». Eso es una indulgencia plenaria.

La celebración de todos los santos es también una llamada a la santidad para todos nosotros que, a veces, se nos antoja muy lejana. ¿Qué consejo podría darnos a todos nosotros en medio de las ocupaciones tan diversas y rutinarias en esta vida que llevamos, para luchar por esa santidad?

Pues sí quizás estamos acostumbrados a ver los santos de calendario que ciertamente ofrecen un testimonio cristiano de mucho calado, de mucho valor, pero sin embargo la mayoría son gente como nosotros que pasaron por este mundo haciendo el bien, haciendo lo que tenían que hacer con sinceridad de corazón. Yo suelo decir: «con mente limpia, con una palabra verdadera y con una manera de vivir fiel». Es decir: transparencia, veracidad y fidelidad en las cosas que hacemos cada día.

Muchas personas vamos al cementerio estos días a rezar por nuestros familiares fallecidos, amigos etc. Se ponen flores, se arreglan lápidas. ¿Qué oración nos recomienda que podamos rezar delante de los restos de nuestros seres queridos?
Pues yo la oración que recomendaría sería esta: «Señor, acuérdate de mis padres, de mis abuelos, de mis hermanos, de mis sobrinos, en fin de esas personas a las que queremos y acógelas en tu regazo». No hay mejor oración y no hay mejor sitio para estar. El mejor sitio para un niño que acaba de nacer es el regazo de su madre. El mejor sitio para una persona que ha muerto es el regazo de Dios, que es Padre y Madre con creces y además al mismo tiempo.

León XIV expresa su pésame ante el accidente en Urda con un telegrama al arzobispo de Toledo

(C. E. E.) El papa León XIV ha dirigido un telegrama al arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chaves, con el que muestra su pésame ante el «trágico accidente ferroviario« sucedido en Urda (Toledo). El mensaje —publicado en el Boletín de la Santa Sede— está firmado por el Secretario de Estado del Vaticano, el Card. Pietro Parolin.

Con el telegrama, el Santo Padre se muestra «vivamente apenado» por las numerosas víctimas y heridos ocasionadas por el accidente ferroviario y ofrece sufragios por el descanso de los difuntos. También pide por la «pronta recuperación de los heridos» y por los equipos de rescate que perseveran en los «trabajos de socorro y asistencia». «Les imparte a todos de corazón la confortadora bendición apostólica, como signo de esperanza en el Señor Resucitado», concluye el telegrama.

Los obispos de Europa rezan por las víctimas

Además, el Consejo de Conferencias Episcopales Europeas (CCEE) celebra su Asamblea Plenaria en Salzburgo del 27 al 30 de octubre. Ante el accidente en Urda, el CCEE ha manifestado sus condolencias por medio de su presidente, Mons. Gintaras Grusas. Tras conocer la triste noticia, el CCEE ofreció la Eucaristía del miércoles 28 de octubre en la Catedral de Salzburgo por el eterno descanso de las víctimas.

Además, la Conferencia Episcopal Española está recibiendo numerosas muestras de condolencia de Conferencias Episcopales de todo el mundo.

miércoles, 28 de octubre de 2026

El Cardenal Cobo y Episcopado Español ante las bodas de oro de Rouco Varela: una oportunidad histórica para sanar la comunión.

La archidiócesis de Madrid se encamina hacia una fecha de alta trascendencia eclesial y humana: las bodas de oro episcopales del Cardenal Antonio María Rouco Varela. Más allá de la legítima efeméride litúrgica, esta conmemoración sitúa al actual arzobispo, el Cardenal José Cobo, ante una oportunidad histórica y pastoral de primer orden: la de clausurar definitivamente un ciclo de profunda división interna y sanar las heridas que el anterior pontificado dejó abiertas en el tejido diocesano.

Es un hecho incontestable que el clero madrileño, sus seminaristas, el laicado y numerosas congregaciones conservan un arraigado afecto y respeto por la figura del Cardenal Rouco, un hombre qué, con sus aciertos y sus firmes convicciones, sirvió a la Iglesia con toda su alma. Por ello, el contraste entre su legado y los años de Monseñor Carlos Osoro sigue siendo objeto de dolorosa memoria en los pasillos de la Archidiócesis. El pontificado del prelado cántabro comenzó con aquel lamento de que "los curas jóvenes de Madrid no me quieren", y concluyó en una suerte de profecía autocumplida, afirmando que el clero nunca le había profesado afecto, terminando sus días en Madrid en una dolorosa sensación de aislamiento y traición generalizada. Aunque hubo quien le recordó a Don Carlos Osoro que cuando él era arzobispo de Oviedo invitaba con frecuencia al Cardenal de Madrid, e incluso en una cena con sacerdotes Don Carlos afirmó ''yo soy obispo gracias a Don Antonio María''. Poco agradecido fue al final, pero ya saben lo que dicen de los de Santander, que tienen "una cara pa comprar, y otra pa vender''.

La gestión de aquellos años estuvo marcada, a ojos de gran parte de la diócesis, por una serie de agravios institucionales hacia el cardenal emérito Don Antonio. La memoria colectiva presbiteral recuerda el férreo silencio impuesto por Monseñor Osoro cuando el Consejo Episcopal y los obispos auxiliares solicitaron una nota aclaratoria para defender al Cardenal Rouco de la calumnia mediática sobre su vivienda —curiosamente, el domicilio posterior del propio Osoro que no desentonaría en absoluto con las exigencias de su rango—. A esto se sumaron decisiones de un marcado carácter simbólico: la supresión de la masiva Fiesta de las Familias en Colón, el traslado de la misa de la Almudena fuera de la Plaza Mayor, las directrices para evitar su presencia en las festividades del Seminario, o el desaire de obligarle a entrar por una puerta lateral de la Catedral el día de su 80 cumpleaños sin presencia del Cabildo; una restricción que muchos canónigos desobedecieron en masa para arropar al homenajeado. Queda para el recuerdo cuando Don Carlos Osoro quiso prohibir el canto del himno a la Almudena, e incluso pidió que se compusiera otro para postergar el conocido por considerarlo de un tiempo ya superado. 

En el plano administrativo y académico, la ruptura de comunión se evidenció en la hostilidad de una auditoría inicial concluida en 2015 por la Consultora PwC (2015) cuyas conclusiones positivas se intentaron silenciar, y en la negativa a publicar las obras completas de Rouco Varela, un honor que sí recibió Monseñor Suquía y arzobispos anteriores, y que el propio Osoro reclamó para sí al concluir su mandato. La herida historiográfica quedó rubricada cuando la Archidiócesis patrocinó una historia oficial de la Diócesis encomendada a Juan María Laboa, percibida por amplios sectores como un texto de encargo destinado a empañar el pontificado anterior en sintonía con las campañas de descrédito de ciertos medios digitales religiosos. Esa publicación es hoy un ejemplo claro de lo que nunca un historiador debe hacer: escribir un texto movido por cuestiones ideológicas, filias y fobias o motivaciones económicas. 

Hoy, la fisonomía de la Archidiócesis exige un liderazgo inteligente y magnánimo. El Cardenal José Cobo posee las cualidades y el conocimiento de su clero para entender que prolongar el distanciamiento con el sector conservador abocaría a la Diócesis al mismo callejón sin salida del pasado. Incluso la presencia en su entorno de colaboradores vinculados a esos medios digitales del pasado puede transformarse en la coyuntura perfecta para escenificar un definitivo entierro del hacha de guerra. Las Bodas de Oro episcopales ofrecen el escenario ideal para este reencuentro. Sería un gesto de enorme audacia pastoral que el Cardenal Cobo convocara a toda la Archidiócesis —laicos, religiosas, sacerdotes y obispos, piensen como piensen— mediante un mensaje público o un vídeo diocesano para la eucaristía del próximo sábado. El clero madrileño valorará sobremanera que su actual pastor demuestre la libertad evangélica de reconocer los errores del pasado con el emérito: el silencio ante los ataques injustificados por su nueva vivienda, el freno a la publicación de su magisterio, y el agravio de una publicación oficial de la Diócesis que criticaba al emérito y alababa al entonces arzobispo residencial, Monseñor Osoro. 

La reconciliación total pasa también por la restitución institucional. Madrid ganaría en madurez si esta efeméride fuera el punto de partida para la esperada publicación de las "Obras Completas" del Cardenal Rouco Varela (aún pendientes) desde sus años en Santiago -unicamente están publicados los textos de sus primeros años en Madrid; ''Cardenal Rouco: Cinco años de magisterio en la Iglesia de Madrid (1994-1999)'' en la Editorial EDIBESA por iniciativa de los Padre Dominicos José Antonio Martínez Puche y Braulio González Romero-, o para promover un reconocimiento público y permanente en la capital, ya sea una calle o título. Qué decir de una escultura en los jardines del Seminario de la calle San Buenaventura o una iniciativa que el propio presbiterio sufragaría con agrado. Así mismo, este reconocimiento de gratitud eclesial debería extenderse a sus diócesis de origen: Mondoñedo-Ferrol, celebrando una eucaristía en su catedral o en su Villalba natal, y Santiago de Compostela, invitándole a presidir -por ejemplo- la fiesta del Traslado de los restos del Apóstol en la misma Seo donde recibió la consagración episcopal. En este contexto, las presencias y ausencias del episcopado español este próximo sábado serán muy notables, ya que la Conferencia Episcopal Española se encuentra celebrando sus 60 años de historia, un acontecimiento del que el Cardenal Rouco es un testigo privilegiado. Sería un motivo de profunda alegría evangélica ver entre los concelebrantes a los arzobispos de Tarragona y Barcelona, al propio arzobispo emérito de Madrid, Carlos Osoro, o a los obispos de Málaga, Plasencia, San Sebastián, Mallorca, Gerona o Huesca. Una cita así se convertiría en una bellísima expresión de que la sinodalidad no se queda únicamente en el papel o en las palabras, sino que se traduce en el gesto real de saber reconocer y abrazar al que piensa diferente porque, por encima de todo, es mi hermano.

El próximo sábado, el Cardenal Cobo tiene en sus manos la oportunidad de que la verdad, la caridad y la justicia prevalezcan sobre las viejas dinámicas de exclusión. Su clero espera el gesto de un gran Arzobispo dispuesto a liderar a todos, sin excepciones. Y de restituir el honor a un buen pastor que ha llegado a ser calumniado por la misma Diócesis que pastoreó...

Condolencias con motivo del accidente ferroviario en Urda (Toledo)

(C. E. E.) Ante el grave accidente ferroviario sucedido en Urda (Toledo), en la mañana de este miércoles 28 de octubre, la Conferencia Episcopal Española (CEE) desea expresar sus condolencias y cercanía a las familias de las víctimas y reza por el eterno descanso de los fallecidos y por la recuperación de los heridos.

La CEE se une al dolor de las personas afectadas y pide oración en las celebraciones de la comunidad cristiana por todas las víctimas para que, bajo la intercesión de la Virgen María, Consuelo de los afligidos y Reina de la paz, el Señor les conceda el don de la Vida a las víctimas y esperanza a las familias y afectados.

También encomienda a todas las personas que trabajan en las labores de emergencia, a quienes atienden a los heridos y acompañan a las familias de las víctimas.

martes, 27 de octubre de 2026

De una rosa a un rosario: el sorprendente proceso que convierte sus pétalos en cuentas para rezar

(Rel.) Parecen de madera o piedra, pero están hechos con auténticos pétalos de rosa. Un sorprendente proceso artesanal los transforma en cuentas para rezar.

A simple vista parecen rosarios tradicionales, con sus cuentas de madera o piedra. Sin embargo, esconden un secreto sorprendente: están fabricados con auténticos pétalos de rosa.

Lo que comienza siendo una flor delicada y destinada a marchitarse termina convirtiéndose, gracias a un laborioso proceso artesanal, en un objeto de oración que puede acompañar durante años a quien lo utiliza.

Los pétalos se seleccionan, se secan, se trituran y se prensan hasta obtener una masa con la que se moldean, una a una, las cuentas del rosario. Algunas incluso conservan parte del perfume original de la flor.

Pero esta singular elaboración encierra también un hermoso significado espiritual. En la tradición católica, la rosa está íntimamente vinculada a la Virgen María, y el propio rosario simboliza una corona de rosas ofrecida a la Madre de Dios. En estos rosarios, esa imagen espiritual se convierte en una realidad material.

El sorprendente secreto de los rosarios hechos con pétalos de rosa

El rosario de pétalos de rosa es un objeto singular incluso dentro de la gran variedad de rosarios católicos. No está simplemente decorado con motivos florales ni contiene pétalos enteros encerrados en resina. Los pétalos constituyen la base del compuesto con el que se forman las cuentas.

Su elaboración transforma así un material frágil en un objeto destinado a pasar diariamente entre las manos. Y es precisamente esta transformación, más que su aspecto final, lo que lo hace especialmente interesante.

¿Son realmente pétalos de rosa?

La respuesta es sí, aunque conviene aclarar de qué manera se utilizan.

Los pétalos no se doblan ni se enrollan para obtener las cuentas. Un procedimiento de este tipo no permitiría conseguir piezas suficientemente uniformes y resistentes. En su lugar, se seleccionan, se secan y posteriormente se trituran hasta obtener una materia mucho más fina.

El proceso puede variar de un taller a otro. Por lo general, el polvo o la pasta obtenidos de los pétalos se mezclan, se prensan y se moldean. También pueden emplearse un fijador, para proporcionar estabilidad al compuesto, y una pequeña cantidad de aceite de rosa, destinada a reforzar su componente aromático.

La cuenta terminada ya no conserva la forma original de la flor. Sin embargo, mantiene su materia y, en algunos casos, parte de su fragancia.

El primer paso: seleccionar y secar

El trabajo comienza con la selección de los pétalos. No todos reaccionan de la misma manera durante el secado ni poseen la misma intensidad aromática. Además, deben prepararse antes de que la humedad natural provoque su rápido deterioro.

El secado es una fase decisiva. Si se realiza demasiado deprisa o en condiciones inadecuadas, los pétalos pueden perder algunas de las características necesarias para su posterior elaboración. Si, por el contrario, conservan demasiada humedad, el compuesto podría resultar inestable.

Una vez secos, los pétalos se trituran. A partir de ese momento, la rosa deja de ser visualmente reconocible: se convierte en un polvo o una masa vegetal que puede trabajarse, compactarse y dividirse.

Este es quizá el momento más sorprendente de todo el proceso. Una materia que solemos asociar con la ligereza de una flor se convierte en la base de pequeños elementos sólidos, similares entre sí, pero nunca completamente idénticos cuando se fabrican de manera artesanal.

Cómo nace cada cuenta

El compuesto obtenido se prensa varias veces hasta alcanzar la consistencia necesaria. Después se divide y se moldea en formas redondas u ovaladas, dependiendo del tipo de rosario que se quiera elaborar.

Cada cuenta debe tener unas dimensiones suficientemente regulares. No se trata solo de una decisión estética: durante la oración, los dedos deben poder reconocer y deslizar con facilidad las diferentes partes del rosario.

Tras el modelado, las cuentas necesitan consolidarse. Posteriormente se perforan y se montan sobre un hilo o una cadena, junto con los elementos metálicos, la medalla central y el crucifijo. En un rosario tradicional de cinco decenas, este trabajo debe repetirse hasta completar toda la sucesión de avemarías y padrenuestros.

El perfume forma parte del objeto, pero no es eterno

Una de las características más reconocibles de este rosario es su fragancia. No todos los ejemplares poseen la misma intensidad y su aroma no debe imaginarse como el de una rosa recién cortada. Normalmente es más discreto, ya que procede de un material que ha sido secado y trabajado.

En algunos casos se añade aceite de rosa durante la preparación del compuesto. Aun así, la fragancia puede atenuarse con el paso del tiempo. La frecuencia de uso, la exposición al aire y la manera de conservar el rosario influyen en su persistencia.

Esta característica natural lo diferencia de un objeto simplemente perfumado con esencias sintéticas. Su interés no depende de la promesa de un aroma permanente, sino de la relación entre la materia de origen y la forma que finalmente ha adquirido.

La elección de esta flor no es casual. En la tradición cristiana, la rosa está frecuentemente relacionada con la Virgen María. El propio nombre del rosario evoca simbólicamente una corona de rosas: cada oración puede imaginarse como una flor ofrecida a la Madre de Dios.

En el rosario de pétalos, esta relación no permanece únicamente en el terreno poético o iconográfico. La rosa entra materialmente en la composición de las cuentas. El símbolo y el objeto terminan así por coincidir: las 'rosas' espirituales de la oración se cuentan sobre unas piezas que proceden realmente de la flor.

Esto no atribuye al material propiedades religiosas especiales. Un rosario de pétalos no hace que la oración sea más eficaz ni es espiritualmente superior a uno de madera, vidrio o plástico. Como cualquier otro rosario, es ante todo un instrumento que ayuda a mantener el ritmo de las oraciones y a meditar los misterios de la vida de Cristo.

Su particularidad se encuentra en otro aspecto: en la capacidad del trabajo artesanal para hacer visible un símbolo a través de la materia.

Una flor transformada para ser utilizada

El objeto terminado conserva una contradicción fascinante. La rosa es uno de los símbolos más evidentes de una belleza destinada a desaparecer; el rosario, en cambio, es un objeto pensado para acompañar gestos repetidos a lo largo del tiempo.

Mediante el secado, la trituración y el prensado, el pétalo pierde completamente su forma. No se conserva como un recuerdo botánico, sino que se transforma en algo nuevo. La flor que habría terminado marchitándose se convierte en una cuenta destinada a ser tocada cientos de veces.

Este es, más que su color o su perfume, el aspecto más singular del rosario de pétalos de rosa: una materia efímera se vuelve duradera sin ocultar por completo su origen. Y continúa su historia no como un simple adorno, sino como un objeto de oración.

El Vaticano confirma el viaje de León XIV a Hispanoamérica tras su operación

(Infovaticana) La Santa Sede ha confirmado este lunes 26 de octubre que el papa León XIV realizará su viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre, después de que los últimos controles médicos hayan descartado contraindicaciones para el desplazamiento. La decisión llega dos semanas después de la intervención quirúrgica a la que fue sometido el Pontífice para extirparle un tumor pulmonar.

«Me llena de alegría regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida», ha expresado León XIV en un mensaje difundido junto al comunicado sobre su recuperación. El Papa espera que la visita sea una oportunidad para fortalecer la comunión entre las Iglesias locales y renovar el compromiso de anunciar el Evangelio.

La confirmación despeja las dudas sobre la realización del viaje, cuya celebración había quedado pendiente de la evolución médica del Pontífice. Como informó Infovaticana el pasado 20 de octubre, el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, había asegurado que la Iglesia uruguaya continuaba con los preparativos, aunque todavía esperaba una confirmación definitiva de la Santa Sede.
Los médicos descartan contraindicaciones para viajar

El doctor Luigi Carbone, responsable de la atención sanitaria del Pontífice, ha confirmado que la recuperación posoperatoria de León XIV continúa avanzando favorablemente. Los últimos exámenes médicos, las pruebas diagnósticas y los análisis de laboratorio muestran un buen estado general y una evolución clínica positiva.

Según el comunicado, «no existen contraindicaciones» que impidan al Papa emprender su próximo viaje apostólico, previsto para dentro de once días.

La Santa Sede ha explicado que, desde su regreso al Vaticano, León XIV ha retomado progresivamente sus actividades, adaptando su agenda diaria a las recomendaciones de los médicos y reservando períodos de descanso para favorecer su recuperación.

El Pontífice ha mantenido compromisos y actividades públicas durante los últimos días, al tiempo que ha seguido las indicaciones del equipo sanitario.
La recuperación tras la operación pulmonar

León XIV fue intervenido el pasado 13 de octubre en el Policlínico Gemelli de Roma, donde los cirujanos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho tras detectarse un tumor.

El pasado 21 de octubre, la Santa Sede confirmó que los análisis histológicos definitivos habían identificado un adenocarcinoma pulmonar localizado. La evaluación oncológica posterior concluyó que no era necesario administrar ningún tratamiento adicional.

La recuperación del Pontífice ha estado acompañada de ajustes en su agenda. El Vaticano había informado de que los médicos desaconsejaron su desplazamiento a Asís para el encuentro de oración por la paz previsto para este martes 27 de octubre.

La confirmación del viaje a Hispanoamérica supone un nuevo paso en la recuperación de su actividad habitual, aunque el comunicado insiste en que el Papa continuará siguiendo las recomendaciones médicas.

Uruguay, Argentina y Perú: once días de viaje apostólico

El itinerario, anunciado oficialmente el pasado mes de agosto, se mantiene conforme al programa publicado por la Santa Sede.

La primera etapa tendrá lugar en Uruguay, del 6 al 8 de noviembre, con visitas a Montevideo, Paysandú y Florida. Posteriormente, León XIV viajará a Argentina, del 8 al 11 de noviembre, donde tiene previstos encuentros en Buenos Aires, Córdoba y Luján.

La última etapa será Perú, del 11 al 17 de noviembre, con actividades en Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa.

El paso por Perú tendrá un significado particular para León XIV, que desarrolló allí una parte importante de su ministerio como misionero agustino y posteriormente como obispo de Chiclayo.

«Renovar nuestro compromiso de anunciar el Evangelio con alegría»

En su mensaje, el Papa ha expresado su entusiasmo por regresar a Hispanoamérica, continente con el que mantiene una estrecha vinculación personal y pastoral.

«Me llena de alegría regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida. Que este viaje sea una ocasión para abrir nuestros corazones los unos a los otros, fortalecer nuestra comunión como hermanos y hermanas, y renovar nuestro compromiso de anunciar el Evangelio con alegría», ha manifestado.

La Santa Sede ha señalado que el viaje permitirá reforzar los vínculos con las Iglesias locales, alentar a los fieles en su misión y llevar un mensaje de fe, esperanza y paz a los pueblos de los tres países.

León XIV ha expresado también su agradecimiento por las oraciones y muestras de afecto recibidas durante su recuperación, así como por la atención de los profesionales sanitarios que lo han acompañado desde la intervención.

lunes, 26 de octubre de 2026

Recordando a Don Basilio


En el día de ayer se cumplieron 17 años del fallecimiento del sacerdote Rvdo. Sr. D. Basilio Geijo Alonso, que fue Párroco de Santa María de Viella (1961 - 1991), Administrador Parroquial de Santa María de Viella (1991 - 1992) y Adscrito a Santa María de Viella (1992 - 1995). Desde 1995 y mientras la salud se lo permitió colaboró en la Parroquia de San Félix de Lugones. Falleció en su domicilio en Lugones el 25 de Octubre de 2009. Era natural de Cosera de Luna (Provincia de León y entonces Obispado de Oviedo) donde había nacido en 1926.

Su capilla ardiente se instaló en la iglesia parroquial de Lugones donde se celebró el día 26 de octubre el solemne funeral presidido por el Sr. Obispo Administrador Diocesano en sede vacante Monseñor Cecilio Raúl Berzosa Martínez. Sus restos restos mortales recibieron cristiana sepultura en el cementerio parroquial de Viella.

Las eucaristías en el día de ayer se aplicaron por su eterno descanso.

Oración
Escucha, Señor, con piedad las plegarias que te dirigimos por tu siervo Basilio, sacerdote, que en tu nombre desempeñó con fidelidad el ministerio; recíbelo en la asamblea jubilosa de los santos. Por nuestro Señor Jesucristo.

"Venite ad me". Consideraciones sobre la transmisión de la fe en el cambio de época. Por Guillermo Juan Morado



(La puerta de Damasco) El Dicasterio para la Doctrina de la Fe acaba de publicar, el 22 de octubre de 2026, el documento “Venite ad me. Consideraciones sobre la transmisión de la fe en el cambio de época”, firmado por el cardenal Víctor Manuel Fernández, Prefecto del Dicasterio, y por monseñor Armando Matteo, Secretario para la Sección Doctrinal, y aprobado por el Sumo Pontífice León XIV. Recordemos que la Instrucción “Donum veritatis. Sobre la vocación eclesial del teólogo”, de la Congregación para la Doctrina de la Fe dice que “los documentos de esta Congregación, aprobados expresamente por el Papa, participan del magisterio ordinario del sucesor de Pedro” (n. 18). Por más que no sea fácil precisar teológicamente el significado del verbo “participar” en este contexto.
Cuando se trata de comprender una enseñanza del magisterio de la Iglesia resulta útil preguntarse por la génesis del documento, por su intención precisa y por su autoridad vinculante.

Son preguntas que la introducción a “Venite ad me” ayuda a contestar. Sobre la génesis del texto nos dice: “Esta responsabilidad [la transmisión de la fe] de todo creyente en Cristo, luz verdadera del mundo, constituye un argumento de gran actualidad para la vida y la misión de la Iglesia. El Dicasterio había sido instado en varias ocasiones por el Papa Francisco a ofrecer una reflexión al respecto y había puesto en marcha el procedimiento habitual para llegar a las presentes Consideraciones. Los acontecimientos recientes, especialmente la llegada al solio pontificio del Papa León XIV, la celebración del Jubileo, así como la perspectiva del próximo Jubileo de la Redención de 2033, son como un estímulo adicional para proceder con mayor celeridad en la redacción del documento”.

La intención precisa de esta enseñanza también es señalada con claridad: “El objetivo específico del documento es, por eso, ofrecer tanto una reflexión específica como sugerir caminos concretos para el anuncio del kerygma en el cambio de época que estamos atravesando”.

La autoridad vinculante queda reflejada en estas palabras: “Una última puntualización se refiere al género del documento, que es el de las Consideraciones y no el de una Nota doctrinal. De hecho, su finalidad es principalmente la de estimular la reflexión eclesial y el compromiso pastoral en torno a la transmisión de la fe. Por ello, en el texto se examinan una pluralidad de puntos de vista, sin pretender, sin embargo, cerrar la cuestión, que permanece abierta a nuevos análisis y desarrollos. Esto significa que estas Consideraciones no se caracterizan, como otros textos del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, por la precisión del lenguaje y el carácter sistemático del tratamiento, sino que admiten un estilo más discursivo, como se aprecia sobre todo en la sección, ya citada, dedicada a los testimonios”.

O sea, es un texto, atendiendo a su autor, formalmente magisterial, ya que emana del Dicasterio para la Doctrina de la Fe con aprobación explícita del Papa, pero que no se presenta a sí mismo – me refiero al texto – como vinculante en sentido estricto, sino como un estímulo para la reflexión y el compromiso pastoral.

En la nota 3, dentro de la introducción, se nos ofrece un resumen de su recorrido temático: “Los capítulos I y II establecen sus fundamentos teológicos, partiendo del anuncio del amor del Padre manifestado en la persona y en las obras de Jesús de Nazaret, para llegar a sus principales contextos de transmisión en la Iglesia, es decir, la familia y la comunidad. El capítulo III se detiene en los retos del cambio de época, cuya característica principal es una dificultad sin precedentes para continuar con las formas tradicionales de transmisión de la fe, a lo que responde el capítulo IV señalando el corazón palpitante de dicha obra, es decir, el anuncio del kerygma. El capítulo V expone diversas reflexiones prácticas sobre la transmisión de la fe en la vida de las comunidades en sus variados aspectos, mientras que los capítulos VI y VII, respectivamente, profundizan en la relación entre fe y cultura e indican algunas atenciones pastorales específicas. Por último, el capítulo VIII recoge algunos testimonios concretos que muestran la transmisión de la fe en el contexto de la vida cotidiana de las personas”.

Iremos leyendo y comentando, en futuros posts, este recorrido.

domingo, 25 de octubre de 2026

''Este mandamiento es el principal''. Por Joaquín Manuel Serrano Vila


En este Domingo XXX del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios nos sitúa ante el núcleo incuestionable de nuestra fe. A menudo tendemos a complicar la religión con normas, ritos y disquisiciones teológicas. Sin embargo, las lecturas de hoy caen como un torrente de agua clara para recordarnos que toda la vida cristiana se sostiene y se resume en un solo principio unificador: el amor. Un amor que no es una abstracción sentimental, sino un compromiso vertical con Dios y horizontal con el prójimo. El Evangelio de hoy no nos permite andar con rodeos ni refugiarnos en espiritualismos abstractos. Desmantela nuestras excusas y nos pone frente al espejo de la verdad evangélica: el amor al Señor  y a los hermanos, son las dos caras de la misma moneda, inseparables, urgentes y absolutas.

El libro del Éxodo nos sitúa en el contexto de la Alianza. Dios acaba de liberar a Israel de la esclavitud de Egipto y, en el Sinaí, le entrega las pautas para construir una sociedad nueva, que no repita los abusos del imperio opresor. El fragmento de hoy pertenece al llamado "Código de la Alianza" y es de una actualidad sobrecogedora porque vincula directamente el culto a Dios con la justicia. La tríada de los desamparados (El emigrante, la viuda y el huérfano): En el antiguo Oriente Próximo, estas tres figuras representaban la máxima vulnerabilidad. No tenían tierras, carecían de un varón que los defendiera legalmente en los tribunales y no poseían herencia. Dependían enteramente de la buena voluntad de la comunidad. Dios toma partido de forma inmediata: se declara el tutor legal de los que no tienen derechos. El Señor introduce aquí la llamada teología de la memoria: "No maltratarás al emigrante... porque emigrantes fuisteis vosotros". Dios nos pide empatía histórica. Recordar de dónde venimos, nuestras propias crisis y heridas, es el antídoto contra la soberbia y la indiferencia. La usura y la dignidad del abrigo: El texto se adentra en la vida cotidiana y la economía. Prohíbe prestar dinero con usura a los miembros del pueblo y regula la prenda de garantía: si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol. El manto en esa época era la única ropa de abrigo para la noche. Quitarle el manto al pobre es quitarle su dignidad, exponerlo a la intemperie. Esta es la advertencia del Dios Compasivo. La lectura concluye con una de las frases más bellas y solemnes de la Escritura: "Si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo". Dios no es neutral ante la injusticia. Dios escucha el clamor de los oprimidos. El pecado contra el prójimo y desvalido se convierte automáticamente en una ofensa directa contra Dios.

En la epístola, San Pablos continúa escribiendo a los Tesalonicenses, una de las comunidades más queridas por él. En este fragmento, el Apóstol describe los frutos tangibles que el amor y el Evangelio producen cuando se reciben con sinceridad. Nos muestra cómo la Palabra de Dios no es una teoría ideológica, sino una fuerza viva que transforma la realidad. Imitadores para ser modelos; es decir, Pablo destaca que los tesalonicenses se hicieron imitadores de los apóstoles y del Señor. Pero el texto añade un detalle crucial: "recibiendo la palabra en medio de una gran tribulación". La autenticidad de la fe no se prueba en los momentos de tranquilidad, sino en la fidelidad durante la tormenta. Su testimonio fue tan radical que se convirtieron en modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya: "De modo que no tenemos necesidad de hablar nada", dice Pablo. La vida de la comunidad hablaba más fuerte que las palabras. La verdadera evangelización ocurre por irradiación y contagio. Cuando una comunidad vive unida, atiende a los necesitados y se ama recíprocamente; su fe resuena en toda la sociedad sin necesidad de grandes campañas de propaganda. El texto señala, igualmente, que se convirtieron "dejando los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero". La conversión cristiana exige siempre una ruptura. No se puede abrazar al Dios del amor sin renunciar a los ídolos del egoísmo, del consumo desmedido, del poder o de la autosuficiencia que deshumanizan nuestra existencia.

El Evangelio de Mateo nos sitúa en Jerusalén, en un ambiente de mucha tensión. Jesús está disputando con las autoridades religiosas. Tras haber dejado callados a los saduceos, los fariseos se reúnen para tenderle una nueva trampa legalista. Un doctor de la ley le pregunta: "Maestro, ¿Cuál es el mandamiento principal de la ley?". Para entender el alcance de la respuesta de Jesús, debemos recordar que en el judaísmo de la época se contabilizaban 613 mandamientos (365 prohibiciones y 248 prescripciones). Los rabinos discutían constantemente sobre cuáles eran "graves" (principales) y cuáles eran "leves" (secundarios). Era un laberinto legalista que a menudo asfixiaba la conciencia de la gente sencilla. El Primer Mandamiento (La verticalidad): Jesús responde citando la oración diaria del judío, el Shemá: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente". No pide un amor puramente intelectual o puramente emotivo. En la antropología bíblica, el corazón es la sede de las decisiones, el alma es el aliento vital y la mente es la capacidad de discernir. Dios no quiere las migajas de nuestra vida, ni un cumplimiento externo de preceptos dominicales; pide una adhesión existencial completa y apasionada. 

El Segundo Mandamiento (La horizontalidad): Si Jesús se hubiera quedado ahí, los fariseos habrían estado de acuerdo. Pero Jesús hace algo sorprendente, añade un segundo mandamiento que nadie le había preguntado, tomándolo de Levítico 19, 18: "El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo". La palabra clave es "semejante" (homoia, en griego). Significa que tiene el mismo peso, el mismo rango, la misma urgencia. Jesús une de forma indisoluble lo que el ser humano tiende constantemente a separar. He aquí el lazo indisoluble. Jesús establece que el amor al prójimo es el criterio de verificación del amor a Dios. No podemos usar a Dios como un escudo para desentendernos de los dramas humanos. Un amor a Dios que ignora al hermano es una falsedad mística, una religión alienante. Y un amor al prójimo que se reduce a mera filantropía social, desvinculado de la fuente del Amor que es Dios, corre el riesgo de secarse o de instrumentalizarse. Jesús nos resume: "estos dos mandamientos sostienen toda la Ley y los Profetas". El Señor simplifica el laberinto de las 613 normas. Toda la Biblia, la Teología, la Liturgia, el Derecho Canónico y las estructuras de la Iglesia no son más que comentarios, aplicaciones o andamios para ayudarnos a vivir estos dos mandamientos. Si hay amor, la ley se cumple plenamente; si falta el amor, la observancia más estricta de las normas se convierte en una cáscara vacía...

Evangelio Domingo XXX del Tiempo Ordinario

Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a
prueba:

«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».

Él le dijo:

«“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.

Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».

Palabra del Señor

Ni rival ni intruso, sino un amigo. Por Monseñor Fray Jesús Sanz Montes O. F. M.



Ha sido una insólita comparecencia en la que con sumo gusto acepté mi participación. Se trataba de intervenir en el Senado de España, la Cámara Alta de la soberanía nacional. El tema era actual y pertinente: «Dios, ¿luz en la vida pública?», dentro del Foro que quiere llevar al debate público «Lo que aporta la fe católica a España y a Europa». Son temas que me resultan gratos y cercanos, por mi responsabilidad como Director del Departamento de Cultura en el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa. Me acompañaron en la mesa Higinio Marín, Rector de la Univ. CEU Card. Herrera en Valencia, Bieito Rubido, Director del periódico El Debate, y Fernando Gutiérrez, Senador por Melilla.

En el nutrido salón Europa dentro del Senado, nos acercamos al tema planteado por José Castro, moderador del debate. Una cita del autor inglés C.S. Lewis en su obra Los cuatro amores, me permitió parafrasear los tres factores que nos consienten madurar como personas: la familia, la amistad y la soledad. Tres cuestiones que bien entendidas en su estrecho nexo nos ayudan a crecer en todas nuestras dimensiones humanas: las más transcendentes que nos abren a Dios, las más íntimas de nuestra conciencia, junto a las que establece la relación social con los prójimos que nos acompañan. Pero mal entendidas o censuradas por quien tiene intereses en destruir ese mapa identitario de la persona, nos aboca a una intemperie que nos deja al pairo de toda vulnerabilidad.

La familia nos permite entendernos como semejanza e imagen de Dios que nos creó, porque también Él es “familia trinitaria”, esa que el gran san Agustín describió como la historia de un Eterno Amante (el Padre) que quiere a un Eterno Amado (el Hijo) en un Eterno Amor (el Espíritu Santo). Nosotros nacemos en una familia donde el amor de un hombre y una mujer posibilita que nazcamos a la vida ya desde la concepción: el padre, la madre y el hijo, milagro que propicia y bendice Dios. Romper e interrumpir esta relación haciendo de la familia otra cosa distinta, confundiéndola y destruyéndola según una pretensión ideológica, es una perversión malvada con enormes consecuencias en las personas y en la sociedad.

La amistad es un canto al regalo de la relación con los demás, como lo ensalza la Biblia: quien tiene un amigo, ha encontrado un tesoro. No es el título del film de Sergio Corbucci protagonizada por Bud Spencer y Terence Hill, sino lo que dice el libro del Eclo 6, 14: «Un amigo fiel es un refugio seguro; el que lo encuentra ha encontrado un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio». Y es que yo no lo sé todo, pero Dios me lo enseña en los amigos. Yo no lo puedo todo, pero Él me lo posibilita con los amigos. Yo no lo tengo todo, pero Dios me lo comparte con los amigos. Lo contrario es insidia que divide, animadversión que enfrenta, enemistad que excluye.

La soledad no es individualismo solitario, sino espacio sagrado en mi corazón y mi conciencia fundamentando mis motivos y haciendo firmes mis certezas, desde la gracia de Dios que me sostiene, ilumina y acompaña. Dios no es un enemigo ni un intruso en nuestras cosas, sino cómplice de lo mejor. Contar con Él significa sabernos hijos de un Padre que nos creó, nos ve crecer y nos espera al final de un destino, tras la página que nos ha reservado a nuestra libertad. Partimos de una pregunta: si Dios tiene sitio, o no, en nuestro mundo. Y si Dios es alguien que podemos considerar compañero del camino, como un amigo que tenemos, o un rival que nos contradice y nos multa en cada recodo. Cada uno ha venido a este mundo para decir una palabra que Dios silenció y quiere decir con nuestros labios, y un bien que Él retuvo, pero quiere repartir con nuestras manos. Sí, Dios cuenta tanto para hacer una sociedad en la que vivir como sus hijos, en convivencia fraterna, cuidando la vida y la paz.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

Beatificación de Ignacio Aláez y compañeros mártires

La Iglesia se prepara para la inminente beatificación de Ignacio Aláez Vaquero y diez compañeros mártires, una causa que engloba a nueve jóvenes seminaristas, un sacerdote y un laico que entregaron sus vidas por odio a la fe durante la persecución religiosa del siglo XX en España. La ceremonia solemne tendrá lugar el próximo sábado 28 de noviembre de 2026 en la Catedral de la Almudena de Madrid, presidida por el cardenal Marcello Semeraro en representación del Papa León XIV. Este acontecimiento constituye un hito de honda trascendencia espiritual que devuelve a la comunidad cristiana al realismo y la radicalidad de la entrega evangélica.

La llamada truncada en la tierra, consumada en el Cielo

Los nueve seminaristas que serán elevados a los altares tenían edades comprendidas mayoritariamente entre los 19 y los 24 años. Se formaban con ilusión en el Seminario Conciliar de Madrid (en Las Vistillas), cuando el estallido del conflicto dispersó su comunidad. El asalto violento truncó sus aspiraciones de recibir el orden sacerdotal en la tierra, pero consumó su vocación mediante la ofrenda perfecta de la propia vida. Esta misteriosa entrega evoca con fuerza las palabras del Evangelio de San Juan: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando» (Jn 15, 13 - 14). Aunque no llegaron a consagrar el pan y el vino sobre un altar de piedra, sus propios cuerpos se convirtieron en hostias vivas, unidas intrínsecamente al sacrificio redentor de Jesucristo en el Calvario..

Profetas de la esperanza y el perdón incondicional

A diferencia del héroe secular, el mártir cristiano no busca el sufrimiento por sí mismo ni actúa movido por ideales políticos o resentimiento humano. El testimonio que ofrece la archidiócesis a través de la postulación de la causa resalta que estos jóvenes se mantuvieron fieles a Cristo perdonando activamente a quienes les perseguían. Como bien indicó el Cardenal Cobo, adentrarse en sus biografías implica abrir horizontes y descubrir a auténticos profetas de paz, alegría y reconciliación. El testimonio de fidelidad ante el peligro recuerda la advertencia y promesa divina descrita en el Apocalipsis: «Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida» (Ap 2, 10). En un mundo marcado por las divisiones, el testimonio de los seminaristas madrileños enseña que el amor cristiano no se rinde ante el odio, y que la muerte ha sido vencida por la resurrección.

El fruto de la fidelidad cotidiana

El martirio no es una improvisación del último minuto; constituye el broche de oro de una santidad forjada en los pequeños detalles cotidianos. La dispersión forzosa del seminario obligó a estos jóvenes a vivir su fe en la clandestinidad, escondidos en hogares particulares, acechados continuamente debido a los archivos incautados que contenían sus nombres y direcciones. Su fortaleza provino de la oración asidua y de la comunión espiritual vivida al límite. La experiencia espiritual que atravesaron se asemeja a las pruebas descritas en el Antiguo Testamento: «Como oro en el crisol los probó, y como víctima de holocausto los aceptó» (Sab 3, 6). La Iglesia madrileña celebra esta victoria no como un recuerdo melancólico del pasado, sino como un fermento vivo de renovación para la pastoral juvenil y vocacional del presente. El ejemplo de estos once nuevos beatos recuerda que seguir a Cristo exige coherencia absoluta y que la esperanza verdadera jamás defrauda.


Seminario Conciliar de la Inmaculada y San Dámaso de Madrid - Alcalá

Miguel Talavera Sevilla
18 años, Filósofo
Nace el día 29 de septiembre de 1918, día de san Miguel, nace en Boadilla del Monte (Madrid). De la checa de Fomento llega un grupo de milicianos a Boadilla a me- diados de agosto. Preguntan por una serie de personas entre las que se encuentra Miguel Talavera. Este hecho pone en evidencia el uso que los perseguidores hicieron de los expedientes robados durante el asalto al Seminario. Los datos de Miguel constaban allí, con su dirección, además de en el padrón municipal de Madrid. En esta ocasión no se los llevan detenidos, gracias a la actuación del presidente del Comité. Pero los milicianos regresan el 7 de octubre, esta vez de la checa de la Puerta del Ángel. En la acusación contra Miguel, que provoca su detención consta «haber sido seminarista». No hay otra causa para la detención. Tan solo se refieren a él como seminarista, y en alguna ocasión, y por error, lo llaman fraile. Es trasladado junto con otros tres paisanos del pueblo, estos acusados de «haber sido concejales de partidos de derechas», a la checa de Marqués de Monistrol, en las inmediaciones del paseo de Extremadura. Fue martirizado en torno al 9 de octubre de 1936, no está claro si en el alto de la cuesta de las Perdices (antes de llegar a Aravaca) o en el monte de Boadilla. Su cadáver no ha podido ser hallado.

Jesús Sánchez Fernández - Yañez
21 años, Filósofo
Nació en Cózar (Ciudad Real), 31 de mayo de 1915. Hijo de Gobirniano y Emilia. La familia se traslada a Madrid donde su padre trabaja de peón del hospital de San Juan de Dios, y después como portero en la calle de Donoso Cortés. Fue un alumno brillante: obtiene el meritissimus en prácticamente todas las materias. Estando en su domicilio es denunciado por interpone una denuncia ante el Comité de la calle de la Luna y que lo delaten en la checa de Fomento. Fue martirizado en el Barrio de La China (Madrid) el 21 de septiembre de 1936. Sus restos reposan en la Capilla del Santísimo de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos

Ignacio Aláez Vaquero
22 de Años, Filósofo
Nació en Madrid un 1 de febrero de 1914 en la calle del Río, 16 interior. Es bautizado a los pocos días de nacer en la parroquia madrileña de Santiago y san Juan Bautista. Pero su vínculo parroquial quedará establecido en la Parroquia de san Millán y san Cayetano tras el traslado de la familia a la calle del Oso, 25 en el barrio de La Latina.
Su padre, Evelio era natural de Barruelo (Palencia), y su madre, Marina, de Arévalo (Ávila). Fue martirizado en el Camino del Quemadero, Fuencarral (Madrid), 9/10 de noviembre de 1936. Sus restos mortales reposan en una Fosa común en el cementerio de Fuencarral

Cástor Zarco García
23 años, Subdiácono
Nació en Socuéllamos (Ciudad Real), 20 de febrero de 1913
Hijo de Timoteo y Carmen
Obtiene varios premios extraordinarios: uno por el estudio del latín y otro por el estudio de Teología Dogmática. El 6 de junio de 1936 recibe el subdiaconado en la capilla del Palacio Episcopal.
Fue martirizado en Alcalá de Henares el 18 de septiembre de 1937
Sus restos mortales reposan en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos

Antonio Moralejo Fernández-Shaw
19 años, Filósofo
Nació en Madrid el 14 de abril de 1917. Fue bautizado en la parroquia de san Jerónimo el Real con los nombres de Antonio José Ramón Pedro de la Santísima Trinidad. Estudia en el Colegio Maravillas, de los Hermanos de la Salle. Su familia vivirá en la calle de Romero Robledo. Es bastante probable que Antonio estuviera entre los que, tras el retiro del día 18 de julio, hubieron de huir del seminario por la puerta de la huerta, ante el asalto del edificio por los milicianos de La Latina. Según ha quedado en la tradición familiar, parece que la defensa de la iglesia del Carmen de Preciados del asalto de los milicianos es la causa inmediata de que vayan a buscar a Antonio a su casa. Sin duda también influyó que el padre de familia, Liberato, se hubiera negado a firmar la carta de adhesión al gobierno del Frente Popular en contra de la sublevación militar en 1935. Redada fructífera para los perseguidores, que en una sola visita se llevan a los dos: padre e hijo son detenidos, según consta en el atestado policial conservado en la Dirección General de Seguridad, por «conservar cartas en las que se revela el carácter religioso y patriota» de los arrestados. Padre e hijo, pasaron a disposición de la comisaría del distrito de Palacio. De allí pasan a la Dirección General de Seguridad, lugar donde no suelen estar los detenidos más de dos días, y donde se les toma la filiación. Son llevados después a la Cárcel Modelo, muy cerca de su domicilio familiar. Allí están un mes en condiciones lamentables. El avance de las tropas nacionales por la Casa de Campo y el traslado del gobierno a Valencia hacen que la Junta de Defensa decida trasladar a los presos de la Modelo. Entre los días 6, 7 y 8 de noviembre de 1936 son sacados del lóbrego lugar. No sabemos la fecha exacta, aunque la familia piensa que el 8 de noviembre son conducidos en autobuses, maniatados, hasta el Castillo de Aldovea, en Torrejón de Ardoz.

 Ángel Trapero Sánchez-Real
20 años, Teólogo
Nació en Navalcarnero (Madrid) 23 de junio de 1916. Su padre, Juan, era de Segovia, y su madre, Sabina, era natural de San Martín de Valdeiglesias (Madrid). Lo bautizan en la parroquia de la Asunción. Como estudiante en el Seminario era sobresaliente El 11 de octubre la casa de don Juan Trapero recibe una desagradable visita: un grupo de milicianos practica un registro en su domicilio. Se llevan consigo dinero, joyas y a su hijo Ángel por ser seminarista. Lo trasladan a la checa de García Atadell, donde está dos días. Luego es puesto a disposición de la Dirección General de Seguridad. El 17 del mismo mes Ángel es llevado a la cárcel de Porlier sin orden judicial alguna. Se trataba de las instalaciones del colegio Calasancio, en la manzana formada por las calles del General Díez Porlier, Lista, Padilla y Conde de Peñalver, incautado por el gobierno republicano en aplicación del artículo 26 de la Constitución de 1931, que prohibía a las congregaciones religiosas la dedicación a la educación o a actividad alguna, quedando su patrimonio afecto al Estado. El 9 de noviembre hubo una saca de treinta y un reclusos en aquella cárcel. Son trasladados al cementerio del Este. Con Ángel van al menos dos sacerdotes: los hermanos Marcial y José Oliver Escorihuela; y muy probablemente Maximiliano González Bustos y Bernardo del Campo, también presbíteros. Sus cadáveres fueron enterrados en una fosa común. Finalizada la contienda, el cadáver de Ángel pudo ser identificado gracias a unas fotografías y su cuerpo fue trasladado al panteón familiar del cementerio de Navalcarnero. El 7 de diciembre de 2017, en el marco de las Vísperas de la Solemnidad de la Concepción Inmaculada de la Virgen Ma- ría, patrona del Seminario de Madrid, los restos del siervo de Dios fueron depositados en la capilla del Seminario, bajo el retablo de San Dámaso.

Pablo Chomón Pardo
21 años, Teólogo
Nació en Quintanilla de Escalada (Burgos) el 25 de septiembre de 1914. En el colegio de Quintanilla de la Escalada, pueblo natal de Pablo, cursaban los estudios primarios todos los niños de los alrededores. Dirige el centro don Julio Pardo Pernía, sacerdote y tío de Pablo por parte de madre, quien lo bautizara a los pocos días de nacer en la parroquia de san Miguel, en la misma localidad. Sus padres son Guillermo Chomón Ruiz, jornalero, y Petra Pardo Pernía, llegada a Quintanilla cuando aún era una niña, junto a su hermano sacerdote, allí destinado. La familia se traslada a Madrid. Se instalan en la calle de Maldonado, en casa de una hermana, Ángela, y un cuñado, Abundio. Los hijos de éstos, Pedro Martínez Pardo, sacerdote en Madrid, y Teodosio, seminarista, les facilitan las cosas a Pablo y a Lorenzo para su ingreso en el Seminario Conciliar de Madrid. Lorenzo sale al poco tiempo. Sin embargo Pablo estudia en este centro 12 años, entre los cursos 1924 y 1936. Es un alumno brillante: obtiene sobresaliente prácticamente en todo, además de participar muy activamente en la vida cultural del Seminario. Petra vuelve a cambiar de domicilio. Esta vez, aprovechando que don Julio, su hermano sacerdote, viene a Madrid como confesor de las Hermanas Hospitalarias de Ciempozuelos, se va a vivir con él. Según cuenta Petra, la madre de Pablo y hermana de don Julio, «doce milicianos entran en casa y apuntando a ambos con un fusil, son obligados violentamente a salir de sus camas entre continuas amenazas». Los trasladan a la cárcel instalada en la iglesia parroquial hasta el día 7 de agosto, en que son asesinados en el término municipal de Valdemoro. Son inhumados en una fosa común en el cementerio municipal de Valdemoro, hasta su traslado, sin individuar, a la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

Seminarista de la diócesis de Barbastro estudiante en el Seminario Pontificio de Comillas (Cantabria)

Mariano Arrizabalaga Español
21 años, Filósofo
Había nacido Mariano en Barbastro (Huesca) el 11 de mazo de 1915. Fue bautizado en la catedral de aquella ciudad con los nombres de Mariano Víctor Joaquín José Manuel. Se forma con los Padres Agustinos en Ceuta, y tras su regreso a Barbastro, con los Escolapios. Para entonces, Mariano ya ha descubierto su vocación. Su padre lo convence para que aplace su decisión hasta después de concluir sus estudios de Bachillerato. Llegado este momento, solicitan su ingreso en el Seminario Pontificio de Comillas, regentado por los jesuitas. Allí inicia su formación en 1929. En 1934 toda la familia se traslada a Madrid para tratar una enfermedad del padre de familia. Alquilan un piso en la calle de Martín de los Heros, hasta encontrar su residencia definitiva en la calle de Benito Gutiérrez. La familia destaca por su compromiso cristiano. Dos hermanos de Mariano, Joaquín y Rafael, de los primeros afiliados de la Acción Católica de Barbastro militan ahora en el Centro del Corazón de María que acababa de llegar a Madrid. El 5 de octubre es practicado un registro domiciliario y son detenidos Mariano, su hermano Rafael y un cuñado. Son llevados a la checa de Fomento, donde permanecen varios días, y desde donde son trasladados a la Dirección General de Seguridad, antes de ser recluidos en la Cárcel Modelo el 9 de octubre, según el testimonio del sacerdote redentorista José María Ibarrola, preso con ellos en la Galería 5a de la misma prisión. La razón de la detención de Mariano, sin afiliación política alguna y prácticamente recién llegado a Madrid, no puede ser otra que su condición de seminarista. Permanecen en la Modelo un mes aproximadamente, pues Mariano figura en las sacas practicadas entre los días 7 y 9 de noviembre. En ese tiempo, los allí detenidos se dieron ánimos unos a otros para dar testimonio de su fe. En un autobús de la Sociedad Madrileña de Tranvías Mariano es trasladado al castillo de Aldovea, en Torrejón de Ardoz. Aún quedaban muchos cadáveres sin enterrar en Paracuellos del Jarama de los asesinatos de la noche anterior. Convenía cambiar el lugar de las ejecuciones. De las declaraciones juradas ante el tribunal de la causa general de Madrid extraemos el clima general de horror en medio del cual brilla la luz de quienes entregan su vida al grito de ¡viva Cristo, Rey! Los testigos declaran que «el primer convoy formado por cinco autobuses de dos pisos llegó al Castillo de Aldovea. Los detenidos, con las manos atadas a la espalda, fueron bajados y colocados de espaldas. En grupos de unas veinticinco personas iban siendo fusilados hasta acabar con todos. El capitán hacía sonar un pito y los de la gorra hacían la descarga. Antes de disparar los milicianos los fusilados gritaban “viva Cristo Rey”. Llegaron otros tres autobuses. Sus ocupantes fueron asesinados hasta completar el número de cuatrocientos catorce muertos. El capitán dio orden de dar sepultura a los cadáveres. Como ya estaban en el caz, la labor se limitó a echar un poco de tierra por encima. Así permanecieron, casi insepultos hasta 1939». El 15 de diciembre de 1939 fue posible la identificación del cadáver de Mariano gracias a la cartilla militar que conservaba en uno de los bolsillos de la ropa. Su hermana lo reconoció también por la camisa que llevaba. Ambas reliquias, empapadas en la sangre del mártir, fueron donadas al Seminario de Madrid en septiembre de 2017 por doña Beatriz Arrizabalaga, sobrina de Mariano. El cadáver fue trasladado al cementerio de los mártires de Paracuellos del Jarama, donde recibió sepultura en una de las fosas comunes.

Seminarista de la Archidiócesis de Toledo

Ramón Ruiz Pérez
24 años, Subdiácono
Nació en Peal de Becerro (Jaén) el 21 de mayo de 1912. Lo llevan a bautizar a la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, y le ponen el nombre de Ramón del Socorro. Allí mismo recibirá la Primera Comunión y la Confirmación, pero no tenemos constancia de las fechas, por haber sido destruido el archivo parroquial. Con trece años acude al Seminario de Toledo, diócesis a la que pertenece su pueblo hasta 1954, cuando Pio XII firma la anexión del Adelantado de Cazorla (región a la que civilmente estaba vinculada la localidad) a la diócesis de Jaén. No conocemos el motivo por el cual no llegó a ingresar allí, sino en el Seminario menor San Felipe Neri, en Baeza. Destaca por su buena conducta, aunque no por su brillantez académica. Durante los cuatro años que permanece en Baeza llega con ciertas dificultades al tercer curso de latín. Solicita su traslado al seminario de Toledo, donde cursa a partir del año siguiente cuarto de latín, tres cursos de filosofía y tres de teología. Obtiene ahora buenas calificaciones, que debe mantener para conservar la beca de residencia que le han concedido, y que lo obliga además a alternar sus estudios con tareas de fámulo. Tras recibir en 1936 de manos de su arzobispo, el Cardenal Gomá, la tonsura y las cuatro órdenes menores, marcha a su casa a pasar las vacaciones con su familia, donde lo sorprende la persecución religiosa. La catedral de Jaén es habilitada como cárcel en agosto, al quedarse pequeña la prisión provincial ante la cantidad de detenidos provenientes de toda la provincia. Allí son conducidos Ramón y el párroco de Peal de Becerro, Don Lorenzo de Mora, tras ser arrestados por ser seminarista uno, y sacerdote el otro. No dejan los milicianos de profanar la iglesia parroquial, destruyendo todos los objetos religiosos. En la catedral convertida en prisión se hacinan cerca de mil personas, bajo condiciones extremas de alimentación e higiene. Entre ellos, el obispo de la diócesis, el hoy beato mártir Manuel Basulto, junto a un número elevado de sacerdotes. Durante los días de prisión no se interrumpió nunca el culto divino. Trasladado en el llamado ''tren de la muerte'' a Madrid, fue martirizado en el Pozo del Tío Raimundo. Los cadáveres son recogidos en camionetas y enterrados en el cementerio de Puente de Vallecas. Terminada la Guerra, los cuerpos de quienes viajaron en el Tren de la muerte son devueltos a la catedral de Jaén e inhumados en la capilla del Sagrario.

Sacerdote

Julio Pardo Pernía
63 años. Confesor de las Hospitalarias de Ciempozuelos y tío de uno de los jóvenes
Quien cuidó como un padre de su sobrino Pablo, seminarista, y vivió su mismo fin nace en Pampliega (Burgos) el 14 de enero de 1873. Hijo de los comerciantes burgaleses Juan Pardo y Juana Pernía, recibe el bautismo en la parroquia de su pueblo natal. Con trece años ingresa en el Seminario diocesano de san Jerónimo de Burgos, donde está matriculado durante ocho cursos. Tras obtener la dispensa del Papa León XIII por no llegar a la edad canónica requerida, es ordenado presbítero el 8 de junio de 1895. Inicia su actividad pastoral en la parroquia de Valles de Palenzuela y en 1897 es nombrado párroco de san Miguel de Quintanilla de Escalada, donde se hace cargo también del colegio-preceptoría, erigido por el director del Banco de España y puesto bajo el patronato del Arzobispado de Burgos. Ofrece la posibilidad de estudiar latín y humanidades como preparación para ingresar en el Seminario diocesano. Su celo pastoral lo lleva a crear también una Asociación dedicada a la cate- quesis y a las misiones populares. Con don Julio se traslada a Quintanilla su familia. Petra, su hermana menor y madre de Pablo, conoce en este pueblo a Guillermo Chomón, con quien contrae matrimonio, naciendo de esta unión Lorenzo y Pablo. Ambos son educados por su tío y preparados para ingresar en el seminario. De entre todos sus sobrinos, cuatro ingresan en el Seminario de Madrid, y dos son ordenados sacerdotes. No lo serán Lorenzo, que sale pronto del Seminario, ni Pablo, que sufre la muerte de manos de los perseguidores de la religión siendo aún acólito. A la persecución durante el periodo republicano, de cuya legislación se deriva el cierre de su colegio-preceptoría, se une el dolor por la separación matrimonial de su hermana, que se traslada con los dos niños a Madrid. Seguramente sus sobrinos colaboran en buscarle un destino cerca de la nueva residencia de la familia. Y don Julio es nombrado confesor de las Religiosas Hospitalarias de Ciempozuelos, para lo que, según el Código de derecho canónico de 1917 se requiere «sacerdotes con licencias de sus superiores, que sobresalgan por su prudencia e integridad de costumbres, que además hayan cumplido los cuarenta años de edad». La buena reputación de don Julio, y su fama de santidad es percibida incluso por los que le causarán la muerte más adelante, quienes lo describen a una de las hermanas Hospitalarias diciendo: tienen ustedes por confesor a un santo. Su hermana Petra se traslada a vivir con él a Ciempozuelos, dejando la casa que hasta entonces la había acogido y donde había vivido con su hermana Ángeles y su cuñado Abundio, padres del sacerdote Pedro Martínez Pardo, y del seminarista Teodosio Martínez Pardo. El resto de su vida transcurre paralela a la de Pablo, su sobrino seminarista. Ambos entregan su vida en Valdemoro. Siendo don Julio una persona hasta cierto punto desconocida en la diócesis, también su nombre aparece en la lista de personas que durante la persecución religiosa son asesinados por su condición de eclesiástico. Sus restos reposan en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

Laico

Liberato Moralejo Juan
60 años, padre de uno de los seminaristas
Nace en Valencia el 15 de octubre de 1875. Su padre, José, había sido Guardia Civil. Su madre se llamaba Rita. Liberato es bautizado en la parroquia de la Purísima de la ciudad del Turia. Cuatro años después nacería Josefa, la pequeña de la familia. José muere en Cuba, a donde había sido destinado tras ser ascendido a alférez. Poco después, la epidemia de cólera que sufre Valencia en 1885 siega la vida de Rita. Dos huérfanos, Liberato y Josefa, de 10 y 6 años respectivamente quedan a cargo de un tutor, un capitán de la Guardia Civil retirado, Antonio Martínez Pérez. No sale el niño del ámbito militar. En 1887 ingresa en el Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil, en la localidad madrileña de Valdemoro. A partir de este momento, inicia una carrera de ascensos y cambios de destino que lo llevan a la Comandancia de su Valencia natal, donde conoce a Serafina Fernández Shaw, de origen gaditano. Se casan en Cullera, en la parroquia de los santos Juanes. No acaban ahí los ascensos de Liberato. La nueva familia se traslada a Cádiz, Almería, El Escorial, Pontevedra y Madrid, donde nacerá Antonio, nuestro seminarista. No fue Antonio el único hijo nacido de este matrimonio, que trajo al mundo cuatro niños y una niña. Salvo el pequeño Liberato todos mueren pronto: Carlos y Gabriel en el frente; Pepita muere muy pequeña; y Antonio, víctima de la persecución religiosa. En 1931 Liberato promete lealtad al régimen republicano. De no haberlo hecho, habría sido jubilado en aplicación de la ley Azaña en materia militar, que pretende, sobre todo, republicanizar al ejército. Al poco de ser proclamada la República, el Ministro de Guerra obliga, por decreto, a prestar promesa de fidelidad al nuevo régimen para quienes quisieran continuar la carrera militar. Quien se opuso, pasó directamente al retiro. Aunque Liberato trabajó hasta 1935 para el gobierno republicano, parece que al final debieron existir ciertas tensiones, a pesar de no tener filiación política alguna. El gobierno del Frente Popular, a través del General Joaquín Rodríguez Mantecón, le solicita una firma de adhesión frente a los militares sublevados. Liberato se niega, probablemente por el tinte antirreligioso que estaba tomando la situación. Muy unido está a su hijo pequeño, Antonio, seminarista. Y esta unión va a quedar sellada viviendo la misma muerte. Ambos son víctimas de la persecución religiosa. La tradición familiar ha conservado la memoria de la decisión de Liberato de acompañar a su hijo a donde se lo lleva- sen. Se une a su decisión el haber encontrado entre sus pertenencias documentos monárquicos, algo normal por otra parte para quien había servido como militar y había sido condecorado durante el reinado de Alfonso XIII. Tras pasar por la comisaria de Palacio, la Dirección General de Seguridad y la Cárcel Modelo, la Junta de Defensa ve peligrosa su permanencia en este lugar por la cercanía de la línea de frente del bando nacional. Un avance de los enemigos haría engrosar sus filas con los presos de la Modelo. El traslado se convierte en masacre. Los nombres de Liberato y de su hijo Antonio figuran entre los trasladados entre los días 6 a 8 de noviembre de 1936. La familia cree que fueron asesinados ambos el día 8 de noviembre en el Castillo de Aldovea, de Torrejón de Ardoz, y enterrados más tarde en una fosa común en el cementerio de los mártires de Paracuellos del Jarama. Sólo entre su familia se mantuvo la memoria de su martirio y su decisión de acompañar a su hijo en su misma suerte. Su nombre ha sido recientemente rescatado del olvido de la historia e incorporado entre los mártires de la persecución religiosa.